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TRIBUNALES

Piden 18 años de cárcel para la joven acusada de matar a su bebé en San Juan de Mozarrifar

La joven, de 23 años, dió a luz sola en casa de sus padres y después supuestamente mató a su bebé asfixiándolo con una gasa.

El Ministerio Fiscal ha pedido una pena de 18 años de prisión para la joven de 23 años acusada de matar a su bebé recién nacido después de dar a luz, sola, en el baño de la casa de sus padres en la localidad zaragozana de San Juan de Mozarrifar.

El juicio se celebrará con jurado popular en la Audiencia Provincial de Zaragoza desde este lunes hasta el miércoles y, además de la propia acusada, declararán los padres de la joven y su pareja -padre del bebé y con quien ya tiene otro hijo-, así como una amiga de la acusada, médicos, forenses, guardias civiles, psicólogos y trabajadores sociales.

El fiscal acusa a la mujer de un delito de asesinato al entender que "con intención de acabar con su vida le introdujo una gasa en la boca produciéndole la muerte por asfixia", por lo que solicita una pena de 18 años de prisión y una indemnización de 60.000 euros al padre del bebé.

La defensa, por su parte, pide la libre absolución de la joven o, alternativamente, la condena de un año de prisión por un delito de homicidio por imprudencia, ya que considera que el bebé "nació totalmente morado", que la joven intentó reanimarlo y limpió con una gasa las secreciones de mucosidad que bloqueaban su boca.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 3 de abril de 2010, cuando la acusada -identificada como Tamara B.B.- comenzó a sentir dolores de parto y se levantó para ir al baño, donde dio a luz a un varón, a quien introdujo una gasa en la boca que "por asfixia le produjo la muerte", según las calificaciones del fiscal.

Los padres de la joven, que desconocían el embarazo de la hija, llamaron en la puerta del baño, preocupados por el tiempo que su hija permanecía en el interior, y al verla descubrieron que sangraba por la vagina y había un charco de sangre en el suelo.

La joven fue trasladada por su madre al Hospital Miguel Servet de Zaragoza, cuyos profesionales le comunicaron que su hija acababa de dar a luz un bebé, que poco después fue encontrado por su padre en la repisa de la ventana del baño, envuelto en un albornoz.

Según la defensa, la joven tenía intención de dar al bebé en adopción "ante su situación afectiva, personal, familiar y económica", y concluye que en aquella situación y convencida de que el niño había nacido muerto "realizó un acto totalmente involuntario e imprudente que dio origen al fallecimiento" del bebé.

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