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Cuatro meses de desencuentros que dejan en el aire el sueño olímpico para 2030

La «validación» de una propuesta que no respalda Aragón constata las diferencias de la DGAy la Generalitat, que sigue rechazando un proyecto "en pie de igualdad"

El presidente del COE, Alejandro Blanco, el secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Franco, y la consejera de Presidencia de la Generalitat, Laura Vilagrà
El presidente del COE, Alejandro Blanco, el secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Franco, y la consejera de Presidencia de la Generalitat, Laura Vilagrà
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El sueño olímpico aragonés se torna en pesadilla. La validación por parte del Comité Olímpico Español (COE), la Generalitat y Gobierno central de una propuesta técnica que la DGA rechaza deja en el aire un "proyecto de Estado" llamado a impulsar la promoción mundial del Pirineo, del catalán y del aragonés, y que podría atraer una inversión de 1.400 millones de euros. El Ejecutivo autonómico que preside Javier Lambán prepara una «propuesta equilibrada», con pruebas en Candanchú, Formigal y Cerler. Poco o nada tendrá que ver con la distribución actual, que adjudica a Aragón dos modalidades en un único espacio (Biatlón y esquí de fondo, en Candanchú) y a Cataluña seis, en cinco localizaciones (snowboard y esquí acrobático en Baqueira; esquí alpino en La Molina-Masella; esquí de montaña en Boí Täull, Telemark en la comarca Pallars y mushing, en Alt Urgell). Un reparto no solo «injusto», sino «insultante para Aragón», según denuncia el presidente de la DGA, Javier Lambán.

Las prisas de los últimos quince días contrastan con la pasividad que, hasta ahora, se había dado en el ámbito técnico y sobre todo en el político, en el que el debate ni siquiera se ha iniciado. Aún espera Lambán que el Comité Olímpico Español (COE) y el Gobierno central aclaren qué papel juega cada participante en el proceso, consulta que formuló en la Cumbre de Presidentes en La Palma, el 13 de marzo, después de criticar el «planteamiento supremacista y excluyente» que había llevado a la Generalitar, una vez más, a retomar la denominación ‘Barcelona Pirineus 2030’. Nadie contestó. No obstante, el viernes en Madrid se «validó» la propuesta técnica, escenificando con una silla vacía que el presidente de la DGA no acudió a la cita.

En la compleja carrera olímpica, que debería finalizar con la presentación de una candidatura conjunta entre Aragón y Cataluña para albergar los Juegos de Invierno de 2030, es tan importante lo que se dice, como lo que se calla. Atendiendo a lo que se dice, Pedro Sánchez y el ministro de Cultura y Deportes, Miquel Iceta, manifestaron en Zaragoza el 16 de septiembre de 2021, de regreso a Madrid tras una mesa del diálogo en Cataluña, que la candidatura olímpica era un «proyecto de Estado» en el que Aragón y Cataluña iban a estar «en pie de igualdad».

Muchas cosas dijo, también, el presidente del COE, Alejandro Blanco, en cada ocasión que visitó el edificio Pignatelli, tres veces en total. En la última, el 17 de febrero, anunciaba «avances» porque todos los implicados habían entendido «lo que tenemos entre manos». Hasta cobraba fuerza como nombre Barcelona Zaragoza Pirineos 2030. Aunque Blanco no lo confirmaba.

Quince días de silencio de la Generalitat dieron paso a un inédito paso en el que, tras seis reuniones técnicas, la mayoría de las disciplinas, y las de más relevancia, se disputarían en Cataluña. Ya no pedían liderar la candidatura, relegando a Aragón a ser una mera comparsa, como sugirieron en enero, enconando la negociación hasta el extremo de que Lambán, para evitar una «humillación institucional», dejó plantado en Balaguer (Lérida) al ‘president’ Pere Aragonès.

La desconfianza llevó a Aragón a declarar que no consideraba a Cataluña un «socio fiable». Fue tal el «hartazgo» que el Ejecutivo autonómico dio por «agotados» los intentos de aproximación a Cataluña por su «pertinaz obstrucción» a mantener una relación con Aragón «de igual a igual». El COE y el Gobierno callaban.

De nada sirvió el amplio respaldo que tiene en Aragón la candidatura olímpica, con 58 de los 67 diputados de las Cortes a favor de que salga adelante. Un apoyo que se ha mantenido hasta la fecha.

El presidente del PP-Aragón, Jorge Azcón, apuesta por que se celebren los Juegos en condiciones de igualdad, y lamenta que Lambán tenga que «convencer» al Gobierno de España. «El problema es que esa propuesta se firma sin Aragón porque Sánchez prefiere defender a sus socios de ERC, que es tanto como defender su sillón en La Moncloa en lugar de defender Aragón», reprocha. Si la Comunidad al final se quedara fuera, anuncia que el PP será «exigente con las responsabilidades».

Firme en la defensa de la postura de Aragón se ha mostrado Daniel Pérez Calvo, coordinador de Cs, que ayer denunció que el COE «no está jugando limpio», y a través de Twitter recordó que Sánchez garantizó en Zaragoza que los Juegos se repartirían «de forma igualitaria y equilibrada entre Aragón y Cataluña».

También el PAR, socio en el cuatripartito de Lambán, planteará una iniciativa en la Diputación de Huesca para «rechazar rotundamente» la exclusión de varias comarcas del Pirineo aragonés y para denunciar el «desequilibrio»en el reparto.

Mientras tanto en Cataluña siguen a lo suyo. El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, el socialista Jaume Collboni, exige que Barcelona tenga «un papel central» en la candidatura para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno 2030». A la espera, eso sí, de conocer el resultado de los referéndums que convocará mañana Aragonès en varias comarcas pirenaicas para conocer si apoyan el proyecto.

Antes de saber el resultado, el COE recibirá una propuesta «equilibrada» de reparto de pruebas de manos del consejero aragonés Felipe Faci. Y tras su respuesta, en un sentido u otro, la suerte estará echada.

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