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Monzón se libra del paso de 13.000 vehículos diarios, pero sigue soportando tráfico pesado

Muchos camiones no usan la variante por el riesgo de las rotondas de acceso, donde ya ha habido un accidente

Atravesar Monzón de punta a punta es desde hace un mes, concretamente desde el 22 de julio, cuestión de minutos. En el recuerdo de todos están las kilométricas colas en las horas punta y en las fechas críticas que coincidían con periodos vacacionales o festividades. Monzón se ha desprendido del título de "semáforo de Aragón" por los continuos atascos que se producían a lo largo de su travesía y ha dejado también de ser la única ciudad aragonesa de más de 8.000 habitantes que no tenía variante con la apertura el mes pasado del primer tramo de la autovía Huesca-Lérida.

Las primeras consecuencias ya se han notado. La más importante es el descenso de tráfico pesado y de mercancías peligrosas, por lo que se ha reducido el riesgo de siniestros a lo largo de la avenida de Lérida. Cabe recordar que unos 13.000 vehículos circulan a diario por el tramo Barbastro-Monzón de la N-240, un 10% de ellos pesados, a los que había que añadir el tráfico local. La ausencia de ruidos provocados por el tráfico es otra consecuencia que ha supuesto una notable mejoría en la calidad de vida de los vecinos de la ciudad del Cinca. Asimismo, la circulación es ahora fluida y ya no se aprecian prácticamente retenciones.

Rotondas peligrosas

Pese a la notable mejora en la seguridad de los conductores, existen tramos de la variante en los que ya se han detectado riesgos. Es el caso de las rotondas de salida a Fonz, Castejón del Puente y Binéfar. En esta última, a la semana de la apertura de la circunvalación, ya se produjo un vuelco de un trailer que cargaba grandes piezas de hormigón.

Algunas empresas de transportes asentadas en el polígono industrial Paúles ya han transmitido sus quejas en este sentido a la Asociación de Empresarios. Fuentes de la misma señalaron que las citadas rotondas de acceso "son un poco reducidas y alguna empresa ha dado orden a sus camiones para que no salgan por ellas. Sobre todo la de Binéfar es muy reducida y para los traileres hay una cierta dificultad. Eso hace que por el centro de Monzón sigan entrando y saliendo muchos traileres". En todo caso creen que habrá que esperar a después del verano para ver la incidencia real de la variante en el tránsito de camiones por la ciudad.

Efectos en el sector servicios

Al margen de las consecuencias en la seguridad, se teme que la reducción del paso de vehículos suponga una merma de ingresos en el sector servicios, especialmente en hostelería, comercio y gasolineras. La Asociación de Comerciantes de Monzón y Cinca Medio sí que aprecia un notable descenso en las ventas en lo que llevamos del mes de agosto. Aunque es pronto para relacionarlo directamente con la apertura de la variante, ya que podrían influir otras variables como la crisis económica y el periodo de vacaciones, explica Jesús Guerrero, presidente de los comerciantes.

Tanto él, como el de la asociación de empresarios del polígono industrial Paúles, Ignacio Bazo, consideran que es prematuro hablar de consecuencias económicas para Monzón, y prefieren esperar. "Existe un descenso en la hostelería pero no podemos achacarlo a la apertura de la variante porque puede ser por la crisis que estamos sufriendo. Estamos a la espera del famoso informe del impacto de la autovía y de conocer cómo afecta y qué medidas se adoptarán para que no tenga efectos negativos en la economía de Monzón", señala Ignacio Bazo.

Un alto en la ciudad

De todas formas, todo el mundo coincide en que esta importante infraestructura "era necesaria hace ya años", como explica Bazo, y que a partir de ahora le toca a los sectores empresarial, comercial, hostelero y a las instituciones buscar alicientes y realizar actuaciones de promoción de Monzón que contribuyan a que los conductores realicen un alto en la ciudad. El presidente de los comerciantes lo tiene claro: "La variante es sinónimo de futuro y es algo que mejora las infraestructuras y eso atraerá nuevas empresas a los polígonos que tenemos en Monzón. En teoría vendrá más gente, el dinero fluirá y correrá entre las manos y eso será bueno para el comercio", afirma Guerrero.

"Los comerciantes y hosteleros estamos a la expectativa para ver cómo pasa el tiempo y ver los datos que arrojamos de ventas y de ingresos. Pero tenemos claro que la autovía es buena, aunque el estudio de impacto de la autovía nos dice que el comercio y la hostelería somos los grandes perjudicados", señala el presidente de la asociación de comerciantes, en referencia a la posible fuga de clientes, ya que la A-22 acercará ciudades como Huesca o Lérida, que suponen una competencia. "Todos tenemos que hacer los deberes -añade-, las autoridades aprovechar la autovía para que la gente entre en Monzón y compre y desde el comercio evitar la fuga de clientes".

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