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Los jueces urgen dos nuevos juzgados al aumentar la carga de trabajo un 40% en 2008

La media de asuntos por órgano fue de 675, un 77% más que lo recomendado por el Consejo del Poder Judicial

Los expedientes se están multiplicando en los juzgados de Huesca por la crisis económica.
Los jueces urgen dos nuevos juzgados al aumentar la carga de trabajo un 40% en 2008
JAVIER BROTO

“O existe una cierta rapidez de reflejos por parte de la Administración de Justicia o empezaremos a tener a corto plazo severos problemas para la tramitación diaria de los asuntos”. Así de contundente es Alfonso Martínez Areso, juez decano de Huesca, quien exige la creación de dos nuevos juzgados para aliviar la carga de trabajo que soportan ahora los cuatro únicos órganos de instrucción, y que en el último año se ha disparado un 40% más.

La Junta de Jueces ha hecho llegar su reclamación al Tribunal Superior de Justicia de Aragón, cuya sala de gobierno a su vez ha decidido apoyar la reivindicación “porque hay elementos fundados” y la ha traslado ya al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Los jueces oscenses argumentan la necesidad de tener seis juzgados en la capital dado el espectacular incremento de la litigiosidad de carácter civil de 2008, motivado por la recesión económica “y especialmente a partir de septiembre, porque fue cuando la gota ya colmó el vaso y estalló formalmente la crisis”.

Se baten todos los récords

Según los datos provisionales del pasado año, los cuatro juzgados de instrucción de Huesca se repartieron en los primeros 9 meses un total de 1.780 asuntos civiles más otros 100 mercantiles. Estos últimos computan el doble al incorporarlos a las estadísticas dada su especial complejidad. En total, cerca de 2.000 diligencias, lo cual supone “batir todos los récords”, según Martínez Areso.

En base a estas cifras, la proyección hasta final de año ascendería a al menos 2.700 diligencias, lo que supone una media de 675 por juzgado, un 77% más que el módulo de asuntos civiles que debe asumir un órgano según la recomendación del CGPJ (380 asuntos).

“No es especialmente dramático porque es cierto que otras localidades de España están en una situación similar o peor, pero el hecho de que sea frecuente no deja de ser preocupante y un serio problema para el funcionamiento de la Administración”, recalca Alfonso Martínez Areso.

En la evolución de los asuntos civiles de 2008 se observa una clara diferencia. “El primer y el segundo semestre se mantuvo la tónica de 2007, pero a partir del tercero el incremento de asuntos fue espectacular y eso que agosto es un mes inhábil”, asegura el juez decano de Huesca, quien cree que si finalmente se confirma que esta tendencia continuó en el último trimestre, “podrían incluso superar los 3.000 asuntos”.

A este aumento de la carga de trabajo, general en el conjunto de España, se unen otras circunstancias particulares en el caso de Huesca ya que dos de los cuatro juzgados de instrucción tienen asumidas competencias extra como la violencia de género o los temas mercantiles por lo que los jueces de estos órganos se sienten “como hombres orquesta”.

Una carga “ilógica e irracional”

Martínez Areso es precisamente el titular de uno de estos juzgados, el nº 3, y en su caso considera que “no es muy razonable que un solo juzgado, además de su correspondiente carga civil y penal, lleve al mismo tiempo el registro civil y los asuntos mercantiles y atienda también guardias”. Reconoce que “alguien lo tiene que hacer” pero que esta suma de tareas “es irracional e ilógica y provoca un empeoramiento del servicio”.

El juez decano es consciente de que dado el número de asuntos judiciales que se generan en una provincia como Huesca, no es posible especializar ninguno de los juzgados en una sola materia. “Estamos condenados a tener una amalgama de órganos judiciales que realizan tres o cuatro funciones al mismo tiempo porque tenemos poca población”, afirma.

No obstante, opina que si se llegaran a crear los dos nuevos juzgados se debería de hacer al menos una redistribución de las funciones de otra manera “porque el sistema actual no se puede defender mucho tiempo más”. Además, cree que si la litigiosidad civil sigue aumentando vertiginosamente, quizá sí que habría que pensar en crear un juzgado mercantil.

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