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Claves para prevenir la ansiedad de tus hijos en los exámenes

Ante los exámenes, hay factores que potencian los nervios y la ansiedad, como que los padres tengan unas expectativas muy altas sobre el rendimiento de sus hijos,

El rendimiento es mínimo si estamos demasiado nerviosos
El rendimiento es mínimo si estamos demasiado nerviosos
Freepik

El miedo ante los exámenes es inherente a los estudiantes. Pero no es lo mismo estar nervioso que ansioso. Los nervios podemos controlarlos, en mayor o menor medida, y realizar la tarea a la que nos enfrentamos, al contrario que cuando sufrimos un ataque de ansiedad y nos paralizan. Pero para realizar cualquier tarea necesitamos cierto nivel de activación. Ya en 1908 dos psicólogos proponían la ley de Yerkes-Dodson: el rendimiento es mínimo tanto si estamos demasiado activados como demasiado pasivos. El máximo rendimiento se consigue cuando nos mantenemos en un nivel medio de activación, ni tan nerviosos que rocemos la ansiedad, ni tan inactivos que no nos levantemos del sofá.

Ante los exámenes, hay factores que potencian esos nervios, como que los padres tengan unas expectativas muy altas sobre el rendimiento de sus hijos, lo que genera, además de nervios, miedo a una mala reacción si su rendimiento es bajo. Otro es compararlos con sus compañeros. También influye la dificultad que tenemos para tolerar la frustración junto con la anticipación mental de un posible fracaso, que nos provocará un fuerte nivel de nervios. ¿Cómo podemos controlarlos?

Confía en tu capacidad y en el tiempo que has invertido para la preparación de la prueba. Si has estudiado suficiente, no tendrás problemas para realizar el examen con soltura.

Técnicas de relajación: busca técnicas que te ayuden a relajarte, como el ‘mindfulness’ y el yoga. Es bueno que las practiques durante un tiempo para que, cuanto tengas que aplicarlas a un hecho concreto, tengas suficiente entrenamiento y sean eficaces.

Vida saludable: respeta las horas de sueño, sigue una dieta equilibrada y haz deporte, cuanto mejor se encuentre tu cuerpo, mejor se encontrará tu mente y tendrá más facilidad para encontrar herramientas que regulen esos nervios.

Motivación: cuando tenemos un motivo que nos mueve a realizar las tareas, nuestra actitud es diferente. Nos enfrentamos a las situaciones desafiantes con otro talante. Así que, sería conveniente que, antes de un examen, te motives a ti mismo. Una manera es buscar una frase motivadora y escribirla en una hoja que tendrás que pegar en la pared de tu habitación. Puedes ir cambiando de frase. Otra, ponerte delante del espejo y realizar una postura con la que te sientas poderoso y repetirte que sí que puedes. Hazlo todos los días y verás cómo mejora la confianza en ti mismo y te sientes más motivado.

Felicítate por tus logros y no te centres solo en tus errores. Siéntete orgulloso de lo que has conseguido hasta ahora y compárate solo contigo mismo, así irás viendo tu progresión; si solo te comparas con los demás, jamás serás consciente de tus logros.

Por: Camino Felices Orientadora Educativa, profesora de la Facultad de Educación de Zaragoza y miembro de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía

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