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Aragón

vacunación

Los artífices de un proceso complejo que tiene el reto de inmunizar al 70% de la población a final de verano

Aragón podría llegar a inocular 120.000 dosis a la semana con un 20% del personal sanitario, aunque solo inyecta 26.700 esta próxima semana.

De izquierda a derecha, Carmen Chaverri, Manuel Méndez, Jesús Solano, Luis Gascón, Kiko Martón y Tránsito Salvador, en el Clínico.
De izquierda a derecha, Carmen Chaverri, Manuel Méndez, Jesús Solano, Luis Gascón, Kiko Martón y Tránsito Salvador, en el Clínico.
Francisco Jiménez

La campaña de vacunación contra la covid-19 se planteó como uno de los mayores retos sanitarios de los últimos tiempos. En Aragón, como en el resto de comunidades, se decidió inmunizar primero al colectivo más vulnerable, el de los mayores que viven en residencias, los más castigados por una pandemia desconocida hasta marzo. Las previsiones iniciales respecto a la población diana y los plazos establecidos se alteraron cuando empezaron a llegar menos dosis de las comprometidas en cuanto al suministro de Pfizer, primero, y de Moderna, después. Las unidades de Astra Zeneca han permitido introducir nuevos grupos al plan, siempre con la condición de que sean menores de 55 años.

La coordinación de un dispositivo ambicioso y complejo requiere de la participación e implicación de distintas unidades de las direcciones generales de Salud Pública y de Asistencia Sanitaria y del Servicio Aragonés de Salud. Al frente del equipo está Luis Gascón, jefe de servicio de Prevención y Promoción de la Salud, junto a responsables de Enfermería, Logística, Informática y Farmacia. Diferentes áreas que funcionan de forma unificada y complementaria para llegar de modo homogéneo a los sectores sanitarios. Todos ellos mantienen una reunión semanal y están en contacto permanente por teléfono y whatsapp.

La Comunidad aragonesa, con casi 1,33 millones de habitantes, se ha marcado el reto de conseguir la inmunización del 70% a finales de verano. Un objetivo, a priori, complicado por las limitaciones impuestas por la escasez de vacunas. Hasta el momento se han recibido 126.325 dosis y se han administrado 110.842. La fecha que marcó el principio del fin de esta crisis sanitaria, que ha provocado la muerte de 3.252 aragoneses y ha infectado a 106.356 personas hasta el momento, fue el 27 de diciembre, en plenas Navidades. Ese día, recuerdan los artífices de la campaña, se empezaba a ver que la situación cambiaba. Fue el inicio de la inmunización de las residencias de mayores y de discapacitados y de los trabajadores que los atienden. Luego se sumó el personal sanitario y se extendió a otros colectivos.

"Esta es una carrera de fondo", explica Gascón. La estrategia es compartida por las comunidades y el Ministerio de Sanidad, aunque cada región decide cómo se lleva a la práctica. Todo parte de la definición de prioridades en las ponencias técnicas y su posterior aprobación en el Consejo Interterritorial de Salud. En Aragón se empezó a organizar en noviembre "en medio de una gran incertidumbre" y, según reconoce Manuel Méndez, técnico de la Dirección General de Salud Pública y miembro de la ponencia de vacunas del Ministerio, se tuvo claro desde el principio que la prioridad eran los mayores institucionalizados. "La covid ha traído mucho más sufrimiento que la enfermedad en sí, porque las limitaciones sociales, que eran necesarias, tienen su coste". "Ya se empieza a ver el beneficio en el colectivo más vulnerable, aquellos que más estaban sufriendo la pandemia, los que más estaban ingresando y muriendo", afirma. Esto permitirá relajar la tensión hospitalaria, muy comprometida por la covid-19. Ante este panorama, Salud Pública está revisando la estrategia de intervención ante los brotes en las residencias. "En un contexto de escasez de suministros en estos casi dos meses de campaña era clave priorizar", asegura: "Nos gustaría una planificación a largo plazo pero no puede ser casi más que semanal".

Todas las vacunas se almacenan en el servicio de Farmacia del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, desde donde se suministran después a 123 centros de salud, ocho hospitales y puntos específicos, como puede ser el pabellón polideportivo del campus San Francisco, donde esta semana, en colaboración con la Universidad de Zaragoza y la San Jorge, se llegó a estudiantes de las ramas sanitarias. La planificación es compleja: hay que establecer dónde tienen que ir las dosis, qué cantidad, de qué farmacéutica, las rutas, ponerse de acuerdo con Farmacia Hospitalaria y con la empresa que hace la distribución, establecer los recursos humanos para administrar las inyecciones: los servicios de prevención de riesgos laborales en los hospitales y personal de Enfermería de Atención Primaria para el resto de colectivos, siempre con el apoyo de un equipo de Salud Pública. Cada dosis sale con nombre y apellidos y eso se desarrolla técnicamente en el volante que se registra y que necesita ese código QR para volcar la información a la historia clínica y donde quedan ya establecidas las citas de las segundas dosis.

