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Más de 200 familias aragonesas pidieron ayuda por las agresiones de sus hijos durante 2020

La mitad de los hogares atendidos en el Espacio Ariadna demandan por primera vez este apoyo durante la pandemia. Los expertos alertan de la disminución de las edades de los menores implicados.  

Raúl Gutiérrez y Pedro Coduras, este miércoles, durante la presentación de la actividad de Espacio Ariadna y el estudio realizado
Raúl Gutiérrez y Pedro Coduras, este miércoles, durante la presentación de la actividad de Espacio Ariadna y el estudio realizado
Heraldo.es

La pandemia de covid-19 ha provocado que aumenten los casos de adolescentes que ejercen la violencia contra sus padres y, en algunas ocasiones, que se agraven los trastornos que padecían los adolescentes. Así lo demuestran los datos de las familias aragonesas atendidas en el Espacio Ariadna, proyecto de la Fundación para la Atención Integral del Menor (FAIM) que desde 2014 presta apoyo a este tipo de casos. Durante 2020 un total de 214 familias recibieron atención terapéutica  para resolver los conflictos entre progenitores e hijos, especialmente agresiones. De ellas, la mitad pidieron ayuda por primera vez para intentar reparar una relación que lleva tiempo deteriorándose, mientras que con la otra mitad ya se venía trabajando desde hace un tiempo.

Estos son algunos de los datos que ha dado a conocer este miércoles el gerente de la FAIM, Pedro Coduras. En total, han sido 613 personas atendidas, de las que 467 han participado, además, en recursos de intervención socioeducativa. Coduras ha subrayado que se ha duplicado los casos de chicos con problemas de salud mental que han llegado por derivación de los servicios públicos, pasando de 15 a 40. En torno al 35% de los chavales que pasaron a lo largo de 2020 tenían diagnosticado algún trastorno de este tipo.

Otra tendencia preocupante es la cada vez menor edad de los chavales que tienen dificultades para relacionarse en alguno de los ámbitos de su vida. En general el grupo más numeroso es el de adolescentes entre 13 y 18 años, pero están aumentado los casos de niños a partir de 11 años. La "falta de referentes adultos", el "paso de la escuela al instituto" en un curso complicado por el coronavirus y la pérdida de espacios de ocio y socializalización que comparten con iguales están detrás de esta tendencia, ha señalado Coduras. No obstante, entre los chicos que acuden al Espacio Ariadna los hay desde los 7 hasta los 23 años.

El incremento de situaciones conflictivas durante se explica en buena medida por las dificultades de las familias para afrontar las crisis sobvenidas durante la pandemia. Ha traído consigo, ha señalado Coduras, un incremento de consumo de tóxicos, el abandono de las obligaciones académicas o un abuso de las tecnologías. Las tensiones también han ido a más en los hogares monomarentales o de parejas separadas.

De las 214 familias atendidas a lo largo de 2020, 182 residen en la ciudad de Zaragoza, 10 en la provincia de Teruel y 4 en Huesca. Otras 18 proceden de las comarcas de Calatayud, Ribera Alta y Baja, de Valdejalón y Monegros. La mayor parte de ellas, el 59% son divorciadas, separadas o constituidas, el 28% clásicas, el 10% monomarentales y en el resto de los casos, no hay progenitores y los chicos viven con la familia extensa.

La violancia filioparental y su relación con la violencia de género

Tras esa violencia filioparental que convierte los hogares en un aténtico infierno hay una "constelación de causas", según Coduras, que va más allá de un análisis simplista de qué lleva a un chaval a agredir a su madre, a su padre o a ambos. Las situaciones de violencia previas, bien por haberlas visto en su entorno más cercano o haber sido una víctima silenciosa, son vivencias de algunos de los chicos que acaban insultando o pegando a sus progenitores.

El 65% de las familias que han participado en el programa Espacio Ariadna de la FAIM han sufrido violencia de género y un 70% son separadas o divorciadas. Son dos de las cifras más llamativas que refleja el estudio elaborado por el psicólogo de FAIM, Raúl Gutiérrez, 'Explorando el tsunami relacional de la violencia filioparental. Un estudio correlacional entre la Violencia Filio Parental, la violencia de género y la separación conyugal'. La muestra la componen 70 familias, con hijos de entre 4 y 23 años, que han asistido al Espacio Ariadna.

En él se analiza cómo una experiencia traumática y dolorosa, como la violencia de género en el seno familiar, el maltrato infantil o el acoso en las aulas o las redes sociales, constituyen una experiencia dolorosa, muchas veces "no comprendida, dolorosa y silenciada", según Gutiérrez, que puede estar relacionada con posteriores agresiones a los progenitores en los que se reproducen las conductas que se han vivido muy de cerca o se han sufrido.

Esta investigación también revela que en el caso de las familias separadas, el 56% de los menores culpabilizan a las madres de la situación y su ira se dirige contra ellas "porque no entienden lo que está pasando", ha señalado este psicólogo. En contraste, en las familias unidas la violencia se ejerce contra ambos progenitores. Gutiérrez ha defendido que hay una "urgencia" en la sociedad en trabajar de una "forma integral" con los menores inmersos en situaciones de violencia para detectarlas de manera temprana, evitar que se "cronifiquen como un modo de respuesta equivocada en la relación humana" y acaben reproduciendo estos patrones.

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