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La calle Lanuza de Huesca tiene 74 baches en solo 300 metros

La vía que une el Coso Bajo con José María Lacasa, una trampa para peatones y cochesLos vecinos y comerciantes se quejan del mal estado de la calzada desde hace años.

Los agujeros y desniveles de los adoquines suponen un problema para los vehículos, los peatones y los comerciantes de la zona, que han denunciado la situación.
La calle Lanuza de Huesca tiene 74 baches en solo 300 metros
ÁLVARO CALVO

Setenta y cuatro agujeros en 300 metros. Los adoquines de la calle de Lanuza de Huesca, del barrio Santo Domingo y San Martín, presentan un estado deplorable. El Ayuntamiento de la capital altoaragonesa prometió arreglar la calle hace más de un año, pero nada ha cambiado desde entonces.

 

En los primeros 100 metros, hasta el cruce con la calle Aranda, la calzada presenta su peor cara. Los coches tienen que reducir la velocidad y esquivar como pueden los baches y los conductores de motos parece que se dejan llevar por el galope de un caballo.

 

Los peatones también salen mal parados. Como las aceras son estrechas, deben esquivar los huecos y el tráfico, abundante ya que se trata de uno de los cauces más importantes para llegar motorizado al Coso Bajo.

 

La panadería Ayerbe, situada en el número 9 de la calle, cerca del Coso, optó por un escaparate-denuncia el pasado San Lorenzo. Durante la semana de fiestas, el establecimiento mostraba una calle llena de piedras, por la que los vehículos se abrían paso con dificultad. Según cuenta la propietaria, Pilar Carrera, solo consiguieron que el alcalde "lo publicase en su blog".

 

Los comerciantes de la calle de Lanuza llevan años reclamando una solución definitiva. Según cuenta Carrera, el deterioro de la calzada les causa diferentes problemas."Los coches salpican cuando llueve y nos manchan los escaparates". Un poco más abajo, en el número 34, María Pilar Aquilué, dependienta de la panadería Bonilla, tiene el mismo problema. Justo delante del cristal del comercio hay un agujero en la calzada que, según afirma Aquilué, "se llena hasta de un palmo de agua".

 

La calle de Lanuza suele tener coches aparcados en la acera y peatones caminando por la calzada. Una visión caótica que, además, supone problemas de circulación. "Tropiezan muchos niños", dice la dependienta de Bonilla. Algo que confirma su casi vecina de panadería, María Pilar Ortas, de Alimentación Ortas, en el número 39. "Llevo muchos años trabajando aquí y he recogido a mucha gente del suelo", explica, y añade que "mucha gente mayor vive en el barrio".

Las obras, ¿en noviembre?

El presidente de la Asociación de vecinos Juan de Lanuza del barrio de Santo Domingo y San Martín, Antonio Tuda, cree que el pavimento se ha ido hundiendo, en parte, por "la remodelación de los edificios de las calles adyacentes". "Tienen que llegar allí las máquinas pesadas y al haber peatonalizado la mayor parte del Casco Viejo se ha intensificado el tráfico en esa calle".

 

El Ayuntamiento de Huesca ha informado al presidente de la asociación de que las obras van a comenzar a principios de noviembre. Según relata, al principio le dijeron que iban a hormigonar la vía como solución provisional, pero finalmente le explicaron que "van a volver a adoquinarlo". En su opinión si se vuelve a instalar adoquín nuevo, "se deberían tomar medidas como poner restricciones al tráfico pesado" en la calle.

 

Una solución que podría servir también para otras calzadas adoquinadas en la misma situación, como por ejemplo la calle de Espinosa de los Monteros o la de Padre Huesca a su paso por la plaza de Alfonso el Batallador.

Otra medida que podría solventar el problema es la peatonalización, afirma, "aunque habría que valorar cómo afectaría al tráfico".

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