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Farlete, parada obligatoria de la Jornada Mundial de la Juventud para miles de jóvenes

Hasta el 5 de agosto el pueblo zaragozano espera la llegada de visitantes de EE. UU., Costa Rica, Portugal, Polonia, Italia o Ruanda entre otros lugares del mundo

Peregrinos en Farlete camino de la Jornada Mundial de la Juventud 2023 de Lisboa
Peregrinos en Farlete camino de la Jornada Mundial de la Juventud 2023 de Lisboa
Fernando Sánchez APACHE

Desde el sábado, 29 de julio, el municipio zaragozano de Farlete comenzó a recibir la llegada de miles de peregrinos de todo el mundo. La localidad aragonesa, y en concreto el Santuario de la Virgen de la Sabina, así como las cuevas de la Sierra de Alcubierre; se han convertido en parada obligatoria de cientos de congregaciones religiosas de países como EE. UU, Costa Rica, Portugal , Polonia, Italia o Ruanda, que participarán en unos días en el encuentro con el Papa en Lisboa con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

“Han sido casi 3.000 personas las que han llegado hasta las cuevas de San Caprasio desde el pasado 29 de julio como parte de esta ruta o camino neocatecumenal hasta Lisboa”, destacaba Héctor Azara, alcalde de Farlete, que aseguraba que se trata de “todo un orgullo para nuestro pueblo”. Todavía quedan varios días para que culmine este hito; días marcados por las altas temperaturas, el movimiento constante de gente y las llegadas de autobuses de distintas partes del mundo.

Ya el pasado año recibieron más de 1.500 visitantes pertenecientes a distintas congregaciones religiosas. Hecho que constata que esta peregrinación, año tras año, continuará creciendo. “Necesitamos la ayuda pública para asegurar y acondicionar los accesos a las cuevas para convertirnos en una ruta turística religiosa. A día de hoy no hemos tenido ninguna ayuda pública, a pesar de que aporta dinero al municipio y al comercio local”, destaca.

Desde el sábado, los visitantes llegan a la localidad farletana al amanecer -en torno a las 5.00 y 6.00 de la mañana- para visitar el Santuario de la Virgen de la Sabina, donde se oficia una liturgia y se contemplan el templo barroco y el camarín de la Virgen así como sus capillas. De allí, se desplazan siguiendo los pasos de los novicios hasta la sierra de Alcubierre, donde se encuentran las famosas cuevas-oratorios de San Caprasio a unos 850 metros de altura y a 9 kilómetros de distancia del pueblo.

Esta peregrinación comenzó en la década de los años 50, cuando una congregación de origen francés, los Hermanitos de Jesús, del Padre Charles de Focauld, eligió Farlete como sede mundial de noviciado para jóvenes vocacionales ¿El motivo? “Su abrupta salida de Argelia debido a la guerra que en esa época estaba teniendo lugar en la región por la descolonización posterior a la II Guerra Mundial”, explica Joaquín Fustero, teniente de alcalde.

“Según los estudios, la elección de Farlete tiene que ver con el aspecto paisajístico del territorio, muy similar al que estaban familiarizados; y sobre todo por el recogimiento y el silencio que rodea al Santuario y las cuevas, las cuales van ampliando y convirtiéndolas en oratorios para realizar sus ejercicios espirituales”, relata el farletano.

Durante décadas, por el noviciado de los Hermanitos de Jesús han pasado jóvenes novicios de todo el mundo. “Un caso local muy célebre es el de Kiko Argüello, popular pintor católico autor de los hermosos frescos de la catedral de la Almudena de Madrid y líder espiritual del denominado ‘Camino Neocatecumenal’ - itinerario o proceso de iniciación cristiana que se conforma como pequeñas comunidades católicas parroquiales-, que durante su estancia en el noviciado de Farlete a finales de la década de los 60 y según sus propias palabras, experimenta una evolución personal profunda que hace que cambie la manera de dar a conocer a Jesús”, reconoce Fustero.

He ahí la importancia de este escenario para los jóvenes peregrinos que no dudan en desviar su ruta más de 35 kilómetros -desde Zaragoza- para visitar este inconfundible paraje. Entre ellos, Santana Joseph, Zizina Ursule o Debora Palma. “A pesar del calor y del esfuerzo, estar aquí merece mucho la pena”, afirman, desde las cuevas.

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