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Heraldo Escolar

Lucía Sanz Astier, maestra: "Necesitamos más práctica para ganar seguridad"

La joven zaragozana trabaja en un centro de educación infantil en Helsinki, donde las bajas ratios permiten programar de forma individualizada, según los intereses del alumno. Lo que más le sorprende es la libertad para organizar todo.

Lucía Sanz Astier, maestra de educación infantil en Helsinki (Finlandia).
Lucía Sanz Astier, maestra de educación infantil en Helsinki (Finlandia).
José Miguel Marco

Solemos decir que a los jóvenes se les queda pequeño el mundo. Son valientes y afrontan los retos con determinación. Por eso, Lucía Sanz (Zaragoza, 1997) solicitó una plaza de maestra en Londres y después en Helsinki.

¿Dónde estudiaste?

Estudié en la Universidad de Zaragoza: el primer año, en el campus de Teruel; el segundo año, en el campus de Zaragoza, el tercer año en Levanger, Noruega, con el programa Erasmus, y el cuarto año de nuevo en el campus de Zaragoza.

¿Por qué decidiste ser maestra?

Desde pequeña he sido una persona muy curiosa, siempre con ganas de aprender cosas nuevas. Creo que esa emoción por aprender es la que me llevó a querer transmitir mis experiencias y conocimientos a otros. Además, en mi familia tengo varios ejemplos en los que siempre me he fijado. Mis tías y mi padre son maestros, todos ellos con una pasión increíble por su trabajo.

¿Cuándo empezaste a dar clase?

Durante la carrera llevamos a cabo pequeños proyectos con el apoyo de las tutoras. En las prácticas de cuarto tuve la oportunidad de poder llevar el aula durante una semana. Al terminar la carrera me fui a trabajar a una escuela infantil en Londres, como tutora de un aula de infantil. Habían desarrollado su propia metodología, fue una experiencia muy enriquecedora.

¿Por qué dejaste esa escuela?

Cuando comenzó la pandemia todavía estaba en Londres, pero entonces cerraron los colegios y nos vimos en una situación muy complicada. Así que pedí una excedencia y volví a España con mi familia. Debido a una serie de acontecimientos familiares no pude volver, de modo que empecé a buscar trabajo como profesora en Zaragoza.

¿Cómo surge la oportunidad de trabajar en Finlandia?

Mientras buscaba trabajo, comencé un máster propio en cooperación para el desarrollo. Después de varias decepciones buscando empleo, en navidades del año pasado encontré una oferta de trabajo en Finlandia. La solicité y en enero empezamos un curso intensivo de finés y cultura finlandesa. Unos meses más tarde me mudé a Helsinki y comencé a trabajar.

"En mi aula nos comunicamos usando una mezcla finés-inglés"

Y cómo es la escuela en la que trabajas…

Trabajo en un centro de educación infantil que depende de una empresa noruega. La escuela se encuentra en el centro de Helsinki. Tenemos 55 alumnos con edades desde los 9 meses a los 5 años, y se extenderá a los 7 en los dos próximos cursos porque la educación infantil llega hasta esa edad. Están divididos en grupos de entre 4 y 12 niños, dependiendo de la edad y el numero de profesores.

¿Cuál es la procedencia sociocultural del alumnado?

La mayoría de las familias son de origen finlandés, de clase media, con nivel de formación medio-alto. Casi todos hablan finés como lengua materna. Algunos hablan inglés o sueco como segunda lengua. Tan solo hay tres alumnos que no hablan finés como lengua materna, pero están aprendiendo rápidamente. El centro era bilingüe finés-inglés antes de la pandemia, pero debido a cambios de personal se perdió. Estamos retomando el bilingüismo, de momento la única aula bilingüe es la mía y con el resto de los grupos hemos organizado el club de inglés una vez a la semana.

¿En qué cursos das clase?

Soy tutora del aula de 2 años y me encargo del club de inglés una vez a la semana de los grupos de 3-4 y 4-5 años. El funcionamiento de los grupos es distinto al de España. En el caso de mi centro hay dos grupos de 9 meses a 2 años, dos grupos de 2-3 años, un grupo de 3-4 años y un grupo de 4-5 años. Los alumnos pueden cambiar de grupo, siempre en base a sus necesidades y desarrollo.

¿En qué idioma hablas con tus alumnos?

En mi aula nos comunicamos usando una mezcla finés-inglés. Yo intento hablar lo máximo posible en inglés y mi compañera en finés, pero a veces mezclamos idiomas. Los niños tienen 2 años y algunos todavía están en fases tempranas del desarrollo del habla. Todos mis compañeros de trabajo son finlandeses. Todos entienden inglés, pero a algunos les cuesta más hablar.

¿Cuál es la diferencia más notable entre la escuela infantil finlandesa y la nuestra?

Algo que marca una gran diferencia en el funcionamiento de ambos sistemas es la ratio en el aula. En Finlandia la ratio para menores de 3 años, es un profesor por cada cuatro alumnos y para mayores de 3 años un profesor por cada siete alumnos.

¿Qué ventajas tiene trabajan con grupos tan reducidos?

