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La peña 10 d'Agosto atiende 100 reclamaciones por el tumulto del cotillón de Nochevieja

Ayer entregó a los afectados una treintena de prendas de las más de 70 devueltas voluntariamente los últimos días.

Socios de la peña rellenaron formularios con la descripción de las prendas que les dieron los afectados
La peña 10 d'Agosto atiende 100 reclamaciones por el tumulto del cotillón de Nochevieja
R. G.

"Estaba en primera fila esperando a que me dieran el abrigo, unos zapatos y una chaqueta porque ya les había entregado los tiques a los del guardarropa, pero entonces llegó una avalancha y ya no me acuerdo muy bien de lo que pasó, solo que hubo gente que me ayudó a salir de allí". Son las palabras de Ana Lasheras, una joven oscense de 19 años que ayer acudió a la sede de la peña 10 d'Agosto de Huesca para presentar una reclamación por el tumulto ocurrido a la finalización del cotillón de Nochevieja, al que asistieron unas mil personas y que se saldó con varios lesionados y 150 denuncias por pérdidas de prendas y de documentación.

 

Al igual que ella, un centenar de jóvenes, algunos acompañados por sus padres, fueron al local de la peña para intentar encontrar sus abrigos, chaquetas, bolsos o zapatos extraviados tras la avalancha que no pudieron contener los seis guardias de seguridad contratados, el número que les había exigido el Ayuntamiento de Huesca.

Una madre devuelve 5 abrigos

Los miembros de la 10 d'Agosto habilitaron una mesa y un perchero para exponer las prendas entregadas los últimos días en el local y en el cuartel de la Policía Local. Algunas con anécdota incluida ya que un hombre devolvió una chaqueta que se había cogido su hija después de llevarla a la tintorería y otra mujer entregó 5 abrigos que se había llevado su hijo.

 

Muchos afectados regresaron a casa felices ya que los miembros de la peña devolvieron ayer unas 30 prendas. Además, tienen otras 40 esperando ya dueño, por lo que confían en que al final de la semana el número de perjudicados se haya reducido sensiblemente. No obstante, siguen haciendo un llamamiento para que quienes se llevaran ropa que no fuera de su propiedad, la devuelvan.

 

Media docena de socios atendieron amablemente a los afectados que fueron a la sede de la calle de Nuestra Señora de la Huerta, que abrió a las 19.00 con gente esperando ya en la puerta. Lo hicieron rellenando unos formularios con una descripción lo más detallada posible de las prendas perdidas (los objetos personales están excluidos) e indicando también si conservaban aún los tiques del guardarropa.

 

Aunque no todos los perjudicados tienen ya el resguardo. Es el caso de Ana Lasheras y de su amiga, Laura Muro, también de 19 años. "No sabemos qué pasará aunque si quieren el número, nos lo sabemos", dijeron. Ambas han presentado denuncia en la Policía y confían en que la peña, de la que son socias, les dé una solución porque han perdido prendas de gran valor.

"Tuvimos que volver a casa en tirantes porque había gente que nos decía que nos cogiéramos el abrigo que quisiéramos, pero nosotras solo queríamos los nuestros", recordaron.

 

"A una amiga la pisotearon"

Tampoco tenía un buen recuerdo del final de la fiesta Noelia, una joven de 18 años de edad que acudió a la sede junto con otras tres amigas, todas ellas afectadas. "Estaba con el tique en la mano y de repente la gente se volvió loca", afirmó. Logró coger un abrigo "pero luego encontré a la dueña, que la conocía, y se lo di". Sus pérdidas ascienden a 60 euros, "que es lo que me costó el abrigo hace dos semanas". Otra compañera sí que lo recuperó "porque se lo quité a un chico que se lo estaba llevando". Además, fueron testigos de que "había gente fuera de la carpa con un montón de abrigos probándoselos para ver si les iban". Con todo, se sienten afortunadas "porque a una amiga la tiraron al suelo y la pisotearon". En su opinión, "si hubiera habido más seguridad, no hubiera pasado ni la mitad de lo que pasó".

 

Más comprensivo fue Teo Lairla, un joven de 23 años que no vivió el tumulto de cerca "porque estaba en la otra punta de la carpa pero por lo que me han dicho mis amigos volcaron la barra y ocurrió todo muy rápido". Cuando fue a buscar su americana "solo quedaban perchas tiradas por el suelo y una chaqueta, pero no la cogí". De momento no ha presentado denuncia, "porque me fío de la peña".

 

Mientras, Carlos Martínez, de 19 años, dijo estar "indignado" por lo ocurrido. "Estaba en tercera fila y la gente empezó a empujar por detrás y por delante hasta que entraron a saco en el guardarropa", señaló. Al ver la avalancha, decidió salir de la carpa "e irme a almorzar porque no quería llegar a casa con moraduras". Él cree que "no se pudo evitar". Conserva el tique de su americana. "Espero que me den algo", declaró.

Buscan cómo indemnizar a todos

La peña 10 d'Agosto seguirá abriendo el local para atender las reclamaciones durante los próximos días de 19.00 a 22.00 (excepto el miércoles, que permanecerá cerrado). Antonio Cerezo, miembro de la junta, explicó que una vez que cierren la lista de perjudicados, volverán a ponerse en contacto con ellos para intentar darles una solución "lo más rápida posible". Por ahora, no saben cuál será ya que están a la espera de reunirse hoy con su abogado para valorar qué formulas existen para poder indemnizarles.

 

Cerezo volvió a lamentar "profundamente" lo ocurrido y deseó una pronta recuperación a la joven que sufrió una fractura en una pierna. También agradeció las "múltiples muestras de apoyo" llegadas a la web de la 10 d'Agosto y por parte de los grupos políticos y del resto de peñas.

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