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Navidad

Aquellas cabalgatas de los Reyes Magos

No. Este año no habrá cabalgata de los Reyes Magos. Pero la ilusión es más fuerte que la pandemia. HERALDO
recupera a través de sus páginas la memoria de aquellas cabalgatas zaragozanas de otras décadas, tan lejanas, y a la vez tan próximas, de las que conocemos hoy.

Baltasar y su séquito, en la cabalgata de los Reyes Magos de Zaragoza, en 1939
Baltasar y su séquito, en la cabalgata de los Reyes Magos de Zaragoza, en 1939
Archivo Heraldo

Otra víctima de la pandemia. Este año, como casi todo, la mágica y tradicional cabalgata de los Reyes Magos será... virtual. El Consistorio zaragozano ha preparado un espectáculo alternativo, que describirá la llegada a la ciudad de sus majestades y que será retransmitido a través de internet y televisión para que los más pequeños puedan disfrutar de la tarde del 5 de enero. De momento, para el recuerdo quedan aquellas espectaculares apariciones, cuando los de Oriente llegaban a Zaragoza en Cadillac, en tren, por el Ebro o desde el cielo –en globo, helicóptero o avión–. O más atrás, cuando Eduardo Naval, José Alcay y Juanito Llamas, estudiantes de Medicina en 1921 –para más señas: Melchor, Gaspar y Baltasar–, "revestidos con un lujo asiático y a lomos de briosos caballos, que parecían camellos, pues los pobres estaban muy jorobados… de tanto caminar» –puede leerse en la crónica de HERALDO de aquel año– repartían dulces y juguetes para los niños acogidos en los establecimientos de beneficencia de la ciudad; los tres Magos, también llevaban regalos a las escuelas.

En 7 de enero de 1923, HERALDO elogia la iniciativa de los estudiantes de Medicina al organizar una Cabalgata de Reyes Magos para repartir juguetes «a los pobres niños acogidos en los establecimientos de beneficencia» de la capital
En 7 de enero de 1923, HERALDO elogia la iniciativa de los estudiantes de Medicina al organizar una Cabalgata de Reyes Magos para repartir juguetes «a los pobres niños acogidos en los establecimientos de beneficencia» de la capital
Archivo Heraldo

A diferencia de otras ciudades como Alcoy, Granada, Sevilla, Barcelona o Madrid, Zaragoza no tuvo una única cabalgata de Reyes Magos, espectacular, popular y representativa, tal y como la conocemos hoy, hasta 1935, y, lamentablemente, el empeño quedó en mera tentativa.

"Este año, y parece ser que con brillantez, a tono con la idea que de la conmemoración tienen los pequeños, se va a celebrar callejeramente la cabalgata de los Reyes Magos, que en otras capitales encuentra todos los apoyos oficiales y particulares, y a su mejor resultado contribuyen hasta personalidades de las más selectas clases sociales", comentaba el diario en su edición del 3 de enero. Zaragoza acogió con entusiasmo el festejo, y las calles por donde pasó la vistosa comitiva de los Reyes Magos, se hallaban "atestadas de público", presentando un aspecto solo comparable con "la salida de nuestro tradicional Rosario de Cristal", apuntaba el reportero que cubrió el acto. El cortejo se formó en la plaza de la Libertad, frente a la Casa Consistorial, para recorrer las calles de la Democracia, Mercado, Escuelas Pías, Conde de Aranda, Alfonso I, plaza del Pilar y Don Jaime, para ir después por las de Casa Jiménez y Soberanía Nacional. A la cabeza, iba la sección de la Guardia Municipal montada, de gran gala, e inmediatamente después la Banda Provincial, interpretando pasacalles. A continuación marchaba, entre dos filas de muchachos con antorchas encendidas, una sección de genízaros vistosamente ataviados, que daban escolta al Rey Melchor, cabalgando en un caballo lujosamente ajaezado. Después, rodeados de pajes y esclavos, marchaban también a caballo Gaspar y Baltasar, "siendo iluminado su paso con gran profusión de bengalas y antorchas". Finalmente iban tres carrozas con cajones llenos de juguetes, en cuyo exterior podía leerse: "Juguetes de Oriente para Zaragoza" y "Los Reyes Magos a los niños de Zaragoza". Tanto los reyes como su cortejo, arrojaron a los niños, en el trayecto, "gran cantidad de dulces". 

La cabalgata de 1935 fue un “acontecimiento para la población infantil”. “La animación culminó en la calle de la Democracia, donde, en las aceras, se habían colocado sillas y el público invadía una buena parte del arroyo”, comentaba el reportero de HERALDO. Con fotografías, tanto en portada como en la página 3, el 6 de enero de 1935, HERALDO dedica amplia información a la Cabalgata de los Reyes Magos y felicita con gran entusiasmo la iniciativa
La cabalgata de 1935 fue un “acontecimiento para la población infantil”. “La animación culminó en la calle de la Democracia, donde, en las aceras, se habían colocado sillas y el público invadía una buena parte del arroyo”, comentaba el reportero de HERALDO. Con fotografías, tanto en portada como en la página 3, el 6 de enero de 1935, HERALDO dedica amplia información a la Cabalgata de los Reyes Magos y felicita con gran entusiasmo la iniciativa
Archivo Heraldo

"Ya en marcha la idea –comentaba HERALDO, el 6 de enero de 1935–, lo de ayer no fue más que un ensayo que, desde luego, alcanzó brillantez insospechada por el calor que le prestó el vecindario; pero es necesario que la fiesta, que bajo tan felices auspicios iniciamos, vaya a mejor, o lo que es igual, que lo que ayer fue modesto en su apariencia externa adquiera la esplendidez requerida (...) y este desfile de Reyes llegue a constituir un magnífico festejo que enorgullezca a la ciudad".

