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solidaridad

Un aragonés en Tailandia, contra el drama y el hambre en Birmania: "Los están masacrando"

Carlos Pérez, un zaragozano que lleva 12 años en Tailandia, está poniendo en marcha una ONG, Eurasia Friends, para ayudar a los desplazados birmanos tras el golpe de estado militar en el país.

“Dantesca”, “dramática”, “espeluznante”. En estos términos se refiere Carlos Pérez a la situación que sufren muchos desplazados birmanos en la frontera entre Tailandia y Birmania, tratando de huir del horror que se vive en el país asiático, doblemente golpeado por la crisis del coronavirus y por el golpe de estado militar que el pasado mes de febrero derrocó al gobierno democrático, y que ahora impone un férreo control y una constante persecución a la población civil.

El zaragozano Carlos Pérez vive en Tailandia desde hace 12 años, donde regenta una agencia de viajes que ahora se encuentra parada por la situación sanitaria. Aunque siempre ha estado concienciado e implicado con la situación de extrema pobreza en la que viven allí muchos ciudadanos, fue hace un par de años cuando, tras un viaje a las orillas del río que separa Tailandia y Birmania, a unos 200 kilómetros de su casa -en Chiang Mai-, decidió que tenía que hacer algo más. Ahora está en pleno proceso de trámites para poner en marcha su propia ONG, Eurasia Friends, que tendrá sede en Zaragoza.

“En el invierno de 2019 recolectamos dinero para comprar mantas para los poblados que viven en las faldas de la montaña, donde baja la temperatura muchísimo y viven muchas tribus, el estrato más pobre del país. Cuando fuimos a entregar las mantas, el alcalde de un poblado nos dijo que le dejáramos unas pocas y las demás las repartiéramos entre los más pobres, y nos dijo dónde se encontraban los desplazados que llevan años huyendo del ejército birmano y que no podían cruzar a Tailandia”, recuerda Carlos Pérez.

Situación de los desplazados en la frontera entre Birmania y Tailandia; y cabañas militares del ejército birmano en la orilla del río.
Situación de los desplazados en la frontera entre Birmania y Tailandia; y cabañas militares del ejército birmano en la orilla del río.
C. P./Agencias

Tras esta experiencia, en enero de 2020, el zaragozano decidió viajar hasta la frontera natural entre Tailandia y Birmania, marcada por un río que divide ambos países. En el lado birmano descubrió una realidad difícil de asimilar. Miles de desplazados de este país, sobre todo de la etnia Karen, se amontonan a la orilla del río tratando de escapar de la situación en Birmania, donde representan una minoría estratificada y maltratada, más aún desde el levantamiento del ejército. Al no poder cruzar la frontera -que se encuentra fuertemente militarizada y en la que abundan las malas prácticas de las mafias-, no tienen más remedio que asentarse “en mitad de la nada, sin nada ni nadie que les ayude”.

“Si antes del golpe de estado ya había miles de desplazados que no lograban cruzar, ahora hay decenas de miles. La situación es dantesca. Es escandaloso, los están masacrando”, asegura Pérez. Además del peligro y el miedo que generan la represión y el conflicto armado en Birmania, los desplazados de la etnia Karen se enfrentan a la pobreza absoluta, sin un hogar ni alimentos ni medicinas con los que poder dar, ya no un futuro, sino ni siquiera un presente a sus hijos.

“Si ya eran pobres antes del golpe, ahora hay familias enteras sin nada. Los Karen son cristianos, no tienen ningún tipo de educación sexual ni usan anticonceptivos, por lo que se trata de familias con un montón de hijos en mitad de la nada y a expensas de las mafias. Hay niños para parar un tren, sin futuro ninguno, sin esperanza ninguna. Además, pronto llegará el agravante de la temporada de lluvias torrenciales”, explica el zaragozano.

Condiciones en las que viven los desplazados en la frontera de Birmania. Imágenes de enero de 2020, antes del golpe de estado.
Condiciones en las que viven los desplazados en la frontera de Birmania. Imágenes de enero de 2020, antes del golpe de estado.
C. P.

