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Una mujer da a luz dentro de un coche estacionado en una calle de Monzón

Tuvo que parar cuando iba al hospital y una mujer que oyó los gritos la ayudó.

Fátima, una joven madre marroquí de 30 años, reposaba tranquila y feliz ayer en una de las camas del paritorio del Hospital Comarcal de Barbastro. Somnolienta pero con la mirada puesta en su pequeña hija, María, que acababa de llegar al mundo en circunstancias poco habituales unas horas antes, dentro de un coche estacionado en una calle de Monzón y siendo asistida por una vecina de la capital mediocinqueña que actuó como improvisada matrona. "Bien, bien, estoy bien gracias", eran las únicas palabras que podía decir Fátima en español mientras trataba de descansar después de la agotadora aventura.

Fátima y su marido, Said Nahid, de 43 años, son dos inmigrantes marroquíes residentes en Fraga desde hace ocho años que vivieron ayer una historia feliz y que nunca olvidarán con el nacimiento de su tercer hijo, que es la primera niña de la familia.

La joven madre se puso de parto en la mañana del jueves. Su marido le dio a elegir entre ir al Hospital Comarcal de Barbastro o al Arnau Vilanova de Lérida. "Ella prefirió el de Barbastro porque pensó que sería más tranquilo y habría menos tráfico por la carretera", afirmaba ayer Said. Y acto seguido la pareja cogió su viejo coche, un Seat Ibiza, para dirigirse al centro sanitario de la ciudad del Vero.

La niña no esperó

Las contracciones cada vez eran más fuertes y todo apuntaba a que la niña no estaba dispuesta a esperar a llegar al hospital para nacer. Así que Said decidió aparcar en Monzón, en la Avenida del Pueyo (carretera de Fraga) y pedir ayuda a través del teléfono móvil. "Estaba muy nervioso", reconoce, pero pudo llamar al teléfono de emergencias del 112 para pedir auxilio.

Mientras, su mujer estaba rompiendo aguas en la parte trasera del vehículo y sus gritos, cada vez más fuertes, alertaron al vecindario. Una de las vecinas, Vicenta, tras comprobar por su ventana que se estaba produciendo un parto, acudió rápidamente a prestar a auxilio a la madre y asistirla en el trance. "Ví a una chica que estaba retorciéndose de dolor y baje de mi casa junto a otras vecinas. La chica estaba pariendo justo en frente de mi puerta y otra vecina y yo hemos cogido unas toallas, le he bajado las mallas y he visto como estaba naciendo la niña. La madre gritaba y apretaba hasta que el bebe ha salido. Lo hemos cogido y lo hemos envuelto con toallas", explicaba Vicenta.

El parto duró apenas diez minutos. "Ha sido todo rapidísimo. El bebé ha salido disparado. Cuando yo llegué al coche estaba toda mojada y muy agobiada, había roto aguas y su niña estaba naciendo. Fueron tres minutos, un apretón y la niña cayó sobre la toalla. La cogí para que no perdiera calor y la envolví con toallas, fue visto y no visto. La madre aguantó como una jabata en un coche muy pequeño y en unas condiciones muy incomodas".

Momentos después del parto llegarían miembros de Protección Civil, la Policía Local de Monzón y una unidad móvil del 061. El personal sanitario cortó el cordón umbilical, estabilizó a la madre y a su hija y se encargó de su traslado hasta el Hospital Comarcal de Barbastro.

"Parir es algo natural"

Esta ha sido la primera experiencia de este tipo de Vicenta, quien asegura que actuó "con sentido común". Esta vecina de Monzón no quería ayer ningún protagonismo puesto que señala que su comportamiento "fue como el de cualquier otro ciudadano". "Al principio estaba un poco agobiada y me daba un poco de cosa, pero luego pensé que el parir es algo natural y había que echar una mano. Al final no ha sido tan complicado y ha sido una experiencia magnífica", afirmaba Vicenta, que reconocía haber llorado después del parto.

María descansaba ayer en el paritorio del centro sanitario barbastrense, al igual que su madre, exhausta por el ajetreado parto, y su padre, que todavía se recuperaba del susto. Madre e hija esperaban para ser trasladadas a la sala materno-infantil, hasta que en unos días les den el alta.

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