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Estudiar en la biblioteca a más de 30 grados: "Es insoportable, pero yo no tengo sitio en casa"

A pesar de que la Universidad de Zaragoza ha ampliado el horario de climatización debido a la ola de calor, los universitarios insisten en que no es suficiente.

El termómetro marcaba 31,8 grados este miércoles a las 13.00 en la biblioteca María Moliner.
El termómetro marcaba 31,8 grados este miércoles a las 13.00 en la biblioteca María Moliner.
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Abanico en mano y sin perder de vista la fuente para rellenar la botella de agua. Estudiar a más de 30 grados supone un reto para los estudiantes que se enfrentan durante los próximos días a sus últimos exámenes antes del periodo vacacional. A pesar de que la Universidad de Zaragoza ha ampliado el horario de climatización debido a la ola de calor (el aire acondicionado ha comenzado a funcionar desde este miércoles a las 10.30 en vez de a las 12.00), los universitarios insisten en que "es insoportable". 

A las 13.00 de este miércoles, el termómetro marcaba 31,8 grados en la biblioteca María Moliner del campus San Francisco. Los alumnos utilizan cartulinas y todo tipo de materiales para abanicarse. Algunos incluso, han optado por comprar ventiladores individuales para este periodo de exámenes. Y es que muchos no recuerdan pasar tanto calor en una biblioteca. Los abanicos han pasado a ser un complemento básico no solo para los estudiantes sino también para los bibliotecarios, que aseguran que llevan así "muchos días". 

"Hemos recogido firmas todos los que estudiamos en la María Moliner. Incluso algunos de los trabajadores han participado. De hecho, nos dieron la idea ellos. Llevamos más de un mes con este problema y parece que no se va a solucionar", reconoce Robert Polo, que se está preparando las oposiciones para profesor de Secundaria. La opción de muchos estudiantes está siendo quedarse en casa a preparar los finales, sin embargo, no todos tienen esa posibilidad. "Yo, además de que no me concentro en casa, no tengo espacio para estudiar por diferentes circunstancias", explica Polo, que pide que se ponga el sistema de climatización más horas y con más intensidad.

Robert Polo, a las puertas de la biblioteca María Moliner.
Robert Polo, a las puertas de la biblioteca María Moliner.
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En la Escuela de Ingeniería y Arquitectura, y en concreto, en la biblioteca del edificio Betancourt, el termómetro marcaba este miércoles más de 29 grados antes de las 13.00. "Hemos venido porque nos habían dicho que iban a poner el aire acondicionado, pero hace mucho calor. Nos iremos antes porque no vamos a aguantar hasta la hora de comer", reconocen Beatriz Luengo y Alejandro Hernández, estudiantes de Ingeniería Industrial.

El termómetro marcaba 29,2 grados este miércoles a las 12.00 en la biblioteca del edificio Betancourt.
El termómetro marcaba 29,2 grados este miércoles a las 12.00 en la biblioteca del edificio Betancourt.
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Hernández asegura los trabajadores de recepción "siempre dicen" que no pueden "hacer nada". Luengo está especialmente preocupada porque este jueves tiene examen a las 15.00. "Dicen que hará 40 grados y nosotros tenemos una prueba de tres horas. No se cómo vamos a salir... Tendremos que utilizar abanico, ventilador y agua fría", sostiene.

Beatriz Luengo y Alejandro Hernández, a las puertas del edificio Betancourt.
Beatriz Luengo y Alejandro Hernández, a las puertas del edificio Betancourt.
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En esta facultad, las ventanas se mantienen abiertas "durante todo el día". "No se entiende muy bien por qué no se cierran las ventanas y se pone el aire más fuerte. Tengo amigos que se han comprado ventiladores para poder venir porque en sus casas no consiguen concentrarse", apunta los gemelos Diego y David Mercado, que tienen 21 años y estudian Ingeniería Industrial.

Diego y David Mercado, de 21 años, estudian Ingeniería Industrial.
Diego y David Mercado, de 21 años, estudian Ingeniería Industrial.
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En la facultad de Educación, es hablar de calor y los trabajadores se llevan las manos a la cabeza. Al igual que los estudiantes. A pesar de que el aire acondicionado tenía que haber estado encendido desde principio de mes, fue el viernes pasado el primer día que pudieron disfrutar de una tarde a una temperatura "normal". A pesar de ello, debido a las características del edificio, a primera hora de la mañana (antes e abrir las ventanas para ventilar) el mercurio marca cerca de 30 grados. Este miércoles, sobre las 13.30, el mercurio marcaba 27,5 grados.

El termómetro marcaba 27,5 grados este miércoles a las 13.30 en la biblioteca de la facultad de Educación.
El termómetro marcaba 27,5 grados este miércoles a las 13.30 en la biblioteca de la facultad de Educación.
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Los alumnos se han movilizado para conseguir que la situación cambie. "Hemos puesto quejas formales y hemos comentado también lo que sucede por redes sociales. Desde la biblioteca nos transmitieron la semana pasada que estaba estropeado el sistema. Me frustró el hecho de que no se informase al estudiante. Hubiera sido fácil mandar un correo o poner un cartel", defiende Mario Alins, delegado de 3º de Magisterio y subdelegado de la facultad.

Durante este mes, la biblioteca de este edificio ha llegado a registrar más de 33 grados. "Es sentarse en la silla y empezar a sudar. Sucede desde el minuto uno", afirman Samuel Castro y Samuel Arnal, estudiantes de 3º de Magisterio, que insisten en que "es paradójico" que tanto en invierno como en verano se mantengan las ventanas abiertas.

Samuel Castro y Samuel Arnal, estudiantes de 3º de Magisterio.
Samuel Castro y Samuel Arnal, estudiantes de 3º de Magisterio.
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La Universidad de Zaragoza informó que desde el 1 de junio y hasta el 12 de julio, la refrigeración de los edificios solo se encendería los días que la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) indicase la existencia de alarma por altas temperaturas o si durante tres días se superasen los 34 grados en el exterior.

"El calor desconcentra en los exámenes"

Conseguir concentrarse en el periodo de exámenes de junio ya es de por sí más complicado que en enero. Si a eso se suman temperaturas superiores a 40 grados, ya se puede considerar incluso un reto. "Es muy incómodo hacer exámenes si hace mucho calor. La mano te suda y estás más pendiente de eso que de la propia prueba. Sin duda, desconcentra y no poco", sostiene Castro, que asegura que su "gran aliado" es "la botella de agua fría".

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