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AGUA

El trasvase sí tiene alternativas

Los embalses que abastecen a la región de Barcelona han ganado otros 3 hectómetros desde el viernes y 29 desde el pasado 1 de abril. La desalación de caudales procedentes de los acuíferos y la reutilización de aguas depuradas también evitarían las restricciones.

El trasvase del Ebro a Barcelona acordado bilateralmente por el Gobierno central y la Generalitat no es la única solución posible para paliar la fuerte sequía que sufren las cuencas internas de Cataluña. Por mucho que ambas administraciones insistan en vender lo contrario, la transferencia sí tiene alternativas que harían innecesario un proyecto que además de ser ambientalmente insostenible va a costar más de 180 millones de euros.

La primera de todas, la más lógica y natural, es la que antes o después resuelve todas las situaciones de sequía: que llueva y que se recuperen los embalses. Sin embargo, aunque esto no sucediera -en realidad ya está sucediendo, pero no se quiere reconocer-, hay otras soluciones que permitirían garantizar el suministro a la región metropolitana de Barcelona como la desalación de caudales procedentes de los acuíferos de la zona y la reutilización, previo tratamiento, de las aguas ya depuradas.

Estas y otras alternativas fueron llevadas por Ecologistas en Acción a la reunión en la que se constituyó la Mesa Nacional de la Sequía, el órgano de participación con el que la Generalitat pretende demostrar que el problema de la falta de agua se está gestionando de forma transparente. Sin embargo, la organización conservacionista denuncia que el Ejecutivo catalán se negó tanto a estudiar sus propuestas como a contestar a las objeciones que sus representantes plantearon contra el trasvase del Ebro a Barcelona.

Negativa a posponer las obras

En la misma reunión, el catedrático de Ecología de la Universidad de Barcelona Narcís Prat propuso a la Generalitat posponer un mes el comienzo de las obras de construcción de la tubería que conectará la red del Consorcio de Aguas de Tarragona con la del sistema Ter-Llobregat -el que abastece a Barcelona y su entorno-. Prat basó su petición en la evolución de las reservas de los embalses, que tienen 29 hectómetros cúbicos más que a principios de abril y que por tanto permiten retrasar la fase de posibles restricciones en el suministro de agua al menos hasta o marzo del año que viene -en el decreto-ley que autorizó el trasvase se decía que los cortes empezarían hacia el mes de octubre-.

Esos 29 hectómetros que han ganado los pantanos son más de la mitad del volumen máximo de agua que podrá transferirse desde el Ebro hasta Barcelona y casi equivalen al que podría haberse trasvasado el año pasado -por la tubería de captación caben como mucho 121 y en 2007 Tarragona consumió unos 90-. Pese a todo, y pese a que los embalses siguen subiendo, la petición de posponer las obras de la tubería fue rechazada por la Generalitat.

Desalar aguas subterráneas

Otra alternativa al trasvase del Ebro a Barcelona es la desalación de caudales procedentes de los acuíferos existentes en la región metropolitana de Barcelona. Ecologistas en Acción recuerda que la propia Agencia Catalana del Agua reconoce que el acuífero del Besòs ofrece hasta 52,3 hectómetros cúbicos anuales, de los cuales ahora solo se aprovechan 30 -20 para usos industriales y, gracias a una desaladora puesta en marcha en 2007, otros 10 para consumo doméstico-.

Dos de las obras de emergencia contra la sequía impulsadas por la Generalitat van a permitir desalar otros 6 hectómetros anuales procedentes de sendos pozos del mismo acuífero, pero en total no se van a utilizar más de 36. Esto significa que todavía podrían extraerse otros 16 hectómetros anuales, aproximadamente la mitad del volumen de agua que podrá trasvasarse desde el Ebro si Tarragona mantiene los consumos del año pasado.

Potabilizar caudales depurados

Aun en el caso de que Gobierno y Generalitat sostuvieran que con los 29 hectómetros que ya han ganado los embalses y los 16 que podrían desalarse procedentes de los acuíferos no es suficiente para paliar la sequía, existe una tercera fuente de abastecimiento que permitiría evitar las hipotéticas restricciones sin necesidad de ejecutar un trasvase de 180 millones de euros. Esta alternativa consistiría en reutilizar los caudales procedentes de distintas depuradoras de la región de Barcelona.

La medida consistiría en bombear hasta la planta potabilizadora de Cardedeu las aguas depuradas de estaciones como las de Sant Adrià, La Llagosta, Montornès del Vallès o Cobega para que sean tratadas adecuadamente. Aunque puede parecer una solución poco compatible con el consumo humano, ya se ha puesto en marcha una iniciativa similar que permite llevar los caudales que salen de la depuradora del Llobregat hasta la potabilizadora de Sant Joan Despí.

Otra de las soluciones propuestas desde el ámbito ecologista es la puesta en marcha de pequeñas desaladoras portátiles.

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