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Aragón

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La subida a la encomienda, la fiesta medieval que une a todos los alfambrinos

Alfambra regresa desde hace quince años a la época feudal con la peregrinación con antorchas hasta el castillo, entre otras recreaciones inspiradas en el siglo XII.

Miles de personas participan cada Semana Santa en la recreación.
Miles de personas participan cada Semana Santa en la recreación.
Asoc. Cultural Montegaudio

“Alfambra, tú me das la fuerza. Subiremos al castillo llevando nuestra bandera, es la Enseña y la Cruz llevadas por la encomienda”. Recitando estos versos, antorcha en mano, como si de los miembros de la orden militar de Montegaudio se tratara, los vecinos de Alfambra peregrinan hasta el castillo, recreando un pasaje de su pasado medieval.

Se trata de la subida a la encomienda, una fiesta declarada de Interés Turístico en 2014 y que se celebra en la localidad turolense desde hace 15 años, en Semana Santa. Con esta recreación histórica, en la que cada vez se implican más vecinos de forma activa, se quiere rememorar y poner en valor la época feudal de Alfambra, recreando no solo el citado episodio, sino también otras escenas inspiradas en leyendas.

Destaca entre éstas la de la enterrada viva, una representación que trata sobre los líos amorosos y de engaño sucedidos, según cuenta la leyenda, entre el conde Rodrigo, su esposa y el rey moro de Camañas.

Todos estos hechos recrean acontecimientos del siglo XII, cuando el rey Alfonso nombra al citado conde comendador de Alfambra y le hace entrega del castillo. Este episodio, sucedido en el año 1174, es una de las representaciones que durante los cuatro días que dura la fiesta se llevan a cabo en la localidad. Ésta en concreto es la que inicia el programa de actos, recreándose el Jueves Santo.

El acto central, tanto por lo que simboliza como por la manera en la que se lleva a cabo, es la subida a la encomienda. Cada año, la medianoche del Sábado Santo los alfambrinos, caracterizados como miembros de la orden de Santa María de Montegaudio y antorcha en mano para iluminar el camino en la oscuridad, caminan hasta el castillo, colocados de tal forma que el fuego que portan representa la forma de barco que en su día tuvo la fortaleza. Todo ello acompañado por el solemne sonido de los tambores y bombos de la asociación local Tierra Roja.

Borja Fabre es uno de los vecinos que participa de forma activa en la fiesta desde hace diez años, cuando todavía no existía una asociación que coordinara los actos. Posteriormente, en 2018, se constituyó la Asociación Montegaudio, de la que forman parte unos 40 miembros para organizar la fiesta.

Estos integrantes representan a las diferentes cuadrillas que, desde hace unos años, instalan jaimas en las principales calles del centro de Alfambra, contribuyendo a crear un ambiente medieval en el pueblo. “Al principio no todo el mundo se caracterizaba con la ropa de aquella época pero ahora rara es la personas que está en una jaima sin vestir de medieval”, explica Borja.

Fiesta de la Subida a la Encomienda
Fiesta de la Subida a la Encomienda
A. S.

Para poder sacar adelante la fiesta, las jaimas se reparten los trabajos, como el montaje y desmontaje de los escenarios que sirven para desarrollar las distintas recreaciones. Además, se les invita a que organicen actividades para ofrecer un programa de actos más completo, como talleres para niños o juegos tradicionales.

Conseguir un ambiente medieval, objetivo a corto plazo

Para que la recreación sea todavía más fiel a la realidad, el objetivo a corto plazo de la asociación es contribuir a que el ambiente medieval inunde cada rincón de Alfambra. Para ello, en los últimos años, se ha ampliado el espacio destinado al mercadillo artesano y se decoran más calles, no solo las principales. Así, con los puestos, las jaimas y los vecinos que se atavían con trajes medievales para ir a tomar algo a la taberna o dar una vuelta por el mercado, se va consiguiendo, año a año, que la localidad se parezca un poco más a la del siglo XII.

Es en esta fecha, en concreto en el año 1174, en la que se basa la fiesta de la encomienda de Alfambra. Fue entonces cuando se creó la orden militar de Santa María de Montegaudio, unas de las tres, junto a la de los Templarios y a la de San Juan, que ha habido en la historia de la localidad.

La fiesta medieval convive con la religiosa

Podría llamar la atención que la fiesta de la encomienda coincide plenamente con la Semana Santa. Pero en Alfambra, donde la tradición religiosa no se vive como en otras zonas como el Bajo Aragón o Teruel capital, ambas celebraciones conviven a la perfección.

Para ello, a la hora de programar las representaciones de la encomienda se respetan los horarios de procesiones y misas. Incluso algunos de los actos de la fiesta medieval se celebran en la iglesia, en un espacio mucho más acorde con la época. Es el caso del nombramiento del comendador o comendadora, con el que se homenajea a un vecino de Alfambra cada año, ya sea por su contribución a la fiesta como por otro motivo. Esta designación se recrea el Viernes Santo.

Las representaciones continúan hasta el lunes, con otros episodios del pasado medieval, como la ya citada subida a la encomienda del sábado o la muerte del comendador, el domingo.

Hasta la fecha, la mayor parte de los actores de estas escenas eran los mismos vecinos que colaboran en la organización del resto de actividades. Pero desde el año pasado, se trata de encontrar voluntarios fuera de la localidad que se dediquen de una forma más profesional a las recreaciones históricas. Así surge la colaboración con algunos actores de las Bodas de Isabel de Teruel, que en la última edición de la subida a la encomienda escenificaron la leyenda de la enterrada viva.

Con éste y otros cambios, la fiesta va evolucionando año a año con el objetivo de ir dándola a conocer y poder servir, cada vez más, como revulsivo económico para Alfambra. El plan va por buen camino, y es que la fiesta ha ido ganando en popularidad y cada vez son más quienes se visten de medieval o visitan Alfambra para presenciar las representaciones, contabilizando en las últimas ediciones entre 4.000 y 5.000 personas.

Para hacer frente a los gastos económicos que supone este evento, al que se le quiere dar cada vez más promoción turística, el Ayuntamiento y la comarca Comunidad de Teruel firman anualmente un convenio que contribuye a sufragar la fiesta.

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