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El convoy solidario llega al albergue de Peralta de la Sal con 36 refugiados

Tras viajar de Binéfar a Polonia cargados de ayuda humanitaria, las seis furgonetas han vuelto con 36 mujeres y niños que ya descansan en la localidad oscense.

Tras un viaje de 6.000 kilómetros de ida y vuelta desde Binéfar hasta la frontera de Polonia con Ucrania, anoche llegaba a Peralta de la Sal el convoy solidario que partió la tarde del viernes de Binéfar con seis furgonetas repletas de ayuda humanitaria de primera necesidad.

El viaje de vuelta ha servido para traer a 36 refugiados. Entre ellos hay un bebé de dos meses y 22 niños de entre 3 y 10 años. Junto a ellos, sus madres, de entre 25 y 40 años, dos mujeres más sin menores y la abuela de uno de ellos. Fueron recogidos en tres puntos de concentración de ciudadanos huidos de la guerra en la frontera entre Polonia y Ucrania.

Hasta allí fue la caravana binefarense tras dejar en el polideportivo de Cracovia el material recogido desde el miércoles en la nave del empresario David Viudas, sobre todo sanitario, mantas, ropa y alimentos. El viaje se realizó sin incidencias reseñables y sin apenas paradas, más que las necesarias por la comida, durmiendo en las furgonetas repletas de ayuda humanitaria fruto de la solidaridad de vecinos, empresarios e instituciones de dentro y fuera de la provincia de Huesca.

A bordo de las furgonetas viajaron hacia la frontera los empresarios promotores de la iniciativa, David Viudas, que ha puesto de su establecimiento de automoción los vehículos, y Fran Pallarol, además de diez ucranianos de la localidad. La llegada fue en torno a las 23.00 de ayer tras un largo viaje en el que hubo que hacer varias paradas "para atender las necesidades de los menores", según explicaba este último, empresario del sector inmobiliario.

Los 36 refugiados se alojarán en el albergue de Peralta de la Sal perteneciente a la orden de los Padres Escolapios «el tiempo que sea necesario, puede ser unas semanas, meses o un año», según ha explicado el gerente del centro, Javier Sánchez. "Les daremos cobertura de alojamiento el tiempo que necesiten. Y si quieren quedarse en el pueblo los apoyaremos en lo posible, buscándoles trabajo para que puedan ser autónomos. Queremos que el tiempo que pasen aquí tenga una vida lo más digna posible y que no se sientan como extraños entre nosotros", señalaba Javier Sánchez.

Fue el propio David quien decidió actuar al ver la tristeza de su trabajador Antón Shurohaylo por la impotencia de no poder hacer nada por su familia ni sus compatriotas. Este largo viaje de cuatro días ha sido el primero de una serie que se han propuesto realizar hasta Polonia para seguir trayendo a refugiados.

En un principio se planteó distribuirlos en pisos y casas, pero a propuesta de Javier Sazatornil, impulsor del centro especial de empleo Somontano Social, y con vínculos con los empresarios binefarenses, se vio la posibilidad de que recalarán todos en un mismo enclave. Se contactó con las Escuelas Pías de Peralta de la Sal, que desde el primer momento se prestaron incondicionalmente.

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