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Aragón

educación

Un rebaño de ovejas para escenificar el sentir del colegio Val de la Atalaya

Las familias del colegio Rosales del Canal se manifestarán este viernes por la falta de barracones. 

Protesta en el CIP Val de la Atalaya en María de Huerva.
Protesta en el CIP Val de la Atalaya en María de Huerva.
Guillermo Mestre

Decenas de familias se congregaron este jueves a las puertas del colegio Val de la Atalaya (María de Huerva) para exigir la construcción de un edificio para los alumnos de secundaria, que este año tendrán que ocupar unos barracones que, como pronto, no estarán disponibles hasta el 22 de septiembre. En la movilización participó un rebaño de ovejas. "Queríamos simular cómo sentimos que la DGA nos está tratando", puntualizaron desde la ampa.

En el colegio integrado están matriculados un total de 644 alumnos: 127 en infantil, 280 en primaria y 237 en secundaria. Son estos últimos los afectados. Todos los matriculados en 3º de la ESO deberán dar clase, de momento, en el edificio de primaria. Lo mismo ocurre con los de los programas PAI y PMAR. "Se comprometieron a que contaríamos con seis aulas prefabricadas y nos van a poner cuatro para el 22 de septiembre", subrayaron.

Para su instalación, detallaron, el Consistorio ha tenido que cortar una calle en la que "se instalarán algunas de estas aulas", el resto irán a una zona de tierra cercana al colegio. "Cada año se matriculan 100 alumnos. Esta situación se veía venir desde hace tiempo, pero no han licitado las obras del nuevo edificio", lamentaron. Miembros de todos los partidos apoyaron este jueves esta causa y el día anterior, el Ayuntamiento aprobó por unanimidad una moción, impulsada por el equipo de gobierno formado por IU, Cs, PSOE y CHA, pidiendo a Educación que cumpla sus compromisos con el municipio.

Este centro educativo no es el único que se encuentra en esta situación. Las familias del colegio de Rosales del Canal se manifestarán este viernes a las 10.00. En su caso, los alumnos de 2º de la ESO no podrán empezar el curso hasta el 15 de septiembre porque todavía no se han colocado los barracones en los que darán clase este año debido a que todavía no se ha construido el nuevo aulario. "Estamos enfadados y desesperados", aseguraban, tras detallar que todos los espacios del centro, como las clases de informática, ya están siendo utilizadas como aulas normales. Aún así, faltan cuatro que tendrán que ir en los espacios prefabricados.

Alrededor de 40 alumnos de 4 y 5 años del Soledad Puértolas están recibiendo clase en el pasillo ante la falta de los barracones después de desdoblar los grupos. Además las tutoras de estos menores no se incorporarán al centro hasta el próximo lunes.

Quejas docentes

A las quejas de las familias se suman las de los equipos directivos, que critican que las ratios no se han reducido todo lo anunciado por Educación y que, ante esta situación, mantener la distancia de 1,5 metros entre pupitres es imposible. El director del IES Jerónimo Zurita, Felipe Barrios, indicó que cinco de las ocho clases de 1º y 2º de secundaria tienen más de 22 alumnos, llegando en algunos casos a los 25. Tampoco cuentan con más profesorado, puesto que con solo 9 escolares menos que el curso anterior, les han quitado 18 horas de docencia, "lo que supone casi un profesor menos". A estas cuestiones, subrayó, se suma la falta de información, de material, de refuerzo de limpieza y que las instrucciones lleguen tarde. Lamentó que al tratarse de un centro con un 80% del alumnado de Delicias, zona donde la covid ha tenido importante incidencia, no se haya tenido especial atención en solucionar estas cuestiones.

El claustro del IES Grande Covián se manifestó este jueves en un sentido similar. Criticó que tienen clases de 1º de la ESO con 27 alumnos y que con esta ocupación es «imposible» mantener la distancia social. Respecto a los docentes, aseguró que a finales de agosto se adjudicó 10 horas más de docencia, pero que unidas a la reducción sufrida en las negociaciones de junio y julio, están con menos profesores que el año pasado. Lamentó, además, que la semipresencialidad se traduzca en hacer trabajos y deberes y que no se puedan impartir clases en ‘streaming’ y que los grupos estables de convivencia se alteren en las optativas y programas como el bilingüismo.

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