Poco duró la alegría en casa del pobre. Al año siguiente, ya no se celebró la cabalgata. Durante la Guerra Civil, en toda España, las organizaciones juveniles de Falange y de las JONS, con la ayuda de las autoridades, organizaban "vistosas cabalgatas para la distribución de juguetes entre los niños que asisten a las escuelas y centros benéficos, asilos y orfanatos". En la sombría década de los cuarenta, de la mano del Frente de Juventudes, numerosas cabalgatas llevaban juguetes a los niños más necesitados a las parroquias de los barrios (San Vicente, San Pablo...).

Organizada por el Frente de Juventudes, la cabalgata de San Pablo recorría las calles del barrio zaragozano, repartiendo juguetes entre los niños más humildes. La foto se tomó en la parroquia
Organizada por el Frente de Juventudes, en 1948, la cabalgata de San Pablo recorría las calles del barrio zaragozano, repartiendo juguetes entre los niños más humildes. La foto se tomó en la parroquia
Archivo Heraldo

Ya el 5 de enero de 1954, desde las páginas de HERALDO, una vez más, se pedía una única cabalgata como la de "Sevilla, por ejemplo, para lo que proponemos que en Zaragoza se unifiquen todos los esfuerzos, todas las iniciativas, todos los gastos en la organización de una sola cabalgata, dándole un carácter oficial, para así requerir y obtener todos los concursos oficiales". Habrá que esperar hasta 1960, para que "una cabalgata verdaderamente brillante y más vistosa que la de años anteriores", recorriera las calles de la ciudad, organizada por la Comisión Permanente de Festejos del Ayuntamiento de Zaragoza, la Obra Sindical de Educación y Descanso y el Frente de Juventudes.

Carrozas realmente artísticas y bien montadas

Desde la Lonja, la comitiva recorrió el paseo de Echegaray, San Vicente de Paúl, Coso, plaza de España, Alfonso I y plaza de las Catedrales. Abría la marcha una furgoneta con altavoces, que emitía música navideña y villancicos. "Las carrozas, realmente artísticas y bien montadas", simbolizaban escenas de Belén –la posada, la Anunciación a los pastores, el portal– e iban escoltadas por los coros de los grupos escolares Ramón y Cajal y Cándido Domingo. A continuación, la Banda del Hogar Pignatelli abría paso a los tres Reyes Magos, rodeados por un numeroso cortejo de pajes y servidores a caballo, con antorchas y bengalas, vestidos con atuendos orientales característicos. La Banda del Regimiento de Montaña número 5 precedía a varias carrozas, en las que se personificaban diversos personajes infantiles, como el Mago Pirulo –rodeado de globos multicolores–, el príncipe, Blanca Nieves y los siete enanitos, Caperucita roja y el lobo, la Cenicienta… y otras dos carrozas portaban un teatrillo de guiñol y una monumental guitarra.

En la plaza de España, el desfile se detuvo y sus majestades se asomaron al balcón principal del palacio de la Diputación, mientras sus pajes ascendían hasta él por la escalera plegable de un camión. El rey Melchor dirigió la palabra "a la enorme muchedumbre congregada en la plaza, en especial a todos los niños zaragozanos".

En la gran cabalgata de 1961, miles de personas, en su mayoría niños, presenciaron el paso de la Cabalgata de los Reyes Magos, formada por 13 grandes carrozas, realizadas por los trabajadores municipales, debidamente asesorados y superó “con mucho” a las anteriores
En la gran cabalgata de 1961, miles de personas, en su mayoría niños, presenciaron el paso de la Cabalgata de los Reyes Magos, formada por 13 grandes carrozas, realizadas por los trabajadores municipales, debidamente asesorados y superó “con mucho” a las anteriores
Archivo Heraldo

Una gran cabalgata

El 5 de enero de 1961, el presidente de la Comisión permanente de Festejos del Ayuntamiento de Zaragoza, el dinámico Manuel Rodeles, qué había puesto en marcha, en 1958, la primera Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, reunió en la Lonja a los periodistas de prensa y radio para informarles sobre el desarrollo de la gran Cabalgata de Reyes Magos que, esa tarde, desfilaría por las calles zaragozanas. "Este año, los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar –les dijo Rodeles–, irán rica y apropiadamente vestidos y caracterizados. Nada se ha escatimado para lograrlo y para que la cabalgata sea en belleza, fastuosidad y evocación, muy superior a las de años anteriores y difícilmente superable en cualquier otra capital. Los reyes irán en grandes carrozas en su trono, rodeados de heraldos y trompetas, cargados de juguetes. Y una de las carrozas es reproducción de una de las famosas carabelas de la Hispanidad". Comenzaba a consolidarse una tradición, una ilusión. 

Una de las carrozas reproducía una de las famosas carabelas de la Hispanidad
Una de las carrozas reproducía una de las famosas carabelas de la Hispanidad
Archivo Heraldo
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