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política

En la cocina del poder en Aragón

La figura del jefe de gabinete en esta Comunidad huye del papel que le otorga la mitología política. El perfil de Iván Redondo en Moncloa les ha situado en el foco.

Chema Giral, director de Gabinete de Presidencia del Gobierno de Aragón, junto con Javier Lambán.
Chema Giral, director de Gabinete de Presidencia del Gobierno de Aragón, junto con Javier Lambán.
Luis Correas/DGA

La mitología política se ha encargado de envolver su figura de un halo de misterio. Los jefes de gabinete y los principales asesores de las autoridades se han dibujado en ocasiones como personajes oscuros que manejan por detrás los hilos del poder. La reciente entrevista televisiva a Iván Redondo, hasta ahora director del Gabinete de Presidencia de Pedro Sánchez, ha desnudado la realidad de un personaje al que se le ha atribuido un poder en Moncloa tan ilimitado como opaco.

“En Aragón no hay un Iván Redondo”. Tanto dentro como fuera de las instituciones aragonesas coinciden en que en la Comunidad no hay jefes de gabinete con ese poder casi místico que se atribuía al consultor político donostiarra. Para empezar, porque ninguno tiene la estructura propia con la que cuenta un Gabinete de Presidencia del Gobierno de España. Y, además, porque la personalidad de los políticos que lideran las principales instituciones hace que se impliquen a fondo en la toma de decisiones y en las líneas estratégicas.

En el caso del Gobierno de Aragón, el presidente Javier Lambán es personalmente quien marca la estrategia política. Su círculo de confianza lo configuran el director de Gabinete de la Presidencia, Chema Giral, el equipo de comunicación y el jefe de protocolo. A la hora de tomar decisiones, el presidente también se apoya en algunos de sus consejeros y en gente de su partido, el PSOE. Y debe tener en cuenta, claro, las posiciones de sus socios del cuatripartito, con quienes se reúne periódicamente o cuando hay tensiones por algún asunto concreto.

El equipo más cercano al presidente se reúne con frecuencia para fijar la agenda, y también tienen otro encuentro semanal más distendido -generalmente una comida- para analizar los temas de actualidad, fijar las estrategias a seguir, anticipar las posibles crisis y planificar los mensajes que se quieren lanzar.

El propio Giral explica que Lambán “está muy encima de los temas”, hasta el punto de que muchos “los quiere llevar él de primera mano”. Los discursos e intervenciones, aunque no los lee, “los escribe con su propia pluma”. Como director de gabinete, Giral coordina los equipos del Gobierno y engrasa la relación con los socios. Licenciado en Políticas y Sociología, fue uno de los urdidores del pacto de gobierno que llevó a Lambán al Pignatelli, y ha tenido un papel crucial en asuntos como la Estrategia Aragonesa para la Recuperación Social y Económica o el acuerdo por Candanchú

Eso sí, siempre desde un papel discreto, generalmente alejado de los focos. “Depende de la personalidad de cada uno y de sus ambiciones, pero yo creo que el jefe de gabinete no tiene por qué ser conocido o sobresalir. España ha tenido siete presidentes del Gobierno y la gente solo conoce a un jefe de gabinete -en referencia a Redondo-. Y ha habido otros de gran capacidad y visión política”, reflexiona.

Octavio López, a la derecha, junto con Azcón y Martínez Almeida.
Octavio López, a la derecha, junto con Azcón y Martínez Almeida.
Heraldo

En el Ayuntamiento de Zaragoza, el alcalde también tiene un reducido círculo de confianza. El jefe de gabinete de Jorge Azcón es Octavio López, que ya ocupó este puesto en la plaza del Pilar con Luisa Fernanda Rudi y que estuvo en primera línea como concejal y como senador. En ese grupo entran también el coordinador de Alcaldía, el personal de comunicación y la segunda teniente de alcalde, María Navarro.

La labor de Octavio López es más política, de control de la agenda del alcalde y de su imagen exterior. “El caso de Jorge (Azcón) es atípico, porque es un animal político, muy en contacto con las calles y las redes sociales. Quiere tener mucha actividad, no rehúsa el café, las pequeñas reuniones, los pequeños actos… cosas a las que otros políticos renuncian”, relata López, quien señala que a estas alturas ya está metiendo actos en la agenda del alcalde “para diciembre”.

Una reunión diaria a las 8.30 de ese grupo de confianza fija la agenda. Azcón busca tener siempre la iniciativa política y se implica especialmente en temas de comunicación e imagen. “Jorge no se conforma con el aprobado, por lo que lleva al equipo tensionado. Le pide a la gente más, siempre está el vaso medio vacío y hay que llenarlo”, apunta López.

Este experimentado jefe de gabinete considera que esta figura depende “de la personalidad de cada uno” y de sus circunstancias. “Yo soy el mismo que cuando ocupaba este puesto con Rudi, pero entonces tenía 33 años y ahora 60, Luisa tenía un perfil y Jorge otro y la forma de hacer política es distinta”, explica. Desconfía del jefe de gabinete “fabricado en escuelas de negocio” y considera “muy interesante” el perfil de Óscar López, sustituto de Iván Redondo, quien -como el propio López- “ha estado en política dando la cara y ahora está detrás”. Por último, cree que las personas en este cargo deben “conocer bien al jefe” y serle “leal y honesto”, pero que su sustento “no dependa de él”. “De vez en cuando hay que poder decirle ‘esto no lo veo’”, concluye.

En el caso del Ayuntamiento de Huesca, la figura de un jefe de gabinete que ejerza como tal no existe. El puesto lo ocupa una persona que, en realidad, lleva materias de personal. La función de mano derecha de Luis Felipe la ejercía Manuel Gracia, director de Comunicación que en verano se marchó con Pilar Alegría al Ministerio de Educación. Ahora ocupa el puesto Rosa González, que hace labores como coordinar las áreas, filtrar las citas del alcalde o hacer el seguimiento de los temas y expedientes complejos. Junto con ellos, participan en la reunión matinal el portavoz del grupo municipal socialista, el primer teniente de alcalde y los asesores de las materias que se van a tratar en el día.

El resto de concejales del gobierno, el propio PSOE y sus socios en el Ayuntamiento también participan en la estrategia y la toma de decisiones. “Creo en el trabajo en equipo, es bueno que cada concejal tenga su margen de autonomía de decisión. No tienen que estar siempre tutelados por el alcalde”, señala Felipe. Sobre la figura del jefe de gabinete, el alcalde considera que “no son personas ocultas” ni tampoco “responsables políticos”.

La alcaldesa de Teruel, la popular Emma Buj, no tiene ni asesores ni jefe de gabinete que influyan en la toma de decisiones. El cargo de jefe de gabinete existió con sus antecesores, pero que se suprimió como medida de austeridad. Buj señala que la ausencia de estos estrechos colaboradores le obliga a ella y a los concejales delegados a un “sobreesfuerzo”, ya que tienen que realizar personalmente tareas que podrían delegar, como preparar o resumir documentación o contactar con otras instituciones.

La toma de decisiones no incluye la consulta con personal de confianza, que no existe, sino que parte de los dos socios del equipo de gobierno, PP y Cs. La alcaldesa asegura que “los únicos que mueven los hilos” del gobierno municipal son los grupos municipales popular y liberal.

Buj aclara, no obstante, que ante la mejora de la situación financiera del Ayuntamiento y en busca de más agilidad en la toma de decisiones ha puesto sobre la mesa la recuperación de la figura del jefe de gabinete. Recientemente, planteó esta posibilidad a la junta de portavoces, con “mayoría” a favor, pero con posturas también contrarias.

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