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AGUA

El 70% de los regadíos de la cuenca del Ebro disponen de menos agua de la que necesitan

El 70% de los regadíos que existen actualmente en la cuenca disponen de menos agua de la que necesitan. Según los datos que maneja la propia Confederación Hidrográfica del Ebro, hasta 500.000 de las 700.000 hectáreas de riego efectivo que hay en la demarcación sufren un déficit estructural de suministro.

En algunos casos, especialmente en la margen derecha de la cuenca, esa falta de dotaciones se debe a la escasez de recursos hídricos, un fenómeno que se acentuará con el cambio climático. Sin embargo, la CHE reconoce que en los regadíos de la margen izquierda, prácticamente el 80% del total, el problema es la falta de regulación y de infraestructuras de transporte -sobre todo de lo primero-.

Los principales afectados son los grandes sistemas, la mayoría de ellos aragoneses: Bardenas, Riegos del Alto Aragón, el Canal de Aragón y Cataluña, Urgel... No obstante, ese déficit estructural también afecta a otras comunidades más pequeñas como las del Jalón, el Jiloca o el Guadalope.

Estos y otros datos están incluidos en el esquema de temas importantes que la Confederación ha elaborado como paso previo a la aprobación a finales de 2009 del nuevo Plan Hidrológico del Ebro. Tras un amplio proceso de participación que ha reunido a todas las partes implicadas en la gestión y el uso del agua, la CHE ha sacado a información pública un documento en el que se resumen los 24 problemas principales a los que se enfrenta la cuenca del Ebro y sus posibles soluciones.

En el apartado de usos agrarios, el esquema de temas importantes detalla que la superficie de regadío con derecho concesional asciende actualmente en la cuenca del Ebro a 908.000 hectáreas. No obstante, solo unas 700.000 de ellas son de riego efectivo.

Para satisfacer las demandas de esas 700.000 hectáreas hacen falta unos 7.339 hectómetros cúbicos (hm3) anuales, lo que representa más del 85% del consumo de la demarcación. No obstante, ese volumen de agua es una cifra media que oscila un 15% arriba o abajo según cómo sea el año hidrológico. El documento elaborado por la CHE advierte de que esas diferencias interanuales pueden ser "mucho mayores", especialmente en los pequeños regadíos de la margen derecha y también en Monegros y Bardenas.

El riego por gravedad sigue siendo el sistema más utilizado, ya que sigue presente en el 55% de las hectáreas transformadas. No obstante, desde la aprobación del anterior plan de cuenca -que se redactó en 1996- otras fórmulas más eficientes como el goteo -19%- o la aspersión -26%- han avanzado "notablemente".

"La eficiencia y, en consecuencia, los retornos son muy variables, habiéndose producido un gran esfuerzo modernizador en los últimos años que habrá de proseguir en el futuro", detalla el esquema de temas importantes de la CHE. La eficiencia del riego por inundación oscila entre el 51 y el 79% según los suelos, mientras que en el caso del riego a presión ese porcentaje se eleva hasta el 94% -los dos últimos datos se consideran muy positivos-.

En cuanto a las tendencias observadas en el regadío, el esquema de temas importantes de la cuenca destaca que la superficie con derecho concesional ha crecido un 15% desde que se redactó el plan de 1996.

"La evolución constatada es que aumenta el número de hectáreas de nueva transformación -explica el documento-. A la vez, hay una leve tendencia al abandono en los regadíos marginales de las cabeceras de los ríos". Según la CHE, ese abandono se debe a varias causas como la baja garantía de suministro, la escasa rentabilidad de las explotaciones y el envejecimiento de la población. Como ejemplo "paradigmático" se destaca lo que está sucediendo la cuenca del Jalón.

El documento preparatorio para el nuevo Plan Hidrológico del Ebro también concreta las medidas que ya están en marcha o que se plantean de cara al futuro para solucionar el déficit estructural que sufren casi un tercio de los regadíos de la demarcación. En este capítulo que recuerda que los embalses en construcción o en fase de tramitación -incluidas todas las grandes obras reclamadas por Aragón- aportarán unos 900 hm3 más de regulación que paliarán esa falta de dotaciones.

No obstante, el texto también avisa de que, una vez acabados esos pantanos, "no es previsible la ejecución de nuevas obras de regulación salvo en casos específicos o regulaciones internas dentro de las zonas regables". "Son necesarias otro tipo de actuaciones de ahorro y eficiencia y el uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas", concluye el documento. Ahora, solo el 3% del consumo agrícola procede de acuíferos.

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