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Aragón

A VUELTAS CON EL TELÉFONO

Decenas de municipios aragoneses aún sufren problemas de telefonía fija y móvil

"¿Qué me parece la banda ancha? Fenomenal. Supongo que llegará dentro de 40 años". Millán Martínez, alcalde de Pomer -pequeña localidad situada en la comarca de Comunidad de Calatayud-, mostraba así el pasado jueves su escepticismo sobre el anuncio de las instituciones aragonesas de que todo el territorio tendrá acceso a este servicio antes de fin de año. En Aragón, decenas de localidades en el entorno rural sufren aún graves problemas en sus comunicaciones con la telefonía fija y móvil.

Las mayores dificultades se viven por lo general en dos comarcas de la provincia de Zaragoza: la mencionada con anterioridad y el Aranda. Pero también el área pirenaica tiene amplias zonas de sombra (Montanuy, Perrarúa, Azanuy, Boltaña...), al igual que en territorios turolenses como la comarca de Jiloca o de las Cuencas Mineras. Se trata de una situación hasta ahora inevitable, ya que el servicio no resulta rentable para las compañías de telefonía por la escasa y dispersa población.

En muchos casos, las dificultades provienen del servicio que ofrece hoy por hoy el sistema de Telefonía Rural por Acceso Celular (TRAC), instalado en un buen número de municipios del entorno rural. El TRAC ofreció muy buen servicio en sus comienzos, hace tres lustros, pero por el deficiente mantenimiento da ahora una peor cobertura que entonces.

Es lo que denuncian en Pomer, localidad muy próxima a la frontera soriana. "Cuando lo instalamos, a principios de los 90, funcionaba mejor que ahora. ¿Por qué? Yo creo que los técnicos que vienen ahora no tienen ni idea", dice el alcalde.

Como consecuencia, el número de abonados en Pomer de telefonía fija desciende cada año. Carmen Modrego es un ejemplo: "No funcionaba en verano, en Semana Santa… No compensaba, una pequeña tormenta y se iba la línea", explica esta vecina, que ahora lucha por encontrar un punto con buena cobertura de móvil: "Va bien, pero aquí, en el balcón. Es una lata, pero nos saca del apuro. El otro día, fue mi cumpleaños, y ¡venga a subir escaleras!".

La mala situación en que se encuentran los vecinos de Villalengua ha conseguido enervar a los responsables municipales, cansados de tantas peticiones que han caído en el olvido. Aquí la señal de móvil es prácticamente inexistente, y la línea de telefonía fija sufre continuos problemas. "Hemos mandado hasta 30 quejas ya. En una ocasión me dieron como excusa que había un pájaro carpintero que deterioraba la línea, pero no pude por menos que reírme", cuenta la alcaldesa de Villalengua, Ana Isabel Villar.

En este municipio, las primeras protestas escritas se registraron hace ya cuatro años por una avería en la centralita de Ateca. Hasta abril de 2005 no hubo respuesta de la Administración, pero siguió sin solución. Ese año los propios vecinos comenzaron a quejarse a las instituciones de forma esporádica. En las pasadas Navidades se produjo una avería masiva que acabó por desesperar a los residentes de la localidad. "Esto es una tomadura de pelo, en el siglo en que vivimos es increíble que pasen cosas así", sentencia Villar.

En zonas del Alto Manubles, sin embargo, hay que reconocer que la situación ha mejorado. En Bijuesca, por ejemplo, el alcalde Ángel Marín reconoce que ahora tienen "de todo". "Hace tres años, esto era el mayo desastre, pero las cosas han cambiado", asegura.

En Oseja, donde hay censadas medio centenar de personas pero que reúne a varios cientos en determinadas épocas estivales, apenas hay dos teléfonos fijos, uno de ellos situado junto al Ayuntamiento, en plena calle. "Cuando llaman de Zaragoza, a veces suena. El que pasa, coge el teléfono", explica con naturalidad Ángeles Gascón, que nació en este municipio, pero reside en Zaragoza durante el año.

"¿Para qué van a pagar los vecinos telefonía fija si no se oye?", se pregunta el alcalde, Eduardo Lázaro. "El teléfono que hay en el Ayuntamiento no debería fallar. Si se estropearan los móviles, nos quedaríamos incomunicados", replica Gascón. Porque en Oseja, al menos, la telefonía móvil sí que ofrece, aunque con bastantes carencias, un servicio aceptable.

Promesas

Y mientras esta es la realidad de algunos municipios, en los últimos meses, han sido varios los anuncios realizados por instituciones aragonesas de que la banda ancha llegará a todo Aragón antes de que comience 2009, un despliegue que aparentemente solucionaría los problemas de las localidades del entorno rural.

Recientemente, la consejera de Ciencia y Tecnología del Gobierno de Aragón, Pilar Ventura, volvió a aportar este argumento en la reunión de la comisión de seguimiento del Programa de Extensión de la banda ancha (PEBA), desarrollado por el Ministerio de Industria en colaboración con las comunidades. Si se hace realidad, conseguirá sin duda mejorar el nivel de vida en decenas de localidades.

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