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Aragón

EL FUTURO DEL PIRINEO

Movilización en la Jacetania a favor de unir Astún y Formigal

Un decreto que tramita la DGA para proteger 300 zonas geológicas de Aragón cuestiona la conexión de Astún con Formigal. Medio Ambiente dice que el problema se solucionará.

Es solo un borrador pero ha puesto en pie de guerra a todo un valle, el del Aragón. Da igual las siglas políticas a las que pertenezcan, el municipio que representan o el negocio que posean, nadie se ha quedado impasible y todos han alegado contra el proyecto de Decreto de Lugares de Interés Geológico que tramita Medio Ambiente y que incluye, entre los 300 puntos de todo Aragón a proteger, Anayet. La delimitación llega hasta el fondo del valle de Canal Roya y las prohibiciones que establece impedirían el sueño de este territorio: la unión de las estaciones de Candanchú y Astún con Formigal.

El Gobierno de Aragón, no obstante, ya anuncia que la demarcación puede variar y que ellos buscarán el consenso del territorio. En este marco se engloba la reunión que hoy mantendrán técnicos de Medio Ambiente con la Asociación Turística del Valle del Aragón, uno de los colectivos que ha alegado. También se han posicionado en contra los ayuntamientos de Canfranc, Aísa, Borau, Castiello, Villanúa y Jaca –todos del PSOE–, la Jacetania, el comité comarcal del PAR, el candidato a la alcaldía de Jaca por el PP, Víctor Barrio, la Asociación de Empresarios, o las estaciones de Candanchú y Astún.

El punto más conflictivo del borrador del decreto, que bajo la denominación de ‘Pitón volcánico y paisaje glaciar del pérmico de Anayet’ incluye parte de Canal Roya, es el artículo 12. En él se marcan como actividades prohibidas las que puedan producir alteración morfológica del lugar, la emisión de ruidos o la creación de infraestructuras viarias –como serían los remontes–. Además, puntualiza que «con carácter excepcional» la ampliación y mejora de dichas instalaciones se podrían permitir «siempre que estas se ubiquen por debajo de 1.500 metros». Pero el fondo del valle supera esa altitud y además, no se podrían mejorar los remontes porque todavía no existen, tan solo en el anteproyecto.

Esto es lo que más ha molestado a los habitantes de un valle que llevan un lustro reclamando inversiones en sus pistas, una zona que, según dicen, ha perdido miles de aficionados porque se ha quedado atrás en las infraestructuras, mientras que la vecina Formigal, en la que Ibercaja y Gobierno de Aragón han invertido 100 millones, se abre camino en lo más alto del turismo de nieve nacional.

Los motivos que exponen todos estos ayuntamientos y asociaciones para pedir que se retire el proyecto son que no tiene en cuenta el «desarrollo sostenible» ya que no emana del territorio y encima pone trabas a aquel proyecto con el que sueñan desde hace años (la unión de estaciones que les convertiría en el 8º dominio mundial de esquí); que la figura de Lugar de Interés Geológico no existe en la legislación vigente actual española ni aragonesa; que la delimitación está realizada sin documentación cartográfica ni criterio técnico; o que existen otros muchos valles glaciales como este en el Pirineo.«Buscaremos el consenso»

Por su parte, la directora general de Desarrollo Sostenible y Biodiversidad, Anabel Lasheras, anunció que a pesar de que estas alegaciones negativas «son las mínimas, no se declarará nada sin el consenso del territorio» y que incluso están dispuestos a «recortar la zona propuesta». Mientras, fuentes próximas al PSOE recalcaron que entienden la «preocupación» del territorio por otra figura de protección «prohibitiva y que no plantea recursos» para mejorar la calidad de vida.

También criticaron que no se haya hablado con el territorio antes de presentar el borrador. Y es que a pesar de que Lasheras dijo haber mantenido encuentros previos, los alcaldes insisten en que no fue así. Es más, la notificación de Medio Ambiente llegó tres días después de haberse publicado el borrador en el Boletín Oficial de Aragón.

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