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Vicente López-Brea: "En Afganistán dormíamos con el arma a mano"

El oficial retirado del Ejército cuenta su peripecia vital en medio de la orogenia afgana.

Vicente López-brea, vestido de civil.
Vicente López-brea, vestido de civil.
José Miguel Marco

La eterna tragedia afgana. Allí estuvo hace dos décadas el oficial del Ejército Vicente López-Brea. Esta es su visión del conflicto.

La catarata de desgracias apabulla. La última, la masacre en el atentado en el mismo aeropuerto de Kabul.

No me sorprende. Y eso, quizá, sea lo peor. Recuerdo que pocos meses después de abandonar Afganistán en 2003, un atentado en el mismo lugar del aeropuerto de Kabul masacró un autobús de militares alemanes.

¿Qué evoca de ese tiempo en Afganistán?

Nos habían llegado noticias de la destrucción de los Budas y otras atrocidades. Fuimos 350 hombres y mujeres de la Brigada Aragón y la AALOG 41. Yo formaba parte del equipo de Prensa del general Coll, que estaba al frente de la misión española.

¿Con qué se encontró allí?

Todo estaba devastado. Hubo un terremoto en esos días y murieron miles de personas. Fue el día que vino a visitarnos el ministro Federico Trillo. Veía que los edificios se movían como flanes. Se percibía un peligro muy cercano. Era un escenario de guerra. He estado en otras misiones, en Líbano, Macedonia, Kosovo, hasta en la Antártida; pero nada como Afganistán. Nunca se me olvidará que en Afganistán dormíamos con el arma a mano. Y con los cargadores alimentados…

Terrible.

Se podía comprar en la calle un Kaláshnikov por 50 dólares...

El Kaláshnikov, el temible fusil de asalto soviético AK-47.

Eso es, una máquina sencillísima de matar la podía comprar cualquiera, como le he dicho, por 50 dólares en plena calle.

Sobrevivir constituiría una verdadera aventura…

Desde luego. La muerte aparecía por todos los lados. Y no solo ocasionada por las armas de fuego. El 80 por ciento del agua estaba contaminada. Las enfermedades infecciosas causaban más muertes que las mismas acciones de guerra o terroristas. Por ejemplo, la mayor parte de las bajas de los rusos en Afganistán en los años 80 fueron causadas por infecciones.

Ahora los norteamericanos, antes los rusos…

Los afganos llevan en guerra desde el siglo XIX. No han cicatrizado las heridas. Por ejemplo, odian a los ingleses desde la época colonial. Desde luego, Afganistán fue el Vietnam de la URSS.

Recuerdo haber visto a Stallone luchando con los talibanes en alguna película…

Durante la invasión rusa. Ahora ya ve cómo ha acabado todo. Estuvimos cuatro meses en la misión. España ayudó a construir puentes, escuelas… Después de marcharnos, en el regreso de uno de los relevos, ocurrió la tragedia del Yakovlev-42. Cuando lo oí por la radio, fue escalofriante. Allí había compañeros míos. Perfectamente podía haber estado yo.

Regresando al presente, ¿entiende el paseo talibán hasta Kabul con solo 75.000 soldados?

Militarmente, es incomprensible. La derrota geopolítica de Estados Unidos es enorme. China y Rusia han ganado sin pegar ni un solo tiro. Afganistán es un país estratégicamente vital para la expansión china, para su acceso al Mediterráneo, incluso para la nueva Ruta de la Seda.

¿Cómo divisa el futuro?

Afganistán está abocado a una nueva guerra civil. No hay sentimiento de país, sino tribal. No se sienten afganos, sino pastunes, tayikos, hazaras… Atentan permanentemente contra los derechos humanos, sobre todo los de la mujer. El país retrocederá décadas, aunque la corrupción ya era muy grande. El estado no existirá, sino gobiernos de señores de la guerra en sus feudos. Y cuidado: la principal riqueza afgana, además de la estratégica, es el opio...

La maldición del opio. Opio: heroína… Los talibanes van a controlar su producción…

Así es. Mientras, los occidentales hemos fracasado en nuestro objetivo de occidentalizar Afganistán. Y ahí tenemos sus consecuencias.

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