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tribunales 

Tres condenados a dos años por blanqueo de capital de 85.000 euros

La Audiencia de Zaragoza considera que sustrajeron el dinero a la víctima (Eduardo Lacasta) y lo metieron en el mercado regular con préstamos

Eduardo Lacasta, en los pasillos de la Ciudad de la Justicia. A. Alcorta/Heraldo
Eduardo Lacasta fue la víctima en el juicio del blanqueo de capital en la Audiencia de Zaragoza.
Asier Alcorta/Heraldo

La Audiencia de Zaragoza ha condenado a Alfredo Lázaro Salinas, su hermano Rafael y su mujer Beatriz Ibáñez Mir por blanqueo de capitales de 85.000 euros, una cantidad que pertenecía al empresario Eduardo Lacasta, de la compañía Servicios y Sistemas Hosteleros Zaragoza. Al parecer, aprovecharon que éste se encontraba en prisión.

La sentencia impone una multa de 150.000 euros para los tres condenados, con una responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de seis meses. Asimismo, el fallo absuelve a Agustina A. R. del delito de blanqueo de capital, por el que también estaba acusada por el fiscal, y la declara como responsable civil a título lucrativo.

El fallo detalla que Alfredo Lázaro Salinas, que en 2016 ya fue condenado por el Juzgado de lo Penal 4 de Zaragoza por un delito de apropiación indebida, sustrajo dinero de las cuentas de Servicios y Sistemas Hosteleros Zaragoza. El abogado de la acusación particular, Fernando Lacruz, lo recordó en la visto oral. 

Préstamos con garantías 

Pero a partir de cometer estos ilícitos, la sentencia considera que Alfredo Lázaro, su mujer y su hermano, entre 2013 y 2017, introdujeron ese dinero en el mercado regular a través de préstamos con garantías hipotecarias a nombre de Agustina A. R. (la cuarta acusada) por los problemas que ella tenía para mantener la propiedad de cinco pisos.

De esta manera, aprovechaban la posición deudora de Agustina A. R. y su necesidad para obtener liquidez para afrontar sus deudas, sin que ella llegase a conocer el origen ilícito del dinero prestado por los otros tres acusados, que actuaron de manera concertada. De esta forma, transformaron el ilícito dinero obtenido fraudulentamente y lo introdujeron en el circuito legal.

La Audiencia de Zaragoza anula las cuatro operaciones de préstamos que pasaban por notario. Los tres condenados firmaron junto a Agustina las escrituras públicas por un total de 85.000 euros. La prestataria no ha cumplido con los pagos de las cuotas pactadas y los condenados Rafael y Beatriz llegaron a pactar con ella que no le reclamarían la devolución del dinero. Así es como introdujeron ese importe monetario en el circuito legal.

Alfredo Lázaro había reconocido que se apropió de 69.000 euros en la primera vista, pero en la segunda negó haber prestado los 85.000. Explicó que su hermano Rafael dejó algo de dinero a Agustina porque le tocó un premio de 30.000 euros en la ONCE. Su esposa Beatriz explicó que también le dejó 55.000 euros.

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