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Maite Alejandre: "La pandemia es una barrera añadida a la discapacidad invisible que es la sordera"

Nacer sorda no le ha impedido licenciarse en Químicas y formar una familia. Ahora es profesora de Secundaria, ha vuelto a la Universidad para cursar Magisterio y es madre de dos adolescentes.  "A este paso, la mascarilla transparente se homologará cuando acabe la pandemia", lamenta.

Maite Alejandre.
Maite Alejandre.
Toni Galán

El año de la pandemia ha sido especialmente difícil para personas como Maite Alejandre (Zaragoza, 1974), cuya sordera de nacimiento no le impidió en su día licenciarse en Químicas y formar una familia con Antonio Prieto, que tiene su misma discapacidad. Maite es madre, profesora, estudiante universitaria, ama de casa e hija preocupada por sus mayores.

-¿Cómo ha complicado la vida la pandemia de coronavirus a las personas sordas?

Nos encontramos con una barrera nueva y añadida a nuestro problema para comunicarnos con el entorno porque la mayoría usamos la lectura labial y las mascarillas opacas que tapan las bocas nos impiden entendernos con los demás. Por lo tanto, la comunicación no verbal queda reducida a la mínima expresión. Lo llevamos muy mal, porque continuamente la persona que está conmigo y quiere entablar una conversación se tiene que bajar la mascarilla para que yo pueda entender lo que me está diciendo. Tengo muchas ganas de que la situación se normalice y que no tengamos que usarlas.

"Las mascarillas transparentes todavía no están homologadas por Sanidad. Igual llegan al mercado cuando se haya terminado la pandemia"

-¿Es esperanzadora la aprobación de las mascarillas transparentes? 

-Llevamos esperando desde el inicio de la pandemia la homologación de las mascarillas transparentes por el Ministerio de Sanidad y aún no ha llegado. Han salido varios tipos de mascarillas transparentes y todas certificadas, pero ninguna homologada. Hace poco se han aprobado por parte del Ministerio de Consumo, con lo cual todavía no es directo. Además, esto va para largo. Igual están en el mercado para cuando se haya terminado la pandemia. De momento, se nos está perjudicando bastante. Por ejemplo, en el autobús, no puedo comunicarme con personas conocidas que antes sí que hablamos y ahí caen en la cuenta de lo difícil que es la comunicación si se tapan la boca.

-Como madre de dos hijos adolescentes (ambos son oyentes), ¿está siendo muy difícil todo este tiempo marcado por la COVID?

-Sí, porque cuando voy con mis hijos siempre son ellos quienes tienen que bajarse la mascarilla para contarme lo que nos dice la otra persona. Por ejemplo, fui con mi hija al médico y pedí que nos atendieran en persona, pero el enfermero insistía en pedir a mi hija su teléfono para que la doctora hablara con ella. Me negué, porque es menor y, como madre, soy responsable de lo que le pase. Por fin nos atendió de malos modos por no poder hacerlo por teléfono. Entiendo el protocolo de sanidad, pero veo que no es nada sensible con personas como nosotras. No quiero que usen a los hijos oyentes para solucionar el problema de los padres sordos.

"No quiero que usen a los hijos oyentes para solucionar el problema que tenemos los padres sordos"

-Trabajas en el Colegio La Purísima, el mismo al que fuiste. ¿Cómo ves a tus alumnos de ESO ante la pandemia?  

- Me cuesta mucho entenderlos porque la expresión facial nos proporciona un dato relevante y básicamente me baso en la lectura labial. Yo utilizo mucho la lectura labial para comunicarme, aunque también uso la lengua de signos. Me pongo la pantalla facial y una mascarilla semitransparente, y guardo una prudente distancia para darles clase, ya que con la mascarilla opaca a algunos de mis alumnos les cuesta entenderme.

-Imagino que también estarás pendiente de tus padres. ¿Cómo estás viviendo esta parte?

- Mis padres, afortunadamente están bien, ya que tienen mucho cuidado. Solo nos vemos en el rellano de su casa cuando vamos a visitarles. Desde que ha empezado la pandemia solo nos hemos juntado lo justo. Con las videollamadas, que es lo positivo de la tecnología, seguimos en contacto, a diario.

"La sordera es una discapacidad invisible"

-¿Crees que hay algo positivo entre tantas dificultades por la situación sanitaria?

-La gente ya se da cuenta de la gran barrera que tenemos las personas sordas si no podemos leer los labios ya que la comunicación es fundamental. La sordera es una discapacidad invisible. Lo novedoso es que se han creado aplicaciones que transforman la voz en texto, pero todavía no están al 100%. Por ejemplo, el otro día tuvimos una reunión de padres online y desde Google Meet ya permite subtitular en español, ya que hasta ahora solo se subtitulaba en inglés. Así que pudimos enterarnos bastante, no del todo porque los subtítulos fallan.

- Te licenciaste en Químicas y obtuviste el CAP hace 20 años y ahora has vuelto al aula como alumna para cursar Magisterio. ¿Ves diferencias entre la Universidad que conociste en tu primera época de estudiante y ahora?

-Apenas ha cambiado. Lo que sí recuerdo perfectamente es que en Químicas tenía una emisora FM que me ayudaba a entender mejor la voz del profesor, pero para nada me ayudaba a oír mejor, simplemente me permitía concentrarme mejor a leer los labios del profesor. En cambio, ahora sí que uso la intérprete del leguaje de signos y es una ayuda necesaria para acceder a las explicaciones de los profesores porque ellos van con la mascarilla puesta. La interprete se quita la mascarilla, se pone la mascarilla transparente, tipo gafa y a una distancia de seguridad, ya puedo seguirla mejor. 

También he de decir que con la pandemia de la covid, nos turnamos dos subgrupos de Magisterio de Primaria una semana online (a distancia) y otra presencial para respetar las  distancias de seguridad y a mí me han permitido estar todas las semanas en clase por usar la figura de la intérprete de LSE.  

Un día tan señalado como el 8-M, ¿qué reflexión haces?

La igualdad empieza predicando con el ejemplo en casa y valorando a las personas por sus habilidades concretas, no por su sexo.

Has vuelto a la Universidad para estudiar Magisterio. ¿Cómo te da la vida para llegar a todo?

Organización. Esa es la palabra clave. (Y se adivina una amplia sonrisa bajo la mascarilla)  

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