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Aragón

SITUACIÓN CRÍTICA

Asael busca financiación para hacer frente a una deuda de 700.000 euros

Debe a proveedores y trabajadores y tiene pendiente el pago de proyectos europeosPrevé ingresar 234.000 euros, pero depende de que salde cuentas con la Seguridad Social

zaragoza. La Asociación Aragonesa de Entidades Locales (Asael) atraviesa una situación más que crítica en sus cuentas con una deuda de 700.000 euros y con un previsión -poco probable de cumplir- de ingresar 234.000 euros en el primer semestre de este año, según un informe financiero de la entidad. Declarada en quiebra ecónomica e inmersa en un proceso de disolución que se inició en diciembre, la asociación -liderada por el PAR- trata de buscar una salida. De momento, el 1 de enero abandonó ya su sede en la plaza del Pilar. Debe el alquiler desde abril. Pero, las deudas contraídas también afectan a los trabajadores (unos 154.000 euros), que llevan sin cobrar desde octubre y ya han sido despedidos (nueve en total).

Además, hay varios proveedores a los que se les debe dinero (68.000 euros) y algunos proyectos europeos a los que Asael no ha abonado la parte que le correspondía. "La situación económica no es buena porque no hemos tenido ingresos. Hay que intentar ampliar los plazos de los convenios firmados", reconocía el presidente, el aragonesista y alcalde de Quinto de Ebro, Javier Abenia. No obstante, la asociación tiene una limitación importante para poder firmar nuevos convenios con administraciones o recibir los fondos previstos en los actuales: la deuda con la Seguridad Social y Hacienda (70.000 euros)

Convenios suspendidos

Sin tener estos pagos al corriente, no puede obtener dinero de convenios. En este principio de año, la asociación trata de justificar ahora el máximo de actividades realizadas con cargo a estos acuerdos para poder obtener los fondos cuando salde su deuda con Hacienda. Sin embargo, algunos no se podrán justificar completamente.

De momento, el convenio con Economía ya se ha perdido porque acabó el plazo. Las esperanzas están puestas en el firmado con el Instituto Aragonés del Agua (105.000 euros) y el del Instituto Aragonés de Fomento (60.000). También está pendiente de percibir 69.000 euros de proyectos europeos. En total, en el capítulo de ingresos, prevé recibir en el primer semestre de este año 234.000 euros, que ayudarían a paliar en parte la situación, pero la deuda con Hacienda puede ser la espada de Damocles de las cuentas de Asael.

También se está en conversaciones con diferentes bancos para tratar de obtener alguna vía de financiación. El presidente manifestó que su intención es solucionar antes que nada la deuda con los trabajadores. "Me preocupa sobre todo su situación y la de los proveedores", confesó Abenia.

Otro de los aspectos que más preocupa es el de los proyectos europeos. Son muchos los convenios y acciones que se han impulsado desde esta entidad y en muchas ocasiones, con diferentes colaboradores europeos. A veces, la asociación era la que lideraba un proyecto concreto, mientras que en otras participaba con entidades similares. En los últimos meses, la asociación ha comenzado a acumular deudas con diferentes socios europeos y la UE, bien porque ha dejado de pagar los compromisos económicos adquiridos o porque tiene que devolver subvenciones ya que no ha cumplido los términos de los convenios.

Algunos de estos colaboradores europeos podrían haber empezado a reclamar el dinero. Hay pendientes 182.000 euros de los proyectos. A esto, hay que sumar los créditos adquiridos con entidades financieras. Pero hay más. Al parecer, podría haber un volumen importante de facturas sin justificar.

Pese a la grave situación económica, Abenia se mostró confiado en encontrar soluciones. "Queremos hacer las cosas poco a poco y bien para poder pagar todas las deudas", argumentó. Asael se encuentra en pleno proceso de disolución tras las irregularidades detectadas en la gestión durante el anterior mandato del también aragonesista y alcalde de Herrera de los Navarros, Jesús Solá. El ex presidente tenía coche oficial y pagaba el sueldo de su chófer con fondos de una asociación contra la violencia de género. Esto, unido a su también cuestionada labor en su localidad, fue lo que provocó su dimisión en julio. En septiembre, se nombró al nuevo presidente. En este plazo de apenas dos meses, la asociación quedó en un vacío de gestión y control.

En diciembre, Asael inició los trámites de disolución, un camino que se prolongará durante varios meses y que, a la vista de las cifras económicas, se augura más que complicado de superar si nadie acude al rescate.

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