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'Yo no me llamo puta', campaña de Médicos del Mundo contra la trata de mujeres

La provocadora campaña se ha lanzado para sensibilizar en el Día Internacional contra la Explotación Sexual.

Campaña de Médicos del Mundo
Campaña de Médicos del Mundo
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Con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual, la organización no gubernamental Médicos del Mundo lanza este jueves una provocadora campaña con el lema 'Yo no me llamo puta', usando este término peyorativo con el que se identifica a las mujeres en prostitución.

"No es casualidad que haya 200 sinónimos de la palabra puta en el diccionario. El término se ha usado siempre para denigrar a las mujeres y se utiliza con especial desprecio para referirse a aquellas que se encuentran en el mundo de la prostitución", señala en una nota de prensa Médicos del Mundo.

"Pero ellas no son putas; putas son las circunstancias de precariedad, violencia y engaño que las llevan a esa situación", matiza.

En Zaragoza, ocho mujeres han salido a las calles de la capital con carteles con mensajes como "puto desempleo", "puta exclusión social" o "puta explotación", entre otros.

La técnica de intervención social en Médicos del Mundo Aragón, Esmeralda Vicente, ha expresado en declaraciones a los medios que a través de esta campaña buscan lanzar un mensaje "contra el estigma social que sufren las mujeres que se encuentran en situación de prostitución".

Vicente ha apuntado que la pandemia de la covid-19 ha agravado "mucho la situación" de las mujeres en situación de prostitución, aunque ha dicho en cuanto ha cifras "es muy difícil estimar el número de víctimas"; en España, entre las mujeres con las que trabajan han detectado en lo que va de año, más de 400 personas "con claros indicios de trata".

En Aragón se han atendido a casi 300 mujeres en situación de prostitución, frente a las 6.400 atendidas a nivel nacional desde Médicos del Mundo, ha explicado Vicente.

El Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas coincide este año con la tramitación en España de la Ley de Libertad Sexual y está próxima a comenzar su trámite la Ley Integral contra la Trata.

Es, por tanto, una "oportunidad única" para conseguir mejoras en la vida de quienes son explotadas sexualmente, considera esta organización sanitaria.

En este contexto, "el objetivo es doble: por un lado, asegurar que esas normas incorporan alternativas sociales y laborales reales para que las que lo deseen puedan decir #AdiósProstitución y por otro, combatir el estigma que sufren las mujeres prostituidas", resume la ONG.

Que el Gobierno apruebe cuanto antes un Plan de Integración Laboral y Económica que ofrezca oportunidades reales a las mujeres en prostitución; que modifiquen la Ley de Extranjería para facilitar que las mujeres en situación administrativa irregular logren tener sus papeles en regla, y que creen programas de acompañamiento psicosocial y sociolaboral con dotación económica para aquellas que quieran abandonar la prostitución son las tres medidas fundamentales que reclama Médicos del Mundo a los Gobiernos y legisladores.

“A los 7 años el padre de mi mejor amiga abusó de su hija y de mí. Desde aquel momento, lo primero que escuché fue que soy una puta, sin saber siquiera el significado de la palabra. De ahí pasé a adolescente sin darme cuenta, sintiéndome puta, sin ser puta. Siempre tenía presente que iba a ser juzgada”, cuenta una de las mujeres que participaron en el estudio 'La prostitución como forma de violencia de género', publicado recientemente por Médicos del Mundo.

Un tercio de las mujeres entrevistadas en esta investigación habían sufrido violencia sexual de niñas. Algunas la siguen sufriendo ahora a manos de los "prostituidores" y se exponen además a agresiones en la calle.

Según el seguimiento realizado por Feminicidio.net, en el período 2010-2019 fueron asesinadas 38 mujeres en prostitución.

La prostitución tiene graves consecuencias para la salud tanto física como psicológica de las mujeres, advierte la oenegé.

"Por un lado, las violencias ejercidas por quienes recurren al sexo de pago les provocan desde desgarros o infecciones genitales a lesiones por golpes; por otro, las emociones que experimentan quienes están en prostitución son siempre negativas: cuando entran en la actividad, cuentan que sienten tristeza, dolor y desorientación, que luego se tornan en desconfianza, asco, humillación y vergüenza", explica.

Todo ello afecta a su autoestima y a la imagen que tienen de ellas mismas, les provoca desde insomnio a frustración y las mantiene en continuo estado de alerta, añade.

"Como organización sanitaria que somos, prevenir y paliar estos efectos perniciosos sobre la salud de miles de mujeres vulnerables es una de nuestras prioridades", concluye.

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