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Tres escuelas, tres niños

Lafortunada, Castillazuelo y La Melusa mantendrán sus colegios abiertos a pesar de tener pocos niños en edad escolar. Para muchos pequeños pueblos rurales cerrar la escuela es morir un poco y Educación, consciente de ello, ha decidido bajar la ratio y posibilitar así que estos centros mantengan sus puertas abiertas. Los dos primeros han funcionado este curso con tres alumnos. La Melusa, con cinco alumnos en la actualidad, se quedará con tan solo tres el próximo año.

El director provincial del servicio de Educación explicó que una de las "apuestas" destacadas del departamento para el curso 2008-2009 es la adopción de medidas para evitar el cierre de centros escolares en zonas rurales de baja densidad poblacional que no prevén alcanzar el mínimo de alumnos establecido en la actualidad para su continuidad. "Estamos manteniendo Castillazuelo y Lafortunada con tres alumnos, y este año se sumará La Melusa. Lo hacemos porque mantener la población en las zonas rurales es importante, y más en aquellas localidades donde la escuela es el último referente", aseguró Guillermo Iturbe, durante la presentación esta semana de los datos y trámites para el proceso de escolarización del próximo curso.

Es todo un símbolo de supervivencia para las pequeñas poblaciones mantener abierta la escuela y por ello, sus alcaldes se muestran más que satisfechos. Los padres, también, aunque algunos echan en falta la existencia de algunos servicios como el comedor.

Para Juan Carlos Puértolas, alcalde de Lafortunada y que desde hace varios años ve como peligra la escuela de su población, la alegría es inmensa. "Es mejor que esté abierta, porque el colegio da vida al pueblo y esperamos además que se incremente los niños en los años venideros", advirtió. Y es que los proyectos del ayuntamiento pasan por arreglar la antigua vivienda del maestro, situada encima del centro escolar, y convertirla en dos pisos que ofertarán a parejas con hijos en edad escolar que quieran asentarse en la población sobrarbense.

Recuperado hace 4 años

"Claro que hace ilusión que se mantenga abierta la escuela y más después de los veinte años que estuvo cerrada", manifestó Joaquín Muzas, alcalde de la localidad de Castillazuelo. Y es que este centro se reabrió con una gran fiesta y mucha emoción hace tan solo cuatro años. Pero los cinco alumnos que consiguieron ser protagonistas de la esperada noticia han ido creciendo y marchándose al instituto de enseñanza secundaria de Barbastro. A pesar de que Muzas confía en que en el futuro se pueda recuperar el número, este curso solo hay tres chicos y en septiembre llegará un cuarto.

Conchi Betés es la madre de ese nuevo alumno: "Es una comodidad que el colegio esté en el pueblo porque siempre hay alguien que puede ir a recogerlo a la salida o si se pone malo". Y es que ella trabaja, pero los abuelos le pueden echar una mano en esos menesteres. Además, no duda en afirmar que estando tan poquitos "más atención tendrán". Si un pero le encuentra es la falta de comedor en el centro, lo que obliga a sacarlos cada mediodía a casa. Tal vez por ello otros niños de la localidad acuden a clase en centros escolares de Barbastro.

Un año más, y el último

El problema del comedor escolar no existe en el último centro, el de La Melusa, un núcleo de Tamarite de Litera. Allí se imparten desde hace más de quince años las clases en jornada intensiva ya que la escuela no dispone de este servicio y la mayoría de sus alumnos utilizan el transporte escolar. Así, con el horario de nueve de la mañana a dos de la tarde evitan que los pequeños tengan que realizar cuatro viajes al día para ir a comer a sus casas. Hasta ahora, cinco chicos acuden a clase. El próximo año se quedarán solo tres, que cursarán 6º de Primaria por lo que en el curso 2009-2010, previsiblemente cerrarán ya que todos se marcharán al instituto.

Francisco Mateo, alcalde de Tamarite de Litera y además padre de uno de los pequeños que el próximo curso iniciará la enseñanza secundaria, alaba el esfuerzo realizado por el departamento de Educación del Gobierno aragonés por mantener abierto el centro un año más. "Cambiar a los niños dos veces de colegio en dos años es un trauma para ellos", asegura. Y es que si la escuela de La Melusa hubiera cerrado, el próximo curso los niños habrían tenido que ir a una escuela próxima, y al siguiente, a un instituto.

El alcalde de Tamarite ensalza, además, los beneficios de tener un colegio en una zona rural, aunque sean pocos alumnos porque "no es lo mismo que salgan de casa con 12 años para ir al instituto, que con solo tres años tener que levantarse a las siete de la mañana. Es un muy importante el esfuerzo que se hace desde las autoridades educativas por mantener estos centros abiertos y también el de los profesores, que han conseguido una escuela rural de alta calidad".

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