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Un informe censura la praxis médica en la muerte de un joven oscense por cáncer

Sus padres reclaman una indemnización de 180.000 euros al Salud por considerar que el diagnóstico fue tardío

Un informe pericial encargado por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) censura la praxis médica en el caso de un joven oscense de 30 años, Juan José Fernández, que murió en 2004 a causa de un cáncer testicular diagnosticado 6 meses después de notar los primeros síntomas. El informe asegura que le debieron realizar mucho antes dos simples pruebas que habrían detectado el tumor en un momento en el que el porcentaje de curación hubiera sido "muy alto".

Este informe independiente fue solicitado por Ricardo Orús, abogado de los padres del joven, quien presentó una demanda judicial contra el Salud reclamando una indemnización de 180.000 euros por considerar que el diagnóstico fue demasiado tardío.

El contencioso recurría una resolución del Salud que admitió en su día que al joven no se le practicaron las pruebas necesarias para detectar la enfermedad en el Hospital San Jorge de Huesca hasta que su situación fue irreversible y determinó el pago de una indemnización de 13.000 euros.

El joven acudió el 14 de julio de 2003 al médico de cabecera para explicarle que se había detectado un pequeño bulto con dolor en los testículos. La médico lo envió con carácter de urgencia al servicio de Urología del Hospital San Jorge, donde fue visitado 14 días después por un especialista que tras palpar el bulto le comunicó que no revestía gravedad alguna y que regresara "si aumentaba". A finales de febrero de 2004, el joven, tras sufrir lumbalgia, dolor abdominal y adelgazamiento, acudió a Urgencias, donde le fue diagnosticado un cáncer con metástasis en diversos órganos. Murió solo veinte días después.

Junto a la demanda, el abogado de la familia de la víctima presentó dos informes de un especialista que demostraban su tesis de que hubo una negligencia médica. No obstante, también pidió al TSJA que encargara a un perito independiente otro informe "porque siempre hay alguien que puede dudar de un perito de parte".

El tribunal designó para este cometido a María Luisa Bescós, médico forense del Gabinete de Valoración del Daño Corporal de Madrid. En su informe, opina que cuando el joven acudió a Urología con un dolor y un bulto que ya le duraban un mes, le debieron realizar pruebas diagnósticas para conocer la causa, "siendo suficiente pedir analítica y una ecografía". Recalca que una ecografía es un método "no invasivo, barato y eficaz" capaz de distinguir un tumor escrotal al 100% y que en la analítica habrían aparecido los marcadores tumorales altos.

A este respecto, se pregunta "de qué sirve animar a la población a usar medidas de autoexploración en el diagnóstico precoz de tumores si luego no sirve de nada que un paciente se palpe un bulto que además es doloroso". Y es que estos dos son los principales síntomas que manifiestan este tipo de tumores testiculares.

La perito subraya que cuando un tumor así se detecta en su fase inicial, la tasa de supervivencia a los 5 años llega al 93% y que el índice de recaída es del 20%, salvo cuando existe una invasión de otros órganos, que aumenta al 50%. También asegura que estos tumores presentan "muy buena respuesta" a la quimioterapia, con tasas de curación del 70 al 80%. No obstante, reconoce que en el caso de este joven no se pudo hacer nada por la metástasis pulmonar, cerebral, hepática y retroperitoneal que presentaba.

El abogado demandante cree que este informe demuestra "que hubo una mala praxis médica ya que si se le hubieran hecho las pruebas en un primer momento, habrían detectado el cáncer y como la tasa de supervivencia es muy alta, lo normal habría sido que este joven aún estuviera vivo".

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