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La carretera N-240 concentra la mitad de los punto negros de la provincia

Los tramos con más de tres accidentes con víctimas en un año se han reducido un 60 por ciento desde 2006

El principal punto negro de 2008 fue este tramo de la N-240, cerca de Binéfar.
La carretera N-240 concentra la mitad de los punto negros de la provincia
Concha Silván

Huesca. La carretera N-240, en el tramo de 90 kilómetros que une la ciudad de Huesca con el límite de la provincia de Lérida, concentró el año pasado la mitad de los puntos negros registrados por la Jefatura de Tráfico en toda la red viaria del Alto Aragón, y que tan solo incluye a los tramos en los que se han producido al menos tres accidentes con víctimas en un mismo año. Las cifras de 2008 indican que este tipo de tramos calificados como de alta accidentalidad se han reducido en dos años un 60 por ciento pasando de quince (2006) a solo seis (2008).

Según la información facilitada por Andrés Fernández del Río, jefe provincial de Tráfico, la N-240 registró en 2008 tres tramos de alta siniestralidad con un balance de 9 accidentes, 2 fallecidos y 14 heridos. Sin duda, el más peligroso fue el kilómetro 128,600, sito en mitad de una recta de unos 2 kilómetros con línea continua entre Binéfar y el límite de la provincia de Lérida, que tiene buena visibilidad pero donde la velocidad está limitada a 80 kilómetros por las continuas entradas y salidas de vehículos a empresas ubicadas a ambos lados de la vía.

En este punto se produjeron tres accidentes con un balance de dos víctimas mortales y de ocho heridos. Especialmente trágico resultó un siniestro ocurrido el 25 de septiembre en el que perdieron la vida dos mujeres después de que el turismo en el que viajaban colisionara frontalmente contra un camión que se salió de su carril. En el accidente también se vio implicada una furgoneta.

Además, la N-240 tuvo otros dos puntos considerados como peligrosos ya que en ambos hubo tres accidentes con tres heridos. El primero se situó en el kilómetro 142,900, en la travesía urbana de Monzón (cerca de la calle de Santa Bárbara), mientras que el segundo se detectó en el kilómetro 170,900, en una curva que precede a la recta de Peraltilla cuando se circula en dirección hacia Huesca. La buena noticia es que se prevé que la accidentalidad en ambos casos se reduzca de manera importante ya que son precisamente los dos únicos tramos donde los vehículos ya disponen de la autovía A-22 como alternativa (variante de Monzón y El Pueyo-Ponzano, respectivamente).

La variante de Sabiñánigo

El segundo tramo con mayor índice de siniestralidad de la provincia fue la variante de Sabiñánigo, que repite en esta trágica lista un año más. Concretamente, el punto negro se situó en el kilómetro 629,400 de la carretera N-330, en el acceso a Las Margas y Larrés, "porque la gente que viene de Jaca y quiere entrar en el desvío a la izquierda, se pone en medio de la calzada y como hay vehículos que vienen lanzados, hay accidentes, sobre todo por alcance", señaló Fernández del Río. En este punto se contabilizaron cuatro accidentes con 8 heridos de diversa consideración.

En este caso, la solución parece todavía muy lejana ya que el Ministerio de Fomento ni siquiera ha sacado a licitación las obras del tramo incluido en la futura autovía A-23. La demora del proyecto se debe a que se varió el trazado hacia el norte a petición del Ayuntamiento de Sabiñánigo.

La N-123 (Barbastro-Graus) también aparece en el listado de tramos con mayor accidentalidad en el punto kilométrico 18,500, en una zona de túneles y curvas situada unos dos kilómetros antes del desvío hacia Graus. Allí se contabilizaron tres accidentes con un balance de 4 heridos.

El sexto y último punto negro se ubica en una carretera autonómica, la A-131 (Huesca-Fraga). Se trata del kilómetro 86,300, a la altura de la localidad de Novales, donde el año pasado se registraron tres accidentes con 4 heridos.

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