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Blog - Los desastres de la guerra

por Gervasio Sánchez

historia 

Una piedra para tropezar y recordar a un aragonés que sufrió el campo de Mauthausen

Amical de Mauthausen y el Ayuntamiento de Barcelona recuerdan a las víctimas del nazismo al colocar junto a las sus hogares estas piedras. 

Familia del deportado aragonés José Alcubierre Pérez, procedente de Tardienta, con una piedra de memoria colocada al lado de su vivienda en el barrio Sans de Barcelona.
Familia del deportado aragonés José Alcubierre Pérez, procedente de Tardienta, con una piedra de memoria colocada al lado de su vivienda en el barrio Sans de Barcelona.
Amical de Mauthausen-Ayuntamiento de Barcelona

La familia del exiliado de origen aragonés José Alcubierre Pérez, uno de los españoles que sobrevivieron en el campo de concentración de Mauthausen entre 1940-1945, colocó esta semana una piedra de memoria en su recuerdo, que se instaló al lado de su casa de Barcelona en el barrio de Sans donde nació.

Esta piedra dorada es para detenerse y conocer: su nombre, cuándo nació, la fecha de deportación, su muerte, y el campo donde estuvo. Forma parte del proyecto Stolperstein-Barcelona, que coordina el Ayuntamiento de la Ciudad Condal y en el que colabora la organización Amical de Mauthausen.

Piedra de memoria dorada antes de que la colocaran en el suelo cerca de la casa de la familia de José Alcubierre en el barrio Sans, de Barcelona.
Piedra de memoria dorada antes de que la colocaran en el suelo cerca de la casa de la familia de José Alcubierre en el barrio Sans, de Barcelona.
Amical de Mauthausen-Ayuntamiento de Barcelona

La traducción del nombre que utilizan significa “una piedra de tropiezo”, una palabra alemana que significa que algo en el camino que puede hacer tropezar al caminante. Fue creado por el artista alemán Gunter Demnig, quien primero lo destinó a los judíos víctimas de la II Guerra Mundial y luego se amplió a los deportados españoles.

La historia de José Alcubierre, cuya familia era originaria de Tardienta (Huesca), fue la de uno de los 1.020 aragoneses que entraron en Mauthausen, el campo de concentración de los nazis situado en Austria , donde estuvieron presos 7.532 españoles (unos 5.000 de ellos fallecieron allí), de los 9.040 que ingresaron en todos los campos nazis.

Del millar de los deportados desde Aragón, murieron 645 (263 de Huesca, 178 de Teruel y 204 de Zaragoza). Aragón fue una de las comunidades con más víctimas, junto a Cataluña y Andalucía, a pesar de su escasa población respecto al resto del país.

Imagen histórica de José Alcubierre utilizada en el acto celebrada en Barcelona.
Imagen histórica de José Alcubierre utilizada en el acto celebrado en Barcelona.
Amical de Mauthausen-Ayuntamiento de Barcelona

Nunca he vuelto a Mauthausen”, explicó Alcubierre cuando hizo su viaje desde Angouleme (Francia) a Zaragoza en mayo de 2010 para celebrar el aniversario de la liberación de Mauthausen, junto a un grupo de presos aragoneses invitados por el Gobierno de Aragón, en un acto muy emocionante. También participó en el documental ‘Adiós a la vida’ de Factoría Plural para AragónTV, antes de fallecer con 94 años en 2017.

Contaba que cuando se lo llevaron de Angouleme en el conocido convoy 927 apenas tenía 14 años y lo separaron de su madre para siempre. Salió con su padre Miguel, los separaron al llegar al campo (“Me abracé cuando lo sacaron, pero me dijeron ‘no, tú aquí’, y cuando vi que venían dos de las SS dije ‘papá, adiós”, recordó) y luego lo asesinaron de una paliza que le propinaron unos kapos en el campo de Gusen, donde eran enviados los más mayores que entraban en el de Mauthausen.

Familares de José Alcubierre junto a Juan Manuel Calvo (a la derecha) de Amical de Mauthausen.
Familares de José Alcubierre junto a Juan Manuel Calvo (a la derecha) de Amical de Mauthausen.
Amical de Mauthausen-Ayuntamiento de Barcelona

José Alcubierre se quedó con el número 4100 entre los Spanier (así decía el símbolo que llevaban en el traje a rayas de preso) y fue uno de los jóvenes seleccionados por los guardias nazis para trabajar en una cantera del pueblo, propiedad del magnate austriaco Pochacher,  así le proporcionaban mano de obra gratis.

Adiós a los dos últimos aragoneses de Mauthausen

Esa excusa del trabajo les sirvió a esos jóvenes, bautizados como “los Pochacos”, para poder sacar del campo de concentración las fotografías que hizo el español Francesc Boix en el interior, que se entregaron a una mujer que las guardó y, al final, acabaron utilizándose como prueba en el juicio de Nurenberg contra los dirigentes del nazismo que fueron condenados.

El aragonés Juan Manuel Calvo, responsable de Amical de Mauthausen, explica que hay alrededor de 300 deportados cuyas familias han colocado una piedra ante sus casas en Cataluña, uno en Aragón, en Torrellas. Recientemente abrió otro proyecto similar con la Comunidad Valenciana, pero a través de mosaicos valencianos como ceramistas, y también se han instalado nuevos en Córdoba o Madrid.

Es una piedra dorada que sirve para tropezar y que se coloca en el suelo de las viviendas de los exiliados”, explica Juan Manuel Calvo después de celebrar el acto en recuerdo de José Alcubierre en el barrio de Sans, en Barcelona, donde vivió su familia originaria de Tardienta (Huesca).

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