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Los socavones de la N-230 provocan más de 25 incidentes en seis días

El tramo más afectado son los tres kilómetros que separan Caladrones de Benabarre.El problema se repite en las principales vías de Ribagorza (A-139) y Sobrarbe (A-138)

El tramo afectado está en Benabarre, donde se ha señalizado la gravilla con la que se tapan los agujeros
Los socavones de la N-230 provocan más de 25 incidentes en seis días
A. G.

Los usuarios de las carreteras autonómicas en Ribagorza, en especial los del Eje del Ésera (A-139), han denunciado estos últimos días la peligrosidad de la vía debido a la existencia de numerosos agujeros en el firme que han provocado más de un accidente. No es una situación que se circunscriba solo a estas vías autonómicas; un rosario de socavones y baches con el piso descarnado durante cientos de metros acompaña a los usuarios de la N-230 (de Benabarre a Francia). En Sobrarbe, la situación se repite en el Eje del Cinca (A-138, de Aínsa a Francia).

 

En la N-230 son apenas tres kilómetros los que separan Caladrones de Benabarre, pero desde comienzos de año se han cobrado las llantas y otras averías de mucho mayor calado de vehículos que circulaban por esta carretera, una de las de mayor densidad del Alto Aragón. "Por los cálculos que hacemos en el pueblo en esta última semana al menos han sido unos veinticinco los vehículos que han tenido que cambiar una o dos ruedas o directamente han debido ser retirados por las grúas de asistencia en carretera", confirman los trabajadores de la gasolinera de Benabarre, donde muchos de estos coches han parado tras caer en alguno de los muchos baches que se han formado en la vía. Socavones de casi medio metro de diámetro especialmente evidentes en el sentido de marcha hacia Arán.

 

Carlos Cuéllar, responsable de la estación de servicio comenta que "no es que la empresa concesionaria del mantenimiento de la vía haya sido negligente, ya que ha procurado ir tapando los baches siempre que ha podido, pero como tienen que trabajar con suelos mojados y en condiciones muy adversas para que se asiente el asfalto, en cuanto pasan diez o doce vehículos de cierto tonelaje se vuelve a descarnar el firme". Se da la circunstancia de que la propia reglamentación de Tráfico ha impedido trabajar a la concesionaria en varios días de las fiestas navideñas en que se preveía una fuerte densidad de circulación, lo que ha agravado el problema de la N-230.

 

"Nosotros tuvimos suerte y sólo rompimos una rueda y la llanta", comenta resignada Ana Sánchez, una vecina de Torres del Obispo (Graus) que la noche de Reyes compartió desventura con una docena de vehículos. "El socavón -explica- estaba a la salida de una curva y nada más oír el estallido de la rueda al reventar vimos que unos metros por delante había un coche, un Volvo, que tenía las dos ruedas destrozadas, que algo más allá los de atestados de Tráfico estaban atendiendo a otro coche y que también había otro vehículo estacionado en la cuneta con una situación similar a la nuestra".

 

El accidente del vehículo en el que iban Ana y su familia y el de los otros coches implicados en este suceso ocurrió sobre las 20.00, cuando la oscuridad hacía especialmente peligrosa la circulación por este tramo de la carretera. "Pero la mañana de Reyes -comentan en la gasolinera- otros dos coches pararon aquí con las ruedas y las llantas totalmente destrozadas".

 

Y eso a pesar de que unas señales advierten de la peligrosidad del tramo y de que se han venido realizando en los últimos días los comentados parches en el firme. No obstante, la situación de la vía -con una fuerte carga de tráfico pesado que acaba por destrozar la capa asfáltica- tendría que haber aconsejado a los responsables de Fomento una actuación integral antes de la llegada de la época invernal para evitar la aparición de unos problemas que se repiten todos los años.

 

La ausencia de estos trabajos hacen que ahora el punto de mayor peligrosidad en las inmediaciones de Benabarre, tras una cerrada curva y sin posibilidad material de que el automovilista pueda evitar del todo la sucesión de socavones que se van abriendo en la trazada, se siga cobrando su tributo de coches averiados y ruedas reventadas a pesar de la gravilla utilizada para tapar los agujeros.

 

En Sobrarbe se repite el problema. El parcheo efectuado a finales de año no ha sido suficiente y las últimas lluvias han agravado el problema en el Eje del Cinca, la A-138, entre Aínsa y Salinas. Tan solo en el primer puente de Navidad los talleres de Aínsa contabilizaron 65 reparaciones de ruedas.

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