Para tratar de mejorar, en la medida de lo posible, la situación de estas personas, Carlos Pérez decidió crear su propia ONG con el objetivo de obtener financiación para tareas humanitarias en Birmania y Tailandia de una manera más estable. Aunque todavía se encuentra en trámites con el Gobierno de Aragón para poder fundarla, durante los pasados meses ha conseguido recaudar unos 6.000 euros de manera particular -sobre todo entre familiares y amigos, muchos de ellos aragoneses- para realizar actuaciones de emergencia.

El envío de agua, comida y medicamentos, así como mantas o ropa, es la principal tarea en la que está centrado en este momento el zaragozano. “Hemos recaudado dinero, pero ahora lo más complicado es llevar lo que compramos porque la movilidad está restringida y cruzar el río tiene mucho peligro”, apunta Carlos Pérez. Para lograrlo, tienen que contar con gente local de confianza, que hace uso de sus propios coches y barcos para cruzar hasta el lado birmano.

Condiciones en las que viven los desplazados en la frontera de Birmania. Imágenes de enero de 2020, antes del golpe de estado.
Condiciones en las que viven los desplazados en la frontera de Birmania. Imágenes de enero de 2020, antes del golpe de estado.
C. P.

Carlos tiene el apoyo de sus compañeras en la agencia de viajes que, desde que tuvo que cerrar, viven con él en su casa, dada la difícil situación económica que atraviesa Tailandia a consecuencia de la crisis del coronavirus. Se trata de Jeeraporn -su mujer-, Joy y Papapich. Ahora, además, han encontrado a una pareja de tailandeses que, este mismo lunes, les ayudaron a enviar un coche cargado de alimentos y materiales necesarios a la frontera birmana. Y, si todo va bien, este viernes enviarán otro, en el que se desplazará también Carlos, al menos parte del trayecto, para comprobar que todo marcha como es debido.

Coronavirus en Tailandia

Además de su labor con los desplazados birmanos, Carlos y su equipo -que, cariñosamente le saluda con un “qué pasa co” cuando se juntan- han colaborado para repartir comida entre personas necesitadas en Tailandia. El zaragozano tuvo que cerrar su agencia de viajes en marzo del año pasado debido a la irrupción de la pandemia, una circunstancia que afectó a muchos ciudadanos tailandeses, ya que, “como en España, gran parte del PIB en Tailandia proviene del turismo y, por primera vez en muchos años, la gente se quedó en la calle”.

Carlos Pérez y su equipo se encargan de distribuir alimentos y materiales esenciales a los desplazados birmanos en la frontera entre Tailandia y Birmania.
Carlos Pérez y su equipo se encargan de distribuir alimentos y materiales esenciales a los desplazados birmanos en la frontera entre Tailandia y Birmania.
C. P.

Así, durante dos meses, Carlos y sus compañeras se encargaron de comprar, preparar y repartir comida para cientos de tailandeses. “Poníamos una mesa por la que pasaban todos los días 350 personas. Pero, al cabo de dos meses, lo dejamos por agotamiento, ya que nos levantábamos pronto para ir al mercado, gestionamos y distribuimos cinco toneladas de comida, y acabamos agotados. Entonces, decidí abrir un restaurante para seguir haciendo lo mismo, pero más centralizado y con una instalación decente, pero apareció la pandemia y solo hemos podido abrir 15 días”, relata Pérez.

Casi un año después, la situación, lejos de mejorar, parece que ha ido a peor. “La economía turística se ha ido al traste y ha generado mucha pobreza. Ahora, estamos todos en casa, en confinamiento voluntario y siempre con mascarilla. Ha pasado un año y no hemos ganado nada”, comenta el zaragozano. Por eso, está poniendo todo su empeño en la constitución de su ONG -Eurasia Friends- en la capital aragonesa, para poder extender su ayuda y hacerlo de una manera más organizada: “El equipo de Zaragoza ya está hecho, son los que han presentado los papeles en el registro de estatutos. En cualquier momento se aprobará y tendremos estatus legal para poder hacer las cosas mejor”.

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