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Aragón

Nacho de Blas: "Un cierre masivo de colegios sería casi un paso previo al confinamiento"

El epidemiólogo y profesor en Veterinaria de la Universidad de Zaragoza se muestra escéptico con las vacunas que se van a desarrollar a corto plazo y vaticina más oleadas.

NACHO DE BLAS PROFESOR DE LA FACULTAD DE VETERINARIA EN EL AREA DE SANIDAD ANIMAL / 18-09-2020 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ [[[FOTOGRAFOS]]]
El epidemiólogo Nacho de Blas en su despacho de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. 
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

Lleva una semana dando clases a sus alumnos de Veterinaria en la Universidad, ¿se siente seguro?

Podría estar más seguro haciendo toda la docencia ‘online’. Tenemos la experiencia del curso pasado durante tres meses y fue buena.

Se han cerrado más de 70 aulas y seguirá el goteo. ¿Hasta qué punto hay riesgo de volver todos a la educación a distancia?

Es complicado. Cuando el riesgo en la transmisión comunitaria sea muy alto se debería optar directamente por cerrar los centros, pero todavía no sabemos cuál es la correlación que hay entre transmisión comunitaria y número de aulas a cerrar con carácter preventivo. Además, tiene unas consecuencias labores y de conciliación que no siempre son viables.

Entonces, ¿no se puede decir con qué incidencia de contagios hay que cerrar un colegio?

La propuesta de epidemiólogos estadounidenses pasa por no abrirlos cuando hay una incidencia acumulada en 14 días superior a 150 casos por 100.000 habitantes. Aunque el planteamiento sería muy distinto en un colegio rural que en un barrio de Zaragoza. La Organización Mundial de la Salud habla de 350. Hay una horquilla muy amplia. No está establecido un valor de riesgo que debería fijar el Ministerio ahora que han vuelto las clases. Las escuelas no son tanto un foco de amplificación del virus sino el reflejo de la transmisión comunitaria. Tenemos que ser conscientes de que las burbujas pinchan cuando los escolares salen de la puerta de la escuela. Son más pompas de jabón cuya utilidad es facilitar los rastreos. Un cierre masivo de colegios sería casi un paso previo al confinamiento.

¿La economía podría resistir una nueva hibernación?

Veo difícil que pueda seguir aguantando confinamientos masivos. Ya no es solo la macroeconomía, sino la microeconomía de las familias. Muchas están fuera de los límites que pueden aguantar.

¿Es imposible confinar barrios en Zaragoza?

Sí. Zaragoza es muy transversal, muy llana, sin separaciones físicas entre barrios que no son compartimentos estancos. A lo mejor sería viable confinar el Actur, que de momento no sería candidato, pero no Las Delicias. En Wuhan se levantaron muros físicos. Aquí nadie se imagina un vallado perimetral, solo el de las vaquillas en las fiestas.

¿Es partidario de que se hubieran hecho pruebas masivas de PCR a los docentes?

Una PCR es solo una fotografía del momento que entras, pero si vamos a continuar teniendo contactos de riesgo los días siguientes no tiene sentido. Sería lógico cuando embarcan los marineros para convivir en un barco durante cuatro meses.

¿El encarecimiento de las sanciones va a frenar los contagios?

Quien no quiera cumplir la normativa y llevar mascarilla buscará resquicios legales, no pagará la multa y se declarará insolvente. El problema es la falta de percepción de que estas sanciones tengan alguna consecuencia. Siempre es mejor ir con la zanahoria que con el palo, hacer una buena formación y convencer a la gente. Me preguntan mucho por qué tenemos que llevar mascarillas por la calle. No tiene mucho sentido, es cierto, pero en España si nos ponen alguna excepción nos acogeremos a ella. Somos muy de blanco o negro. Es la idiosincrasia de la piscaresca de ser más listo que nuestros gobernantes. También se junta el recelo hacia los intereses que priman los gobernantes.

¿Teme lo que puede ocurrir después de las ‘no fiestas’ del Pilar?

