Despliega el menú
Aragón

heraldo escolar

El Colegio Santa Magdalena Sofía pone en marcha un plan de acompañamiento emocional para sus alumnos

Alumnos y docentes se han acostumbrado ya a expresar sus emociones y se han adaptado, progresivamente, a esta nueva situación de pandemia.

Los profesores encontraron en sus mesas grullas de papiroflexia personalizadas
Los profesores encontraron en sus mesas grullas de papiroflexia personalizadas
Colegio Santa Magdalena Sofía

Estos tiempos brutales nos han dejado cansados, dubitativos y pendientes –en exceso– de noticias que no siempre dependían de nosotros. En ocasiones, hemos estado varados frente a dos caminos pedregosos, siendo conscientes de que debíamos caminar –la única opción es caminar–, pero habiendo olvidado cómo era eso de dar un paso. El bloqueo es una reacción normal. Es por esta razón, precisamente, que acompañar y dirigir los pasos de todos los agentes de un centro educativo fue detectada como situación de primera necesidad en el Colegio Santa Magdalena Sofía de Zaragoza. Ahí surgió la idea de poner en marcha un Plan de Acogida y Acompañamiento Emocional para alumnos y alumnas, personal docente y no docente y para las familias.

Arrugas inevitables y profundas

Una mañana, al llegar a clase, y tras abrir las ventanas para ventilar, preparar el gel hidroalcohólico y dejar listas todas las actividades para la entrada escalonada al aula de los alumnos, los profesores nos encontramos con una grulla de papiroflexia personalizada en nuestras mesas. Un detalle, pensaréis. Un detalle que resume este proyecto.

El día anterior, en una sesión telemática, el equipo de acompañamiento nos había preparado un precioso vídeo en el que se utilizaba la metáfora del papel arrugado para representar las ‘arrugas’ que toda esta situación de pandemia está dejando en nosotros: las arrugas –inevitables y profundas– pueden definirse y convertirse en pliegues. En grullas, porque no queremos olvidarnos de volar.

En el Colegio Santa Magdalena Sofía de Zaragoza hemos decidido que cuidarnos los unos a los otros emocionalmente también nos ayuda a superar estos difíciles momentos que nos han tocado vivir: por eso, todos nuestros alumnos y alumnas se han acostumbrado ya a expresar sus emociones y se han adaptado, progresivamente, a esta nueva situación; pero también por eso podemos encontrarnos con una grulla –mil harán deseo–, al llegar a nuestro puesto de trabajo. Se trata de cuidarnos, y la atención emocional sí que ha llegado para quedarse.

Etiquetas
Comentarios