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“Después de 30 años, la sequía deja ver el puente sobre el río Aragón de Tiermas y Ruesta”

Ana Arbués, vecina de Tiermas, recuerda cómo tuvo que abandonar forzosamente su pueblo en 1959 para construir el pantano de Yesa.

Ana Arbués, nacida en Tiermas en 1954, visita el pantano de Yesa y ve el puente de la antigua carretera entre Jaca y Pamplona que fue inundada por el embalse desde 1959.
Ana Arbués, nacida en Tiermas en 1954, visita el pantano de Yesa y ve el puente de la antigua carretera entre Jaca y Pamplona, que fue inundada por el embalse desde 1959.
Heraldo

Los efectos de la sequía suelen llevar al pantano de Yesa a primeros de octubre a muchos visitantes que acuden a la zona del balneario de Tiermas, donde se bañan porque todavía se nota el agua caliente entre barro por las antiguas termas romanas cubiertas. Pero hacía tres décadas que no se dejaba ver el puente de la carretera sobre el río Aragón que unía Tiermas y Ruesta, los municipios junto a Escó cuyos vecinos fueron expropiados por el Estado (Franco inauguró el embalse de Yesa) y tuvieron que marcharse. La falta de agua ha dejado a la luz hace unos días de nuevo el puente que unía Jaca y Pamplona.

Ana Arbués regresa todos los años a su pueblo, Tiermas, del que tuvo que irse con 4 años, en febrero de 1959. Se sigue sintiendo de ese pueblo, donde residían 776 habitantes cuando fue expropiado. Tenía una parte en alto con tres barrios que son visibles todavía  y la parte baja inundable por el pantano, aunque este año ha quedado esa zona a la vista debido a la sequía.

Vuelvo todos los años para ver mi casa en Tiermas, que estaba en el barrio bajo o Los Baños, y también voy a Ruesta, porque allí volví hasta los 10 años para pasar las vacaciones con la familia de mi padre hasta que echaron de allí a los vecinos en 1963 o 1964. No son pueblos abandonados, sino expropiaciones forzosas de la CHE, que nos echaron de nuestra tierra”, afirma al describir un hecho que vivió de niña y le marcó para toda su vida.

Foto de archivo de Tiermas, arriba, y una imagen en la actualidad.
Foto de archivo de Tiermas históica antes de ser intervenida y expropiada por el Estado en 1959.
Heraldo

La vivienda de Ana Arbués estaba al lado del famoso balneario y su padre Tomás Arbués, que vivía de la agricultura y la ganadería, tenía una carnicería en el pueblo que tuvo que cerrar. Ella tuvo que emigrar con su familia en febrero de 1959 al  barrio de Santa Isabel de Zaragoza (primero llegó con sus abuelos y sus primos, luego llegaron sus padres al acabar la temporada agrícola ese año), mientras la mayor parte de los habitantes de Tiermas (84 cabezas de familia con los suyos) fueron “trasvasados” a El Bayo, un municipio de colonización en Cinco Villas, al que se fue hasta la maestra del pueblo.

Foto de archivo de Tiermas, arriba, y una imagen en la actualidad.
Foto de archivo de Tiermas, una imagen en la actualidad.
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Al contemplar los efectos de la sequía y recuperar como un símbolo el puente inundado por el pantano sirve bastante a los vecinos de Tiermas, Ruesta y Escó porque los municipios expropiados para el pantano de Yesa no quieren olvidar su expulsión de su lugar natural. “Esa carretera que se ve ahora debajo del agua era la conexión entre Jaca y Pamplona. Nosotros vivíamos en la zona de abajo de Tiermas, cerca del balneario y del cuartel de la Guardia Civil, aunque lo más visible es la parte superior donde vivían más vecinos”, describe Ana Arbués, emocionada cuando recuerda aquel pasado porque la salida le provocó mucha tristeza y todavía recuerda “las lágrimas” de su abuela.

Familiares de vecinos de Tiermas acuden a cuidar y a enterrar en el cementerio histórico de la localidad que fue expropiada para hacer el pantano de Yesa.
Familiares de vecinos de Tiermas acuden a cuidar y a enterrar en el cementerio histórico de la localidad que fue expropiada para hacer el pantano de Yesa.
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Recuperan el cementerio tras la autovía a Pamplona

También reconoce que el Ayuntamiento de Sigüés pudo recuperar algunas zonas intervenidas en Tiermas para la explotación y la CHE permitió esa parte (el Patrimonio del Estado vendió el casco urbano a Sigüés por 3,7 milones en 1983). Pero lo más importante para los vecinos ha sido que los fallecidos de esta población y sus familiares en los últimos 50 años han podido recuperar el uso del cementerio del municipio y enterrar allí a los vecinos que tuvieron que expulsarlos o sus descendientes.

La decisión reciente de emprender las obras de la nueva autovía para comunicar el pantano de Yesa con la capital de Navarra ha mejorado la conexión y han crecido las familias que sepultan a sus fallecidos en el cementerio histórico como un gesto para su pasado.

Ana Arbués con una cruz de Tiermas que guardan en la iglesia de Sigüe.
Ana Arbués con una cruz de Tiermas que guardan en la iglesia de Sigüe.
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La cruz de Tiernas para llevarla a celebraciones  

Aunque esta vecina de Tiermas reside en Zaragoza, su pasado le llevó a buscar un apartamento en Jaca, como base para regresar a su pueblo. En la iglesia de Sigués han guardado una cruz de esta localidad inundada desde 1959 y suele presentarse Ana para llevarla a las celebraciones de la romería de San Indalecio en San Juan de la Peña que se celebra los meses de junio o bien el día de domingo Pentecostés.

Los de Sigüés nos dejan la cruz y vamos a esas celebraciones y luego se la devolvemos”, concluye la vecina de la localidad inundada por el pantano de Yesa, que se siente tan ligada a Tiermas (donde nació y procedía su madre) como a Ruesta (el pueblo de su padre y su familia) y ha logrado que sus hijos han seguido su tradición de recordarlos y no olvidar estos pueblos desaparecidos.       

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