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Aragón

TEMPORAL DE FRÍO Y NIEVE

El desprendimiento de una gran roca provoca el corte de la vía del Canfranero

Más de 60 personas continúan aisladas en Benasque y Panticosa por el riesgo de aludes.

Imagen que presentaba el acceso al Portalet ayer por la mañana.
El desprendimiento de una gran roca provoca el corte de la vía del Canfranero
laura zamboraín

El sol lució ayer en todo el Alto Aragón, pero los efectos del temporal, que ha dejado más de 70 centímetros en el norte de la provincia, se apreciaban todavía. Un gran desprendimiento en Anzánigo, posiblemente por las intensas lluvias, obligó a cortar el tráfico ferroviario entre Ayerbe y Sabiñánigo durante toda la jornada. Además, más de 60 personas siguen aisladas en los Llanos del Hospital de Benasque y el balneario de Panticosa, cuyos accesos se han cerrado por riesgo de aludes; y las estaciones de esquí abrieron parcialmente porque no daban abasto para limpiar párquines y acondicionar las pistas.

 

Una roca, el doble de grande que la pala excavadora que fue a retirarla, cayó en la mañana de ayer sobre la vía del Canfranero (pk. 67,4), unos nueve kilómetros más arriba de la estación de Anzánigo y en una zona de difícil acceso. Después de partir la piedra para poder sacarla, a última hora de la tarde de ayer se acababa de limpiar la vía con la intención de reanudar a primera hora de hoy el servicio, aunque con una limitación temporal de velocidad, según fuentes de Adif. Fue el maquinista del tren de mercancías que se dirigía a Canfranc, quien dio aviso del desprendimiento a las 7.30. Por este motivo, los pasajeros de los seis trenes que circulan a diario por la línea tuvieron que hacer transbordo en taxi entre Ayerbe y Sabiñánigo. No obstante, había pocos, en el último regional hasta Sabiñánigo solo bajaron dos.

 

Los accesos a los Llanos del Hospital de Benasque y al balneario de Panticosa continúan cerrados por el fuerte riesgo de aludes que existe en ambas zonas. En la carretera que lleva al complejo ribagorzano, la A-139, cayó la avalancha la tarde del jueves dejando aisladas a 51 personas, entre trabajadores y clientes. A pesar de que ayer se abrió una pequeña vía de evacuación para que aquellos turistas que ya habían finalizado la estancia y quisieran pudieran irse, en el centro continúan alrededor de medio centenar de personas, según explicó el gerente Jorge Mayoral. Y en el balneario panticuto, siguen el guarda del refugio de la Casa de Piedra y 15 trabajadores del complejo termal.

 

Ambos complejos preveían un gran fin de semana. "Íbamos a estar llenos, 150 clientes habían reservado", aseguró Mayoral, quien de momento ha ido reubicando a sus turistas por otros hoteles de Benasque. También el balneario ha trasladado parte de las reservas al hotel que poseen en Las Margas de Sabiñánigo y otra parte por establecimientos de la zona. "A ver si mañana (por hoy) se abre la carretera y podemos recuperar algo", deseó Mayoral.

 

Sin embargo, según explicaron fuentes de Obras Públicas del Gobierno de Aragón, hasta que el riesgo de aludes no descienda, no abrirán ninguna de las dos carreteras. El parte de la Agencia Estatal de Meteorología establecía ayer el nivel en fuerte (4 en una escala de 5 puntos) por encima de los 1.800 metros y de notable (3) por debajo de dicha cota. "Nos han comunicado que por lo menos en 48 horas es difícil que cambie. Aun así mañana -por hoy- volverán los técnicos para comprobarlo y decidir si se abren a la circulación o no estas dos carreteras".

 

También el acceso francés al Portalet estuvo cerrado ayer durante varias horas por la gran acumulación de nieve en la calzada. Se reabrió, pero a las 21.00 se volvió a cortar. En los últimos kilómetros del Somport, el tráfico se desviaba por la travesía de Candanchú.

 

A última hora, permanecían cerrados los accesos a los Llanos y Panticosa, eran necesarias las cadenas en los últimos tres kilómetros del Portalet (A-136) y la web de Tráfico advertía también de la presencia de nieve en la N-330, entre Canfranc y Somport.

 

Y es que la nevada dejó más de 70 centímetros. Esto hizo que las estaciones solo pudieron abrir parcialmente. Las máquinas trabajaron en los cinco centros sin cesar para acondicionar las pistas, se hicieron voladuras en las zonas de sobreacumulación para garantizar la seguridad y se pisó bien el manto nivoso. La intención no era otra que abrir hoy con el máximo número de kilómetros posible.

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