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Múltiples deficiencias impiden abrir el centro de día de Casa Aísa

El edificio se inauguró hace un año y continúa sin dar el servicio prometido a mayores.

Cuando está a punto de cumplirse un año de su inauguración, el centro de día de Casa Aísa continua cerrado sin que nadie sepa a ciencia cierta el porqué. Y, lo que es peor, el departamento de Servicios Sociales del Gobierno de Aragón no se digna a dar una explicación a los ciudadanos, especialmente a los posibles usuarios que se mantienen expectantes a la espera que se les dé un servicio muy necesario y hace tiempo prometido.

Que se sepa, tampoco se han producido avances en las reuniones que debían mantener los miembros de la comisión de seguimiento, formada por Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Huesca y Caja de Ahorros de la Inmaculada, las tres instituciones que firmaron en el año 2000 el acuerdo para recuperar el notable edificio del siglo XVIII en el Casco Histórico de Huesca y convertirlo en un recurso social que prestara atención a ancianos con determinadas necesidades sociales y asistenciales.

Numerosos problemas

Las sucesivas preguntas parlamentarias formuladas por la diputada del Partido Popular Ana Grande en las Cortes de Aragón han permitido que se sepa que el edificio presentaba deficiencias producidas en la ejecución de la obra a las que se sumaban otras que tienen su origen en el proyecto o en las modificaciones introducidas en el mismo.

En el acta de recepción de la obra quedaron detalladas deficiencias "en la instalación de fontanería, en las indicaciones de evacuación, en la ventilación del sótano y del climatizador de cafetería, en la instalación de un hidrante de incendios y en la ignifugación de la estructura metálica de la cubierta", tal y como explica la consejera de Servicios Sociales, Ana Fernández en la respuesta escrita que remitió a la parlamentaria popular en noviembre pasado. Añadía que estos fallos están subsanados en su mayor parte y apunta que el coste se estima que puede alcanzar los 3.000 euros.

Además, tras la recepción del edificio se observaron filtraciones producidas por goteras, malas soluciones constructivas o filtraciones desde el terreno. También se advirtieron desperfectos "en la restauración de la fachada principal" que, según la consejera de Servicios Sociales "han sido reparadas por la empresa que ha hecho la rehabilitación".

Otras imperfecciones son debidas a la pavimentación de la calle de Forment y han producido "la entrada de agua de escorrentía por la puerta principal del edificio. También se descubrieron daños ocasionados por golpes de vehículos que han fracturado losetas del aplacado", según las explicaciones de Ana Fernández. En estos casos, serán respectivamente el Ayuntamiento de Huesca y la comisión tripartita de seguimiento quienes asumirán los costes de la reparación "que serán pequeñas cantidades".

Pero no acaban ahí los males de Casa Aísa. También hay deficiencias que tienen su origen en el proyecto o en las modificaciones introducidas al mismo. La consejera señala entre estas "barreras arquitectónicas, especialmente mostradores, escaleras y aseos, necesidad de adecuar la gestión de las comidas a la nueva situación producida con la supresión del garaje para su conversión en cafetería; habilitación de salidas a la cubierta para permitir el mantenimiento del edificio; adecuación del espacio exterior para facilitar la maniobra de vehículos, la entrada de usuarios y mercancías, y mejorar la circulación de los usuarios mediante la colocación de protecciones; construcción de una marquesina en el jardín para comunicar el edificio principal con el pabellón de cafetería; y, adecuar los ascensores.

Más dinero

Para llevar a cabo estas últimas obras la consejera asegura que se dispone de casi 112.000 euros, si bien no está contemplada la actuación con los ascensores ni la construcción de la marquesina cuyo coste se ha estimado en otros 30.000 euros.

Un año después

En marzo del año pasado, dos meses antes de las elecciones municipales y autonómicas, el entonces consejero de Servicios Sociales Miguel Ferrer inauguró el que iba a ser el primer centro de día público de la capital oscense, y aseguró que en el plazo de cinco meses estaría a pleno rendimiento. Sin embargo, el compromiso no se ha cumplido y no se sabe cuándo puede estar en marcha. Ningún responsable del departamento de Servicios Sociales ha querido atender las reiteradas peticiones de información realizadas por este periódico.

También está pendiente de conocerse en qué punto está el expediente patrimonial necesario para que Casa Aísa pase a ser propiedad de la Comunidad Autónoma, si está abierta la fase de contratación de personal y si cuenta con licencia de actividad.

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