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Aragón

Protesta de las trabajadoras de los comedores escolares: "Los diputados separados, los niños bien pegados"

Alrededor de 200 empleadas de los comedores escolares han reivindicado a las puertas de Educación en Zaragoza la contratación de más personal para poder mantener los grupos burbuja en los colegios. La movilización se ha repetido en Huesca y Teruel.

Casi unas 200 personas han protestado este miércoles ante la sede de Educación de Zaragoza en Ranillas para reividincar la contratación de más trajabadoras en los comedores escolares de los colegios de la Comunidad, tanto monitoras como personal de cocina y limpieza. Los asistentes han denunciado que entre el colectivo de las monitoras solo está contratada la mitad de la plantilla habitual y las jornadas se han recortado, una situación que no les permite mantener los grupos burbuja ni a la hora de comer ni en el patio. La movilización ha sido convocada por los sindicatos UGT, CC.OO. y OSTA.

Las participantes, en su mayoría mujeres ya que se trata de un sector eminentemente femenino, llevaban pancartas donde podía leerse: "No al límite de aforo en el comedor. Trabajo, seguro y con seguridad", "sin personal en cocina, todo huele a chamusquina", "Los diputados separados, los niños bien pegados", "Monitoras sin mascarilla, enfermos en ventanilla" y "Alzamos los cubiertos para reclamar, con estos recursos no se puede trabajar". En alusión a su quehacer diario, algunas de las asistentes blandían cubiertos gigantes de cartón con el lema: "Si las ratios nos desbordan el bicho nos aborda".

"Me las veo literalmente moradas para que los niños de diferentes clases no se junten entre ellos, porque llevo 17 niños de ocho grupos diferentes de 1º a 6º de primaria. No es un gran número, pero hay que ir al baño con ellos en diferentes turnos e intentar que cuando salimos al recreo estén separados unos de otros", ha explicado Carmen Marco, monitora en el colegio Hermanos Argensola de Montañana. El número de alumnos que se quedan a comer va a aumentar a partir de octubre y a la plantilla del centro esperan que se incorpore una cuarta monitora desde este jueves.

Otra situación que se ha denunciado es la no incorporación de empleadas por los reajustes de personal. Es el caso de Rosa Serrano, que llevaba 11 años como monitora en el colegio Guillermo Fatás de Zaragoza. "Estoy esperando que me llamen para trabajar y tengo confianza en que lo hagan. Soy una familia monoparental con un hijo a mi cargo que, aunque trabaja, no puede mantenerse por sí solo. El subsidio de desempleo por nuestras horas cotizadas puede ser de 100 euros o poco más, por lo que me han comentado algunas compañeras, aunque todavía no lo he cobrado", comentaba.

El personal de las cocinas es otro de los sectores afectados. "El problema principal radica en que ha cambiado la forma de trabajar, hay mayor carga de tareas a llevar a cabo y no se está teniendo en cuenta. Las auxiliares de limpieza, por ejemplo, carecen de ratios y la DGA para en función de los comensales, pero no valoran que ahora hay que servir las bandejas en mesa y no en línea, lo que lleva más tiempo, y que la limpieza tiene que ser mucho más profunda y en un mayor número de espacios", ha comentado Pilar Gaona, presidenta del comité de empresa de Eurest en Zaragoza, una multinacional británica que presta el servicio de restauración y cafetería en empresas, hospitales, comedores escolares, residencias y otras entidades.

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