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La juez autoriza la venta de la fábrica Mildred a Eusebio Lázaro por 12 millones de euros

Todavía se desconoce cuál es la firma que se esconde tras la oferta del empresario. Si no hay alegaciones y los plazos no se prolongan, antes del 17 de marzo deberá consignar una fianza de 1,2 millones.

La juez autorizó ayer la venta de las instalaciones y la marca Mildred al empresario madrileño Eusebio Lázaro por 12 millones de euros. Es el último trámite antes de que se formalice la venta y se produce justo un año después de que saliera a la luz pública la grave crisis económica que atravesaba la industria pastelera y que concluyó con un expediente de extinción de empleo para los 368 empleados que la fábrica mantenía a mediados de julio de 2007. No obstante, todavía pasarán unas semanas hasta que se formalice la escritura y se conozca el nombre de la firma que se esconde tras el empresario madrileño.

La noticia corrió ayer como la pólvora. Eran poco más de las once de la mañana cuando la juez notificaba a las partes su resolución y, hora y media más tarde, casi medio centenar de personas acudían a la reunión convocada por la secretaria provincial de CC. OO. Arancha García Carpintero, para conocer al detalle el documento. En él, la juez autoriza a la administración concursal, nombrada por ella tras la quiebra económica, a vender las instalaciones y la marca Mildred a Eusebio Lázaro "o persona física o jurídica que el mismo designe". Respecto al precio, la juez se decanta por la oferta más alta que lanzó Lázaro, la de 12 millones más IVA a pagar en dos años. Además, su opción de compra contemplaba la apertura de la fábrica con 250 empleados y la creación de una logística con 25 camiones de gran tonelaje.

Esta oferta es, tal y como recoge el auto del juzgado de primera instancia número 2 de Huesca, la mejor oferta recibida durante el proceso de liquidación y que incluso dobla la presentada por el empresario montisonense Antonio Heras, una opción que es rechazada en el auto incluso si no se hace efectiva la adjudicación a la firma madrileña.

La juez del caso establece, nuevamente, un periodo de cinco días para alegar contra su autorización. De no producirse, el próximo viernes la decisión será firme. A partir de ahí, se abrirá un periodo de diez días naturales -hasta el 18 de marzo- para el ofertante deposite en el juzgado 1,2 millones de euros, a cuenta del primer plazo. No obstante, el documento no marca la fecha en la que se hará efectiva la firma notarial, aunque fuentes cercanas a la empresa aseguran que, entre el tiempo que transcurra hasta la misma, y los dos o tres meses necesarios para ponerla en marcha, la apertura se retrasará por lo menos hasta el final del verano.

Libre de cargas

La adjudicación de la empresa, según se especifica en el escrito, se realiza además libre de toda carga y gravamen, por lo que el nuevo empresario no subrogará las deudas de Mildred-Pauni con proveedores, bancos e incluso trabajadores y que ascendían a algo más de 20 millones de euros. Sin embargo, tal y como se les explicó ayer a los trabajadores, sí cobrarán un porcentaje de lo que la pastelera les adeudaba, más o menos en torno al 50 por ciento. Y es que la indemnización de despido fue de 33 días por año trabajado. Los primeros veinte los adelantó el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA), así como los días y vacaciones no disfrutadas que tenían los empleados. De los otros 13 que faltan por cobrar, se les adeudarán entre 5 y 6.

Sin embargo lo que más ilusión hacía a los que hasta la sede de CC. OO. se acercaron es que la posibilidad de que se reabra la fábrica más grande de la ciudad está cada día más cerca. Y es que no hay que olvidar que la pastelera daba trabajo a unas 400 personas y, un año después, más de 200 continúan engrosando la lista del paro.

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