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Aragón

VIOLENCIA DE GÉNERO

El 53,7% de los maltratadores son violentos desde el primer año de noviazgo

Un estudio hecho en Aragón sobre más de 200 casos de maltrato revela las claves del problema y dibuja un perfil de los agresores: hombres inseguros y que se sienten inferiores.

El 53,7% de los maltratadores son  violentos desde el primer año de noviazgo
El 53,7% de los maltratadores son violentos desde el primer año de noviazgo

"Una mujer debe de ser, ante todo, trabajadora, que te sea fiel, que te quiera, que sea sumisa... y, de vez en cuando, habría que canearlas, se lo merecen todas". Este es el fragmento de una entrevista a un maltratador. El psicólogo le preguntó que cómo concebía su relación ideal. En su respuesta asoma, sin pudor, una realidad tan vergonzante como presente en nuestra sociedad, la de la violencia masculina. Pero, ¿qué pasa por la cabeza de alguien para actuar así? Un estudio realizado en Aragón arroja luz sobre la figura del agresor. Santiago Boira, psicólogo clínico y doctor por la Universidad de Zaragoza, recoge en un libro varios años de trabajo con maltratadores que se sometieron a tratamiento en el Servicio Espacio, un recurso del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM). El estudio se hizo sobre 230 hombres que pasaron por este recurso entre el año 2000 y hasta el 2007. Además, incluye fragmentos de entrevistas a 8 de ellos.

Cada caso es un mundo, pero Boira encuentra denominadores comunes, como el narcisismo o la nula capacidad de autocrítica. "La falta de conciencia de que existía un problema y la escasa motivación para someterse a programas de rehabilitación fue constante en estos pacientes", concreta. La investigación reveló, por ejemplo, que en más de la mitad de los casos (el 53,7%), el primer episodio de violencia ocurrió en el primer año de noviazgo o convivencia. Sin embargo, la mayoría de estos hombres no recordaba cuál fue ese día ni valoró la causa o las consecuencias para su pareja. Veían el episodio violento como algo aislado y atribuían los problemas a la víctima y a causas externas, como la intrusión de terceras personas que "contaminaban" a su mujer.

El perfil del agresor

Muchos pacientes solían ser extremadamente autoritarios y egocéntricos, se erigían como los únicos adecuados para tomar decisiones y tejían una serie de estrategias para mantener su status quo, basadas en la presión y el temor.

El 45% de los agresores había convivido, al menos, 10 años con su pareja; un 20% lo habían hecho durante dos años o menos y en un 7,6% no llegó a haber convivencia. Además, la mayoría tenía menos de 40 años y el 23% eran extranjeros, muchos llegados de Hispanoamérica. Por otra parte, 6 de cada 10 estaban casados, un 20% eran solteros y solo el 12% estaban separados o divorciados. Tres de cada 4 trabajaban, muchos en el sector industrial o el de servicios.

Nueve de cada 10 (el 91%) de los tratados admitió algún comportamiento violento hacia su pareja. El 78% reconoció que algunos de ellos fueron de tipo físico y sexual, y el 13% habló "solo" de agresión psicológica. Casi todos (el 87,8%) reconocieron que insultaban a sus mujeres. Las amenazas estuvieron presentes en el 66,1% de los casos, incluso menos veces que las agresiones físicas de baja intensidad (77,4%) -empujones y zarandeos que no suponen que la mujer caiga al suelo-.

Las de alta intensidad -golpes, patadas, bofetadas o agresiones sexuales- se produjeron en el 40,9% de los casos. El 34% admitió que su pareja necesitó asistencia médica y de sus testimonios se desprende que consideraban justificable "corregir" a la pareja por el bien familiar. Además, la mayoría intentó minimizar las agresiones alegando que no eran de alta intensidad.

Boira, no obstante, destaca que el maltrato más dañino no es el puntual, sino el que se basa en la costumbre y la habitualidad. "¿Hasta qué punto es necesario que haya un golpe directo? -se pregunta Boira-. Normalmente, van tejiendo una red de límites, amenazas más o menos sutiles o advertencias que la mujer no debe sobrepasar y que imponen la dictadura del miedo", concreta.

Nuevas líneas de investigación

"La mayoría de estos hombres no sufren trastornos graves", concreta Boira. Sí que suele verse una escalada de violencia y otros aspectos. "Suelen ser gente normal, que en muchos casos padece un fuerte sentimiento de inferioridad e inseguridad que intenta disfrazar de puertas para fuera. Estos hombres necesitan alguien al lado sobre quien construir su propia identidad", asegura.

Actualmente, las nuevas líneas de investigación trabajan para establecer unos perfiles más o menos estándares de los maltratadores. Así, existe por ejemplo un modelo frío y psicopático, que muchas veces puede darse entre la clase media-alta, ya que, además, es un error pensar que todos los maltratadores pertenecen a una clase social concreta. Estos no son seres primarios e impulsivos, sino bastante inteligentes, que tejen una red muy calculada de control y que tienen serias dificultades para entender puntos de vista diferentes del suyo. Por ejemplo, son continuas las estrategias de menosprecio a la mujer, como puede verse en el siguiente fragmento.

R. Yo la ignoraba, pasaba.

P. ¿Pasando de ella sería una forma de hacerle daño?

R. Sí.

P. ¿Cómo más crees que podrías hacerle daño?

R- Contestándole mal (?). Diciéndole que es tonta y yo inteligente.

P. ¿Menospreciándola?

R. Sí.

Santiago Boira reconoce también en su estudio otro perfil, mezcla de celoso y posesivo, muy dependiente, con baja autoestima y que "reacciona como la gaseosa". Por ejemplo, uno de los entrevistados reconocía: "Me encuentro una persona acelerada, muy... no sé cómo decirte, impulsiva, que reacciona mal con todo o que no entablo buenas conversaciones, que me altero, de repente me cae algo mal y me altero"". En otros casos, sin embargo, existen enormes problemas de fondo de celopatías o drogadicción o incluso trastornos de personalidad, que complican todo mucho más.

La investigación tiene otro apartado en el que intenta desmontar muchos de los tópicos que hay sobre el problema. No obstante, sí que parece reveladora la infancia de estos hombres. En el 46% de los casos se comprobó que el maltratador vivió, de niño, la violencia de su padre hacia su madre, y solo el 15% reconoció que tuvo una relación "cálida" con su progenitor. Además, queda constatado que más de la mitad sufrieron malos tratos en la niñez.

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