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MONTAÑA

El 40% de los accidentes de montaña de este año se registraron en julio

Neveros y crestas descompuestas han provocado los incidentes más graves. Algunos fines de semana, los equipos de rescate han llegado a efectuar 15 operaciones. Siete personas fallecieron el pasado mes

Un 40 por ciento de los accidentes de montaña registrados este año se produjeron el pasado mes de julio, en el que, además, murieron siete personas. Hubo rescates de barranquistas, de senderistas y también en alta montaña, donde fallecieron las últimas siete víctimas. Los responsables de los equipos de rescate de la Guardia Civil reconocen que las cifras, en comparación con los últimos años, son "bastante altas" y apuntan que las condiciones del verano han puesto a los neveros y las crestas de los picos en su punto de mira. Porque este verano es atípico incluso en los rescates ya que un alto porcentaje se realizan en alta montaña -por encima de los 2.000 metros- a diferencia de otros años en los que los barrancos reclamaban su atención.

Las crestas están descompuestas y son la principal causa de los accidentes mortales. El pasado miércoles, un montañero zaragozano se despeñó más de 200 metros en la Sierra de Chía (Castejón de Sos). Diez días antes, morían otros dos aragoneses en sendos accidentes, también en crestas. Uno, en Peña Gabarda (Panticosa). El otro, en la cresta de los Murciélagos (Aísa). También la caída mortal del vizcaíno que falleció el 9 de julio en el pico Eriste (San Juan de Plan) fue tras un desprendimiento de roca.

Y si a ello sumamos que este año nevó bien entrada la primavera, incluso a mediados de este mes nevisqueó en cotas altas, el cóctel puede ser fatídico. Porque los neveros se han convertido en otro de los puntos negros del trágico mes de julio. Un resbalón en uno, cerca del refugio de Góriz de Ordesa, le costó la vida a un menor. El pasado día 12, una deportista catalana murió en el Posets.

2,5 rescates por día

A estos seis fallecidos hay que sumar el del deportista que falleció por causas naturales cerca del refugio de Ángel Orús hace una semana. Una cifra que ha convertido a julio en el más trágico de este año. Pero también se ha convertido en el de mayor actividad, concentrando un 40% de las operaciones realizadas en lo que llevamos de año. En los seis primeros meses se habían contabilizado alrededor de 120 accidentes; y en las últimas cinco semanas, los equipos de montaña han realizado 78 actuaciones, de ellas, unas 25 en alta montaña. La media es de 2,5 rescates al día, aunque los sucesos se concentran, sobre todo, en fin de semana. "Es cuando más afluencia de turistas tenemos y más gente sale a la montaña", reconoce Jesús Aznárez, sargento de la Sección de Montaña de Jaca. Aunque apunta que lo normal está entre las cinco o seis salidas y no las 12 del pasado fin de semana o las 15 del anterior.

Ayer mismo, el goteo continuó con cuatro intervenciones para auxiliar a una barranquista de 34 años, dos excursionistas extraviados, un montañero accidentado en el Aneto y otros tres enriscados en el ibón de Estanés.

Y entre tanta salida no falta algún que otro "dominguero". "Hay mucha afluencia en verano, sí, pero también mucho turista que no lleva el material mínimo imprescindible, como unas botas que le sujeten bien el tobillo o unos bastones en los que apoyarse". Encontrarse a una mujer con zapatillas a más de 1.700 metros de altitud no les es ajeno a estos grupos de élite.

Refuerzos de verano

Desde el año pasado los cinco grupos de rescate de la provincia -Jaca, Panticosa, Boltaña, Benasque y Huesca- reciben apoyo en verano de los alumnos que concluyen el curso en el Centro de Adiestramiento Específico de Montaña de Candanchú. Este año, 19 agentes están reforzando estos equipos.

Lo hacen desde el 15 de julio hasta el 15 de septiembre, cuando ya conocerán sus destinos. Se trata de una experiencia buena para todos ya que, por un lado, refuerzan a los equipos de rescate en la época de más actividad y, por otro, les sirve de preparación.

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