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El oasis sociocultural veraniego y anual de Fonz

‘El Comodín’, bar de las piscinas en la villa renacentista, cumple un año y puede apuntarse el crédito de haber revolucionado la vida de la localidad, gracias al empeño y buen hacer de sus animosas emprendedoras.

Silvia, Luisa, Sara y Nunu posan en las piscinas de Fonz.
Silvia, Luisa, Sara y Nunu posan en las piscinas de Fonz.
José Luis Pano

Hacer de la necesidad virtud. La popular expresión es un hecho en el bar de las piscinas de Fonz, El Comodín, que además de ofrecer el servicio de restauración, se ha convertido en su primer año de vida en un revulsivo sociocultural de la localidad mediocinqueña.

La villa renacentista no contaba actualmente con un lugar dedicado a la restauración. Sí hay un bar en la monumental plaza Mayor, el Kalu, que presta desde hace años un estupendo servicio de bar, con un espectacular vermú, pero no da servicio de comidas. La ausencia de un local de restauración ha supuesto una rémora para el turismo. Los visitantes que recorren la villa, en especial el palacio de los barones de Valdeolivos, la joya turística de la localidad, tenían que desplazarse a localidades para comer. Tampoco los vecinos tenían un espacio donde disfrutar de una buena comida o cenar las noches del fin de semana.

Todo eso cambió con la pandemia. Silvia Leiva, gestora durante ocho años de La Aldea Nicho Cultural en Bogotá (punto de encuentro del arte contemporáneo y multidisciplinar de Colombia), se encontraba en la vecina Estada visitando a su madre. El coronavirus no la permitió regresar a Colombia por lo que decidió junto a su hermana Luisa, con experiencia en la gestión de piscinas y cocina, presentar un proyecto al Ayuntamiento de Fonz para reabrir el bar de las piscinas y ponerle su sello personal. Además de la clásica oferta hostelera, ofrecieron menús para jóvenes, crearon un plato estrella, la hamburguesa foncense, y realizaron diversas acciones culturales como exposiciones de arte plástico o las populares ‘jam sessions’ de los jueves.

Futbolín con mascarillas en el bar de Fonz.
Futbolín con mascarillas en el bar de Fonz.
José Luis Pano

En este recinto cubierto, que también cuenta con amplias zonas al aire libre en el espacio contiguo a las piscinas, se impartieron clases de salsa o de Chi- Kung. Los domingos por la tarde han servido chocolate para los vecinos de mayor edad, y para los chavales se han organizado campeonatos de futbolín. Su última actividad sonada llegó el 15 de julio con el concierto de M. Kilombo, formación que ya había actuando en el centro cultural de Colombia y que reunió a más de doscientas personas entre comensales y público. Trabajaron duro para cumplir con las medidas sanitarias y el público se comportó estupendamente. Tienen previsto organizar otras actuaciones a lo largo del verano, siempre que la situación lo permita.

Un año después del iniciio, el bar-restaurante da trabajo a cinco personas, cuatro de ellas mujeres. «Yo estoy aquí por la pandemia», afirma Silvia, quien explica cómo la necesidad de buscar una ocupación durante los meses de estancia obligada en Estada les llevó a conocer el bar de las piscinas de Fonz, «un espacio muy chulo, amplio, con muchas posibilidades. El Ayuntamiento buscaba a alguien que lo llevara y nos presentamos». El equipo lo forman los hermanos Silvia, Luisa y Juanma, su prima Sara que vino de Colombia y Nunu, amiga de Barcelona.

Este es su primer verano con plena actividad en las piscinas, ya que la zona de baño no abrió sus puertas por la pandemia en 2020. «El Ayuntamiento nos cedió el espacio y lo usamos para terrazas. Fue un oasis para el pueblo, porque no se podía hacer nada ni estar en ningún sitio. Sin embargo, aquí la gente podía tomar algo al aire libre y estar ancha», cuenta Silvia. José Carlos Solano, el ex alguacil, matiza sus palabras. «Hicieron un espacio para socializar en plena pandemia, con todas las medidas de seguridad. Se cenaba de cine y la gente se animó a salir. Rompió con el miedo. Ha supuesto aire nuevo para Fonz, que hacía falta, y están haciendo un trabajo muy bueno, llegando a juntar a tres generaciones. Se han ganado a la gente».

Cata al aire libre en la piscina
Cata al aire libre en la piscina
José Luis Pano

La clave de este éxito de emprendimiento en el medio rural está, según Silvia, en «poner alma a las cosas. No es un negocio propio, sino municipal; nosotros le hemos puesto personalidad para darle vida. Trabajo y propuesta». Un ejemplo de arraigo en el medio rural que está proliferando en los últimos meses en Fonz con la presencia de jóvenes que regresan a su pueblo de origen u otros foráneos que lo escogen para vivir.

Albergue pionero en España

Entre los proyectos de fijación de población en Fonz destaca el Albergue y Escuela de Vida Independiente La Sabina, que construye en el municipio la Asociación Down Huesca y que se inaugurará en los próximos meses.

Se trata de una iniciativa pionera en España ya que el albergue estará gestionado por jóvenes con discapacidad intelectual del medio rural. Ofrecerá un espacio hostelero que, salvo las casas de turismo rural, no existe en el municipio; un activo más dentro del motor de desarrollo llamado turismo cultural y de naturaleza de la villa.

Elías Vived, psicólogo de Down Huesca, usuarios y padres.
Elías Vived, psicólogo de Down Huesca, usuarios y padres.
José Luis Pano

Este centro nace con la vocación de ser una referencia europea -de la mano de Down España- para impartir seminarios, generar encuentros y fomentar así la independencia y la inclusión de las personas con discapacidad intelectual. Un camino que ya recorre con éxito Down Huesca desde hace años con diversas iniciativas entre las que destaca la publicación de 16 libros, la mayoría de poemas pero también de historias personales, y ocho en proceso de edición.

El penúltimo paso de Down Huesca en este proceso hacia la vida independiente de sus usuarios ha sido la concesión de un programa europeo Erasmus + con socios de Francia, Sicilia y Alcañiz en el que se aborda la educación de adultos con discapacidad intelectual en el medio rural. El punto álgido del programa será en octubre en Fonz, con la presencia de todos los socios.

Cata de la Ruta Vino Somontano

La Ruta del Vino Somontano, uno de los productos turísticos de mayor prestigio nacional y pionera en el enoturismo en Aragón, se extiende hacia el Cinca Medio. En el municipio foncense dos establecimientos forman parte del club de ochenta negocios dedicados a la agroalimentación, restauración o comercio: Bodega Sers, en Cofita, y la quesería Val de Cinca, en Fonz. 

Bodega Sers gozó de una ‘Cata con vistas’ hace dos semanas; un modo de retomar las catas en espacios con encanto y de forma segura. Fue en el exterior de la ermita de San José, desde donde se domina el valle del Cinca; allí se hallan los vestigios de la posición defensiva republicana en la Guerra Civil que formó parte de la Línea del Cinca. Luego se cursó una visita a la bodega, próxima a otra de las joyas de Cofita, la iglesia templaria de Santa María de la Magdalena, donde aparecieron pinturas murales de los caballeros de la Orden del Temple. 

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