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El dulce más popular y viajero de Barbastro celebra su 120 aniversario

El Pastel Biarritz conmemora esta fecha con un nuevo ‘packaging’ y la misma receta secreta, transmitida de generación en generación

Antonio Risco es el maestro pastelero.
Antonio Risco es el maestro pastelero.
Pastelería Biarritz Albás

Puerto Rico; el lago Lucerna, en Suiza; el puente de Rialto, en Venecia; la ciudad francesa de Olorón; o la proa del velero Boracay en su viaje por el Mediterráneo. Estos son solo algunos de los lugares a los que ha llegado el popular Pastel Biarritz (www.pastelbiarritzalbas.com), elaborado en Barbastro, y que este año celebra su 120 aniversario fiel a la receta exclusiva y totalmente secreta que confeccionó, en 1903, el maestro pastelero Pedro Albás en el obrador de su pastelería La Imperial, ubicada en la calle de San Ramón de esta localidad oscense.

Más de un siglo después, este célebre y original dulce, cuya fórmula es tan secreta como la del famoso refresco de cola, se ha convertido en uno de los ‘souvenirs’ preferidos de las personas que visitan la localidad y en un postre de referencia para sus vecinos, que hace unos años temieron por su desaparición, ya que la familia Albás no tenía herederos que continuaran con su trabajo. Finalmente, las familias Palá y Villacampa llegaron a un acuerdo con los Albás para seguir elaborándolo y comercializándolo a través de la empresa La Imperial Biarritz S. A., que abrió un nuevo obrador en la misma calle de San Ramón, justo enfrente de la antigua pastelería.

Receta secreta

"Nuestro pastel no es un producto genérico como pueden ser las magdalenas, los bizcochos o las galletas. Es un dulce muy especial, con una formula secretísima, que está registrada desde hace años. Su base principal son las almendras del Somontano, que son extraordinarias, y la clave está en la forma de molerlas, algo que hacemos a diario, con un proceso muy largo hasta conseguir el punto exacto», explica Mariví Martínez, actual responsable de la elaboración de este pastel, junto con su marido y maestro pastelero, Antonio Risco.

Es un dulce muy especial, con una formula secretísima, que está registrada desde hace años. Su base principal son las almendras del Somontano

Fue en 1989, cuando la pareja se incorporó al obrador y, en 2017, llegaron a un acuerdo con la sociedad propietaria de la patente que les permitió hacerse con la fórmula de este pastel. Desde entonces, han trabajado muy duro para seguir siendo fieles a la receta original e ir incorporando nuevas novedades a su lista de productos de pastelería artesana.

"Además de apostar por el buque insignia de la casa, hemos introducido otros productos, como los bombones Imperiales, en honor a la pastelería original de Pedro Albás, que se llamaba así, y que están rellenos de este pastel; las ‘Candeleras’, unas pastas de almendra; Pastel Biarritz de chocolate, que se hace solo en invierno porque es un postre muy delicado; y Roquitas de Biarritz, que es un pastel desmenuzado y caramelizado con chocolate belga", señala.

Por los cinco continentes

Nuevos productos y también nuevo ‘packaging’ para celebrar estos 120 años endulzando los paladares más exigentes. "Para nosotros es un verdadero placer seguir manteniendo viva esta tradición, que salió por primera vez del obrador de la familia Albás y que rápidamente conquistó a todo el mundo, aunque al principio solo se elaboraba para unos cuantos vecinos elegidos. Sus creadores decidieron bautizarlo con el nombre de esa ciudad del País Vasco francés, que por aquel entonces era el destino vacacional veraniego por excelencia de la alta sociedad y de la burguesía más pudiente, y que puso de moda la emperatriz Eugenia de Montijo, mujer de Napoleón III. Y el pastel hacía honor a ese nombre", afirma.

Sus creadores decidieron bautizarlo con el nombre de esa ciudad del País Vasco francés, que era el destino vacacional veraniego por excelencia de la alta sociedad

Ahora, este renombrado dulce se puede comprar en la tienda física de Barbastro, a través de la web y en muchas ferias artesanas, como la del Pilar en Zaragoza o la Ferieta de Aínsa. "Además, no hay nada que nos haga más ilusión que verlo recorrer el mundo de la mano de todas aquellas personas que visitan nuestro obrador. Es un pastel viajero que ha conquistado los cinco continentes y cientos de países, solo nos falta el Polo Norte para conquistar el mundo", señala Mariví Martínez, quien sueña en que alguno de sus hijos decida continuar con este negocio familiar para que no se pierda la receta del dulce más famoso de Barbastro.

"Uno de mis hijos vive fuera del país, ejerciendo de bioquímico, y el otro trabaja en una empresa, pero, a lo mejor, en un par de años se incorpora alguno de ellos, porque nosotros ya tenemos 62 y 63 años y estamos en ese punto en el que apenas nos falta nada para pasar a estar jubilados", concluye.

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