En Zaragoza hemos visto de cerca en Delicias un rebrote importante y tenemos la percepción de que el riesgo es alto. El Gobierno aragonés también ha aprendido de errores. Alguno que otro va a celebrar las fiestas por encima de sus posibilidades, pero espero que el caso de Ejea no se repita.

¿Qué haría si tuviera el mando de la crisis sanitaria?

No lo quiero, es una responsabilidad muy grande. Recomendaría que las medidas se hablen con quien las aplica, sobre todo en los ámbitos pequeños. Insistiría en explicar que si todos usamos mascarillas la carga viral ambiental va a disminuir. Y sería muy transparente en la información que se da, no como han hecho con sus datos Madrid y Andalucía.

¿Estamos al final de la segunda ola, se avecina una tercera?

Y una cuarta, y una quinta, yo creo que habrá varias consecutivas, cada una más baja que la anterior y más dilatada en el tiempo. Todas las enfermedades que tienen una transmisión de asintomáticos son una pesadilla.

¿Recomendaría este año la vacunación contra la gripe?

Yo no me la pongo porque me dan miedo las agujas y también depende del historial previo de enfermedades respiratorias. Pero es muy recomendable. Estamos tomando las medidas típicas para protegernos de una enfermedad de transmisión respiratoria y si este próximo invierno en España tenemos más gripe que en otros países es que estamos haciendo las cosas muy mal, no solo en coronavirus sino en todo.

Según las últimas encuestas del CIS, el 44,4% de los españoles está dispuesto a vacunarse inmediatamente, frente al 40,3% que lo rechazaría. ¿En qué grupo está usted?

Si no están completos los estudios de una vacuna no me vacunaría porque no soy grupo de riesgo. Una vacunación de emergencia como la que se plantea a corto plazo es una medida desesperada cuando es la única alternativa para un grupo de riesgo. La eficacia o la efectividad de las que se están desarrollando está por demostrar.

¿Se puede depositar la esperanza de poner fin a esta epidemia en una vacuna?

Sí, pero hay que esperar. Soy escéptico con las vacunas desarrolladas rápidamente. Me quedaría muy sorprendido de que fueran la solución definitiva. Los veterinarios, que llevamos trabajando con los coronavirus en animales desde hace 90 años, sabemos que son un parche temporal para intentar aumentar la inmunidad de grupo. Pero cuando se trata de un problema de transmisión comunitaria solo funcionan las vacunas atenuadas. Estas ni se están desarrollando porque son muy costosas en tiempo y dinero y tienen unos riesgos asociados que en animales podemos asumir, pero no a lo mejor en humanos. Exigen más pruebas que otras vacunas inactivadas o basadas en un vector.

¿Comparte la necesidad de rebajar la cuarentena de 14 a 10 días?

Me parece viable y así se está haciendo en Estados Unidos. Está claro que la PCR detecta la presencia del virus que no tiene por qué ser viable y además hace falta cierta cantidad para poder infectar. Los últimos estudios reflejan que una baja carga viral puede corresponder a los restos que se están destruyendo y son inactivos. Diez días puede ser tiempo suficiente.

¿Y que Cataluña estudie reducirlos a siete en los colegios?

Tendríamos que plantearnos hasta qué punto deberíamos hacer una política común en toda España y evitar agravios comparativos. Pero, por otra parte, podría ser un experimento genial.

¿Cómo le sentará el frío al virus?

Más que el frío, hay que pensar en el acortamiento de los días y que haremos más vida en espacios cerrados. Sabemos por los animales que la exposición a la radiación solar inactiva los coronavirus de forma notable.

¿Qué nota le pondría a la gestión a nivel global, nacional y local?

La OMS un desastre, porque se ha movido por intereses de determinados países y no ha actuado de forma independiente. El Gobierno español no ha sabido coordinar el esfuerzo de todas las comunidades y al principio fue excesivamente optimista. La gestión en Aragón, por supuesto, es susceptible de mejorar.

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