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Las familias desalojadas de dos edificios del Coso pueden tardar semanas en volver a casa

El Ayuntamiento requiere al dueño del solar donde se derrumbó un muro de carga para que consolide el terreno.

Un bombero ayuda a un residente del número 31 del Coso Bajo a sacar ropa de su vivienda
Las familias desalojadas de dos edificios del Coso pueden tardar semanas en volver a casa
JAVIER BLASCO

Las seis familias desalojadas de dos edificios del Coso Bajo de Huesca, los números 31 y 33, tendrán que esperar varias semanas para volver a sus casas. Ayer pudieron entrar un momento en los pisos para recoger ropas y enseres personales, acompañadas por los Bomberos y la Policía Local, pero no las ocuparán de nuevo hasta que se hayan realizado las obras de consolidación de la fachada trasera. Fue aquí donde la noche del 5 de enero se derrumbó un muro de carga que linda con el conocido como solar de Casa Vilas, donde se han realizado varias campañas de excavaciones arqueológicas desde que en 2002 se derribaron los primeros inmuebles.

 

El Ayuntamiento no se ha querido pronunciar sobre las posibles causas del derrumbe. Aunque horas después del suceso lo relacionó directamente con la excavación, ayer el alcalde se limitó a decir que "es pronto para determinarlo". Fernando Elboj tampoco quiso contestar a la pregunta de si se ha abierto algún expediente a los propietarios por las condiciones en que estaban los terrenos sin edificar, situados en el céntrico Coso oscense.

 

Lo que sí hizo Elboj después de ver el informe redactado por los técnicos de Urbanismo fue firmar un decreto que ordenaba formalmente el desalojo de los dos edificios, de los que la Noche de Reyes se evacuó cautelarmente a seis familias, tres en cada uno.

 

El Ayuntamiento ha dado un plazo máximo de diez días a la sociedad Incoproal, propietaria del solar, para que ejecute obras de urgencia que permitan consolidar el terreno afectado por el corrimiento de tierras que provocó el derrumbe del muro, y cimente la fachada trasera de los dos inmuebles. Ordena además que se drene completamente el solar, donde se acumulan aguas de lluvia, y se limpie y desbroce, ya que hasta que no esté completamente despejado no se podrá observar el estado de las zonas colindantes con las otras edificaciones que rodean la parcela, situada entre varias calles. También se requiere a Incoproal para que haga obras definitivas de cimentación y contención de los muros que soportan las medianeras de los edificios del Coso y de la Travesía de la Nevería.

 

Por su parte, los propietarios de las viviendas del número 31, donde estaba el muro de carga, tienen la obligación de apuntalar y consolidar la estructura de todas las plantas en la parte trasera y reconstruir las partes afectadas en el interior.

"Inundado e inaccesible"

Según el informe del área municipal de Urbanismo, el derrumbe y posterior corrimiento de tierras provocó el hundimiento parcial de la zona de cocinas del número 31, en las plantas baja y primera, y también resultaron afectadas el resto de plantas con grietas y fisuras. El número 33 no quedó directamente afectado, pero como está cubierto de andamios por obras de rehabilitación, de momento se mantiene el desalojo mientras no se resuelva el problema de la consolidación de los terrenos del solar.

 

Los bomberos realizaron un apuntalamiento de urgencia, la única medida de seguridad posible, cita el informe, "dadas las condiciones en que se encuentra el solar, totalmente inundado e inaccesible a ningún tipo de máquina".

 

Ayer mismo se estaba procediendo a achicar el agua acumulada entre las ruinas arqueológicas. Algunas fuentes consultadas aseguran que se trata de aguas pluviales, pero otras apuntan a que también se encharca por un mal funcionamiento de alguna conducción.

Las tiendas, desprecintadas

Donde sí se levantó ayer el precinto fue en los tres locales comerciales: una tienda de ropa, una joyería y un negocio de telefonía móvil. Se autorizó la apertura de los comercios que dan al Coso, pero no el acceso a los almacenes que dan al solar. A los vecinos desalojados solo se les permitió subir un momento a los pisos para sacar sus enseres personales, pero sin poder entrar a la zona de la cocina y el baño que dan a la fachada trasera.

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