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terrorismo

Dos jefes de ETA serán juzgados en 2022 por sus atentados en Aragón

El proceso de Josu Ternera por la Casa Cuartel depende de otro juicio en Francia
y su extradición. Mikel Carrera irá al banquillo por el asesinato de Giménez Abad

José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, en París
José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, en París
IAN LANGSDON

Dos jefes de la banda terrorista ETA, José Antonio Urrutikoetxea (Josu Ternera) y Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe (Ata), serán juzgados en 2022 por sus atentados en Aragón: el de la Casa Cuartel en 1987, con once fallecidos (seis de ellos menores), y el asesinato del presidente del PP Aragón en 2001, Manuel Giménez Abad. Hoy se cumplen diez años del final de la banda terrorista ETA y las víctimas aragonesas recuerdan la huella de las causas pendientes por resolver.

«Me he armado de paciencia porque en la familia llevamos más de 20 años esperando este juicio. Cuanto antes se celebre será mejor», reconoció ayer Manuel Giménez Larraz, hijo del político asesinado. La fecha para la vista oral el año próximo no ha sido fijada todavía.

A Lucía Ruiz, delegada de la Asociación de Víctimas de Terrorismo (AVT) en Aragón, le marcó sobrevivir con cinco años el atentado de la Casa Cuartel, con su padre guardia civil y su madre, quien sufrió secuelas en su cuerpo. «Quiero ir al juicio de Josu Ternera porque no he ido a los otros ni mis padres», proclamó. «Espero que sea juzgado por lo que hizo como jefe de la banda. Ya huyó cuando lo llamaron a declarar en la Audiencia Nacional cuando era diputado del Parlamento vasco y responsable de derechos humanos», señaló.

La acusación de los dos casos 

La abogada Carmen Ladrón de Guevara, que lleva la acusación en los dos grandes juicios para Aragón (el de la Casa Cuartel y el de Giménez Abad), calcula que se pueden celebrar las dos causas en el segundo semestre de 2022.

El proceso de Josu Ternera depende de la celebración del segundo juicio pendiente en el Tribunal de Apelación en París, después de su decisión en septiembre de suspender la vista oral por un tiempo indeterminado. Lo ha devuelto al juzgado de instrucción porque considera que esta viciado desde unas «investigaciones minimalistas» hasta una orden de detención «irregular». En el primer juicio contra el responsable de ETA celebrado el pasado mes de junio ya fue absuelto.

La letrada de la acusación apuntó que esta decisión del Tribunal de París retrasará todo el procedimiento de extradición a España para que sea juzgado como inductor del atentado de la Casa Cuartel en Zaragoza como jefe de ETA en el año 1987. Actualmente está en régimen de libertad vigilada y con un brazalete electrónico en París.

Al no haber una posibilidad de una entrega temporal para ese juicio, necesitarán que Francia concluya la instrucción y celebrar otro juicio para extraditarlo. La defensa de Ternera intentó dilatar ese proceso en España pero la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional confirmó el pasado mes de julio el procedimiento de José Antonio Urrutikoetxea, al rechazar el recurso del imputado.

«Sabemos que será complicado el juicio, pero espero que llegue más pronto que tarde y al final se pueda cumplir la justicia», alegó Lucía Ruiz, víctima del atentado de la Casa Cuartel.

Acercamiento de presos 

En cuanto a la vista oral sobre el asesinato de Manuel Giménez Abad, el Gobierno español ha acercado al País Vasco a los dos etarras implicados: el jefe militar de ETA, Mikel Carrera, que fue trasladado en 2019 a la cárcel de Lannemezan, en los Altos Pirineos, (por decisión del Gobierno francés) la etarra Miren Itxaso Zaldúa Iriberri, desde la cárcel de Asturias a la de San Sebastián el pasado mes de julio.

Este proceso de acercamiento de los dos presos de ETA al País Vasco con el atentado de Giménez Abad no le preocupa a su hijo Manuel «siempre que se siga la ley». Pero sí que reclama que se celebre «cuanto antes» ese juicio, porque será mejor para toda su familia.

Manuel Giménez Larraz no recibió con credibilidad la declaración de Arnaldo Otegui, líder de EH Bildu, el pasado lunes, sobre el «pesar y dolor por el sufrimiento padecido» por las víctimas de ETA, y un padecimiento porque «nunca debió haberse producido». «Su perfil está deteriorado y le afecta a la credibilidad. Por eso me cuesta ver ese papel (de Otegui)», alegó.

Además de las dos causas de los atentados en Aragón pendientes de que se celebren los juicios en la Audiencia Nacional, hay otros procesos que afectan a aragoneses, como el del comandante de la Guardia Civil Miguel Ángel Madariaga, quien sufrió un atentado en Andoain (Guipúzcoa) en 1979. Él todavía sigue peleando en la Audiencia Nacional para que pueda concluirse el proceso y se celebre un juicio después de haber conseguido que no haya prescrito. «He llegado a presentar una queja ante el defensor de la Unión Europea y he escrito al fiscal Marcelo Azcárraga para recordarle mi caso», concluyó Madariaga.

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