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transporte ferroviario

Renfe deja ahora sin fecha la sustitución de los tamagotchi que cubren la línea de Canfranc

La compañía prometió hace dos años que los trenes estarían en otoño, pero convierte la contratación en "compra opcional".

Un tren 'tamagotchi', en la línea de Canfranc.
Un tren 'tamagotchi', en la línea de Canfranc.
Pablo Segura

La comprometida sustitución de los viejos trenes tamagotchi que aún prestan servicio en Aragón, fundamentalmente en la línea de Canfranc, se ha quedado finalmente sin fecha. El presidente de Renfe, Isaías Táboas, prometió hace dos años en Zaragoza que los nuevos convoyes que se iban a licitar permitirían afrontar la renovación en el próximo otoño, pero la compañía anuló primero el concurso convocado la pasada primavera y ahora opta por dejar en el aire su sustitución.

El argumento dado hace tres meses es que iban a sacar de nuevo a concurso la compra de 72 trenes de Media Distancia y Cercanías "para buscar una mayor eficiencia energética", de modo que primarían las energías limpias en la renovación de la flota.

El consejo de administración ha retomado este lunes la licitación, pero limitada a la compra y posterior mantenimiento de 57 trenes eléctricos para las líneas de Cercanías y Media Distancia de toda España por un importe de 483 millones de euros. Estos convoyes solo podrán circular por líneas convencionales electrificadas, pero hay dos en Aragón que actualmente no cuentan con catenaria: la de Canfranc, entre Huesca y este municipio, y la de Teruel, donde sí está proyectada la instalación del cableado entre Zaragoza y Teruel en tres años.

La compañía ha informó de que se "reserva la compra opcional" de otros 51 trenes híbridos basados en tecnología de energías limpias, por lo que el compromiso adquirido por Táboas con el consejero de Vertebración del Territorio, José Luis Soro, se demora sine díe.

El consejo de administración ha detallado que 42 de esos 51 convoyes se incorporarían a líneas regionales para sustituir "unidades y series obsoletas y poco eficientes". Las licitaciones puestas en marcha desde 2019 pretenden renovar la mitad de la flota de la operadora pública, que ya ha comprometido 3.000 millones.

Esta demora afecta especialmente a los viajeros de la línea que une Zaragoza y Canfranc, la única en la que siguen circulando a diario los automotores diésel 596, conocidos popularmente como tamagotchi y cuya fiabilidad está en entredicho. Estas unidades son las últimas que siguen en activo en España, junto a las operativas en el núcleo de Orense, tras haberse retirado del resto de líneas regionales. De hecho, el pasado noviembre dejó de circular en la línea de Teruel para hacerlo el TRD y solo lo hace puntualmente cuando es necesario si hay problemas con el resto del material rodante.

La apuesta oficial de Renfe es el encargo de trenes con tecnologías limpias como el hidrógeno, tal y como acordó su consejo de administración en abril. Dos fabricantes de material ferroviario, la francesa Alstom y la española CAF, quieren desarrollar convoyes con pilas de combustible de hidrógeno que funcionarían en la línea de Canfranc, pero el problema es que la tecnología no está aún madura y Renfe ha optado por esperar hasta entonces. De hecho, en esta línea altoaragonesa es donde la compañía vasca pretende probar su prototipo.

La opción que tiene la compañía es la de incorporar a la línea de Canfranc otros trenes diésel más nuevos y fiables que los tamagotchi, como es el caso de los TRD, que prestan servicio en Teruel y lo llegaron a hacer en su día en Canfranc. Lo que descartó es utilizar su tren diésel más moderno, el flamante 599, que cubre incluso servicios Intercity.

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