Gracias a esta ratio se puede programar de forma individualizada, basada en los intereses de los alumnos. Las actividades se realizan en pequeños grupos de máximo cuatro alumnos. La programación es individual, para cada alumno se generan una serie de objetivos. En la concreción de estos objetivos participa el profesor, la familia y el alumno. A través de las áreas del currículo cada uno de los agentes define la situación actual y hace una propuesta para continuar progresando.

El profesorado tiene autonomía para organizar el trabajo…

Cada centro funciona de forma distinta. El mío está abierto desde las 7.00. hasta las 17.00. Cada aula lleva un horario distinto, dependiendo de lo que decida el profesor. Durante una hora al día, el tutor sale del aula para planificar.

¿Cómo es una jornada en tu centro?

Durante la mañana, dedicamos un tiempo al desayuno, al juego libre, a salidas al patio o al bosque para realizar más juego libre o actividades guiadas que hayamos programado. Sobre las diez volvemos al aula y realizamos una actividad en dos grupos. La comida es entre las 10.45 y las 11.30, después hay un rato de siesta y más juego libre en espacio natural, si es posible. Están acostumbrados a jugar en el patio con temperaturas cercanas a 20 grados bajo cero. A las dos meriendan y entre las tres y la cinco, sus familias vienen a buscarlos. El horario es flexible, los alumnos pueden entrar entre las siete y las diez de la mañana y salir entre las tres y las cinco de la tarde.

¿Qué es lo que más te sorprendió del país?

La cantidad de naturaleza que hay en las ciudades. Helsinki es la capital del país y, a pesar de ser la zona de mayor concentración de personas y empresas, hay una cantidad de naturaleza increíble. En el mismo centro de la ciudad para ir, por ejemplo, al supermercado, tienes que pasar una calle grande de dos carriles, zona para tranvía, carril bici, acera, y un gran bosque con caminos de tierra.

"Para menores de 3 años, la ratio es un profe por cada cuatro alumnos"

¿Y de la escuela?

La libertad para organizar todo. Las escuelas tienen mucha autonomía organizativa, tan solo están fijados los horarios para comer y dormir; el resto del tiempo puedes organizar lo que quieras: una excursión, un taller, juego libre, salir al patio, etc. Otra cosa que me sorprendió fue la programación y evaluación compartida con las familias. Me resultó muy enriquecedora la reunión con los padres. Fue muy positivo tanto para mí como para las familias saber cómo se relacionaban en ambos ambientes. Educar en dirección compartida es muy enriquecedor.

¿Ha sido fácil el trato con las personas?

En general, tienen un carácter reservado. Yo soy muy habladora y quizás por eso a veces me resulta incómodo estar en silencio junto a una persona conocida. Ellos no se sienten incómodos en silencio, no hablan a menos que tengan algo que decir. También está muy normalizado hacer cosas solo. Es bastante común ir por la calle y ver gente comiendo sola en los restaurantes o bebiendo café en las cafeterías.

¿La formación que recibiste en el grado te ha ayudado a afrontar este reto?

Me ha ayudado mucho más la experiencia de las prácticas que la parte teórica del grado. Es necesario adquirir los conocimientos teóricos, pero quizás se debería hacer más hincapié en su aplicación. Transmitir seguridad en tu trabajo, tanto a los alumnos como a sus familiares, es muy importante. Necesitamos más práctica para ganar seguridad.

Individualización y socialización

Una estrategia muy útil para mejorar nuestro trabajo es distinguir entre las condicionantes y las variables en educación. Las primeras no las podemos modificar. Simplemente son las que son. Se trata de asuntos como la edad de los alumnos, el barrio en el que se ubica la escuela, la procedencia sociocultural de las familias, el tamaño del aula, etc. Sin embargo, analizar las variables es muy enriquecedor desde el punto de vista pedagógico porque podemos modificarlas: la distribución del espacio y del tiempo, el material educativo, las actividades, la evaluación, el agrupamiento de los alumnos… Deberíamos preguntarnos cómo vamos a distribuir el espacio y qué uso se puede hacer del tiempo. ¿Vamos a trabajar con todos los alumnos simultáneamente o podemos combinar situaciones de gran grupo, pequeño grupo y trabajo individual? Este ejercicio que hacen las maestras de Educación Infantil sería muy útil para el profesorado de todos los niveles educativos. La combinación de espacios y de tiempos nos permite atender las necesidades de cada uno de los niños que tenemos en el aula.

No estoy seguro de que el mejor modelo de organización sean los grupos reducidos en los que un único docente trabaja con los escolares de la misma edad. Mi experiencia en escuelas unitarias y mi trabajo con grupos heterogéneos (en realidad, todos los grupos lo son) me sugiere que son muchas las ventajas de trabajar en grupos reconocidamente heterogéneos, si somos capaces de atender las dos variables fundamentales en el desarrollo infantil: la individualización y la socialización. Todos coincidimos en la importancia de respetar ritmos, intereses y necesidades individuales y, al mismo tiempo, la necesidad de que la educación nos haga sentir que formamos parte de un grupo. Un modelo basado exclusivamente en uno de estos dos principios sería, sin duda, limitador para el desarrollo integral y armónico del niño. Necesitamos que haya amplios márgenes para el desarrollo individual, pero sin perder de vista que somos personas destinadas a vivir en sociedad. Construimos nuestra identidad en espejo. Los otros terminan de hacernos como somos. Cobramos pleno sentido en relación con los demás

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