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Aragón

NATURALEZA

La perdiz nival, ¿una de las especies más vulnerables al cambio climático en Aragón?

La falta de una estimación real sobre el número de ejemplares de esta especie dificulta la constatación de cómo afecta la transformación de sus hábitats a la población de la perdiz blanca.

Una perdiz nival con el plumaje blanco.
Una perdiz nival con el plumaje blanco.
FCQ

“En algunas zonas de Europa en las que se encuentra la perdiz nival sí que se ha demostrado que el cambio climático puede provocar el declive de las poblaciones de esta especie. Sin embargo, en el Pirineo aragonés no se ha constatado”. Con estas palabras Juan Antonio Gil, miembro creador de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) y autor del libro 'El ave de las nieves: El lagópodo alpino en el Pirineo aragonés', ha puesto de manifiesto la importancia de tener una estimación adecuada de cuántos ejemplares hay para, más tarde, poder observar como cada año varía la población de esta especie que vive en “esta isla biogeográfica, como son los Pirineos”.

Y es que la perdiz nival, también conocida como lagópodo alpino o perdiz blanca, que se puede encontrar en todo el Pirineo aragonés, principalmente entre los 2.400 y los 2.900 metros de altitud, llegó a la cordillera pirenaica “con las glaciaciones” y habita en ella gracias a que el Pirineo “actúa como una isla, donde se dan una serie de condiciones que permiten que esta especie perviva, puesto que hay una serie de hábitats que bien nos podríamos encontrar en la tundra ártica”, detalla Gil. “Si esos hábitats disminuyen o sus características cambian debido a un proceso de calentamiento global se podría ver afectada al perder su hábitat”.

El problema es que en esta “isla biogeográfica” se ha constatado, según el último informe del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC), que las precipitaciones en los Pirineos han disminuido un 2,5% por década en los últimos 50 años, que las temperaturas han aumentado en 1,2 grados  y que también ha variado el régimen de innivación.

“Aun así, para constatar cómo está afectando estos cambios a los hábitats de la perdiz nival precisaríamos tener un cálculo real de su población y a partir de ahí realizar series anuales”, indica el autor de 'El ave de las nieves'. Para ello, desde la FCQ se está empezando a trabajar en un artículo, “que verá la luz en algunos meses”, como indica Gil, sobre la distribución concreta de la perdiz nival en el Pirineo aragonés, el número estimado de especies y las características de sus hábitats.

Eso sí, una cuestión sí está constatada: esta especie se encuentra más expuesta a los depredadores, al ser más visible, si se da asincronía entre su muda y el paisaje. Y es que la perdiz nival realiza tres mudas en su plumaje a lo largo del año, que le permite camuflarse en un hábitat muy cambiante. Es por la muda de invierno por la que toma el nombre de perdiz blanca, puesto que su plumaje se vuelve completamente blanco a excepción de la cola, lo que dificulta su observación.

Pero el cambio climático que podría transformar sus hábitats y exponerla más a sus depredadores, y que, en palabras de Gil en su libro, “parece existir una tendencia regresiva de la especie, por diversos motivos, entre ellos el calentamiento global”, no es la única amenaza. Los complejos turísticos también alteran su hábitat e incluso, como se detalla en el libro de Gil, “se puede dar mortalidad natural debido a la colisión con cables eléctricos”.

A su vez, la presencia humana por crestas y cimas también le afecta, pues no solo “perturba su descanso sino que además le provoca estrés, lo que puede ser una causa del abandono de puestas y, por tanto, de la mortalidad de los pollos”.

 

 

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