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Juan Luis Arsuaga en Zaragoza: "Hemos añadido una nueva etapa a la vida que antes no existía"

El paleontólogo ha inaugurado este jueves en la capital el ciclo de conferencias organizado por la Cátedra Cementerio de Torrero 'También somos ciudad', impulsada por el Ayuntamiento y la Universidad de Zaragoza.

El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, este jueves en Zaragoza
El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, este jueves en Zaragoza
Álvaro Calvo

La vida a partir de los 70 años supone una nueva etapa que no tiene todavía nombre en la historia de la humanidad y que plantea nuevos retos, no solo de salud, sino también económicos, como evidencia el paleontólogo Juan Luis Arsuaga.

“Se ha reducido la mortalidad y ha aumentado la morbilidad, es decir, morimos más tarde y cada vez hay más enfermos, o más personas que necesitan cuidados”, ha señalado antes de comenzar en Zaragoza la charla que inaugura el ciclo de conferencias 'La muerte: historia, arte, memoria', de la Cátedra Cementerio de Torrero 'También Somos Ciudad', del Ayuntamiento y la Universidad de Zaragoza.

Para el codirector de las excavaciones de Atapuerca y director científico del Museo de la Evolución Humana, en España se ha producido “un cambio increíble” desde la Guerra Civil. “A finales del siglo XIX, la esperanza de vida en España era de 30 años y hoy estamos por encima de los 80; la hemos triplicado casi”, ha argumentado el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

"Morimos más tarde y cada vez hay más enfermos o más personas que necesitan cuidados"

Y es que, en las últimas décadas se ha reducido la mortalidad y ha aumentado la morbilidad, es decir, “morimos más tarde y cada vez hay más enfermos o más personas que necesitan cuidados”. Además, prácticamente ha desaparecido la mortalidad infantil, por lo que, en palabras del paleontólogo, “se considera una tragedia que muera un niño cuando hace dos generaciones era algo que resultaba casi normal y se aceptaba como algo inevitable”.

Arsuaga, que ha publicado junto a Juan José Millás 'La muerte contada por un sapiens a un neandertal', también ha hablado sobre este fin de ciclo en la Universidad de Zaragoza, en concreto, sobre “lo que los muertos enseñan a los vivos”.

"Me hace ilusión especial impartir mi charla en el Aula Magna, no solo porque aquí pronunció dos conferencias Albert Einstein, sino porque era el anfiteatro anatómico"

“Me hace ilusión especial impartir mi charla en el Aula Magna, no solo porque aquí pronunció dos conferencias Albert Einstein, sino porque era el anfiteatro anatómico, algo que me interesa mucho dentro de la historia de la ciencia y del estudio del cuerpo humano, que es de lo que voy a hablar además”, ha señalado el investigador en referencia a estos espacios únicos que ya casi no se conservan.

Su conferencia inaugural, 'Todas hieren, la última mata', hace referencia al lema clásico que se solía poner en los relojes de sol, sobre todo en las iglesias: “Se refiere a que todas las horas y todos los días nos van hiriendo y la última es la que nos mata, la de la muerte”.

Preguntado sobre el tabú que genera, Arsuaga ha recordado que en la historia de la humanidad se consideraba que la muerte era la antesala de un juicio final. “Los egipcios tenían que aprobar un examen, como en la religión cristiana, si lo superas, vas al cielo, y si lo suspendes, vas al purgatorio o al infierno. Eso era una perspectiva tan aterradora que los seres humanos vivían aterrorizados, no por la muerte, sino por lo que había después de la muerte”, ha contextualizado.

Por ello, cuando el filósofo griego Epicuro proclamó que después de la muerte no había nada se recibió con un enorme alivio: “Se consideró una gran noticia, ya te podías morir en paz porque después no te va a juzgar nadie, bastante nos han juzgado en vida”. 

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