A la vacunación en residencias, siguió el personal sanitario de Atención Primaria y Especializada, además de los grandes dependientes y mayores de 80 años, que se avisan desde el centro de salud. Esta semana se ha iniciado el sistema de autocita en el portal de Salud Informa (tanto en la web como en la aplicación móvil), previsto para los grandes grupos de población. Ya se ha probado con otros sanitarios y sociosanitarios que se van añadiendo, como personal de ayuda a domicilio, dentistas o fisioterapeutas, y seguirá cuando la vacunación sea masiva. Y continuará con los nuevos grupos que se añadan al proceso, como las personas entre 70 y 79 años, que acudirán a sus ambulatorios o a los puntos centralizados que se habiliten.

El servicio de Farmacia conserva y custodia bajo llave las vacunas, cada una con sus condiciones. Las de Pfizer se almacenan en ultracongeladores a -80 grados; las de Moderna, a -20; y las de Astra Zeneca están refrigeradas entre 2 y 8 grados. Tránsito Salvador, jefa de servicio de Farmacia del Clínico, explica que llevan el registro de entrada y salida, anotando la caducidad, los lotes, las unidades, así como las unidades que se envían y su destino: "Una vez que tenemos la vacuna almacenada y hemos hecho la gestión, recibimos de servicios centrales la planificación. La empresa logística, dependiendo de los lugares a los que tiene que ir, planea los itinerarios. Nosotros preparamos las vacunas por rutas, en unas cajas acondicionadas para llevar medicación". También dispensan los sueros con los que se reconstituyen los viales: "Hay un equipo específico para gestionar todo el tema de la vacuna, con personal técnico y farmacéutico". Los pedidos deben salir perfectamente identificados: "Hacemos una comprobación muy exhaustiva de que la temperatura sea la adecuada". Pfizer, indica, "es la vacuna más complicada en la estabilidad y en la manipulación, y a la hora de hacer la preparación nos pone muchas limitaciones y dificultades". El material complementario, como agujas y jeringas, se guarda en el almacén del Salud en Plaza.

Para Jesús Solano, director del Centro de Gestión Integrada de Proyectos Corporativos (CGIPC), las rutas que se establecen dependen de muchos factores. Inicialmente eran los lunes, ya que una vez descongelados los viales de Pfizer se deben administrar en 120 horas: "Pero nos estamos viendo obligados a hacerlo en dos días". Disponen de un ‘stock’ de seguridad, que mueven en función de las necesidades, "y que permite que si hubiera un fallo no hubiera que parar toda la semana". El lunes se reparten las dosis guardadas y ese día llega nuevo suministro, que se distribuye el martes, salvo la reserva. "Es un proceso largo, con muchos pasos, y siempre vamos muy ajustados de tiempo. Lo más complicado de gestionar son las excepcionalidades, cuando ocurre una incidencia, por ejemplo un brote en una residencia".

Distintos grupos y fármacos

El proceso está avanzando en Aragón. Ahora se simultanean varios grupos de riesgo, con distintos puntos de vacunación, con diferentes tipos de fármacos, y de primera o segunda dosis. "Eso se complica con las unidades cautivas que hay que tener previstas para garantizar la inmunización completa", añade Gascón, para cumplir así con las fichas técnicas de las vacunas. La llegada de viales de Janssen "proporcionará un nuevo escenario", teniendo en cuenta además que esta previsto que se administre en una sola dosis. Aragón, explica Solano, "podría vacunar a 120.000 personas a la semana con un 20% del personal de Atención Primaria". Esta semana se prevé llegar a 26.700.

El reto que supone la administración de las vacunas lo conoce de primera mano Carmen Chaverri, coordinadora asistencial de Enfermería de la Dirección General de Asistencia Sanitaria, que destaca que esta campaña "requiere un engranaje perfecto". "Se hizo formación desde el principio, y se ha estructurado el trabajo de Enfermería por profesional: una siempre carga, otra siempre administra y otra siempre registra. Secuenciada esta actividad, nos ha permitido optimizar el tiempo y los recursos". Un equipo de Enfermería de Salud Pública se desplaza a aquellos sitios donde no hay un centro de salud u hospital responsable del proceso, como las clínicas privadas o el pabellón del campus esta semana.

En esta campaña es fundamental, también, el trasvase de datos de la vacunación a la historia clínica, a través de la aplicación que han bautizado como Araapp Salud, que ahorra mucho tiempo al personal de enfermería, y el sistema de autocitas, un modelo que se ha implantado esta semana. Solo aparecerá la opción de citación en Salud Informa para vacunarse frente a la covid, a quienes estén incluidos en los listados para los que ya está abierta esta posibilidad en cada momento. Kiko Martón, subdirector de Infraestructuras e Integración del CGIPC, apunta que "el sistema de autocita asegura las dos citas con la primera". Además, el registro, con un código QR, permite identificar al paciente y la vacuna que se le suministra:"La información está precargada en la app y la tasa de errores es muchísimo menor".

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