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La rosa de Bujaraloz: una flor que nunca se marchita

Estas rocas formadas por cristales lenticulares de yeso se han convertido en uno de los emblemas de Bujaraloz, localidad en la que se descubrió en los años 90.

Una rosa de Bujaraloz.
Una rosa de Bujaraloz.
Heraldo

Aunque su descubrimiento es relativamente reciente su fama en la zona es considerable. Tanto que prácticamente no hay casa en Bujaraloz en la que no haya uno de estos minerales tan especiales, pero ¿cuál es el origen de la conocida como ‘Rosa de los Monegros’ o ‘Rosa de Bujaraloz’'.

Se trata de una roca sedimentaria originaria de zonas desérticas que fue descubierta en la década de los 90, hace casi 30 años, durante la construcción de un canal de desagüe del Canal de Monegros. Esta singular formación mineral aparecía, según se citaba en una publicación 'Nathional Geographic' de la época, en unos estratos datados en el periodo del Mioceno, es decir, que tendrían entre 5 y 24 millones de años.

Además, estas originales rocas se ubican en una zona en concreto, un talud de unos 5 metros de altura que los vecinos de Bujaraloz conocen a la perfección. “Cada una es totalmente única. No hay dos rosas iguales”, reivindica Carmelo Lorente, a cargo de la gestión de la Comunidad de Regantes de Bujaraloz desde hace 26 años. “Fue gracias al alcalde de entonces, Ángel Parra, a quien le hablaron de este reportaje que apareció publicado en una revista pero ni siquiera sabemos cómo llegaría hasta ellos”, reconoce.

Buscando rosas en Bujaraloz.
Buscando rosas en Bujaraloz.
Heraldo

Aunque conocía de sobra la existencia de la famosa rosa del desierto que nace en lugares desérticos ubicados por todo el mundo como en Argelia –en el desierto del Sáhara-, Túnez, Fuerteventura o las Islas Canarias en España o Chile –en concreto en el desierto de Atacama-, Lorente asegura que la de Bujaraloz es diferente a todas ellas. “Se da la circunstancia de que la nuestra es más frágil debido, en parte, a la composición del terreno donde se ubica”, explica.

De hecho, esta fragilidad ha provocado que los vecinos de la zona hayan desarrollado una serie de mecanismos y herramientas –como cepillos y agujas- para recolectar estas rocas, que han de sacarse una a una y con sumo cuidado para no romperlas. “Se suele ir después de que haya llovido  ya que el agua las descubre un poco. Para ir a por estas rosas hay que tener bien entrenada la vista –ya que tienen un color muy parecido a la tierra que las envuelve- y, sobre todo, mucha paciencia”, afirma Lorente.

Recolectando rosas.
Recolectando rosas.
Heraldo

En cuanto a la mejor época del año para su recogida, suele ser entre los meses de septiembre y noviembre así como durante la primavera, aunque suelen ir durante todo el año. “De alguna manera se ha convertido en parte de nuestra identidad. Económicamente no tiene un gran valor, pero para los vecinos de Bujaraloz es una parte de nuestra tierra”, afirma Lorente.

Precisamente por eso hace unos años esta roca se transformaría en el galardón que reciben los premiados del Certamen de Cortometrajes de Bujaraloz. “Fue a partir de la tercera edición. Queríamos no solo entregar a los premiados una dotación económica sino también un trofeo y buscamos algo propio, algo único, algo con lo que se pudiera identificar Bujaraloz”, explica Gema Enfedaque directora del certamen.

Además Enfedaque es una de las vecinas de Bujaraloz que va en busca de estas rocas habitualmente y conoce a la perfección el proceso de recolección. Asegura que recuerda perfectamente la primera vez que fue a recolectar estas rosas hace más de una década. “Fue increíble empezar a escarbar en la tierra y ver cómo surgían. Me emocionaba con cada una de ellas y eso que la tierra que las protege no permite verlas en pleno esplendor”, relata.

Un mineral ‘de cine’

Buscando rosas en Bujaraloz.
Buscando rosas en Bujaraloz.
Heraldo

Y qué mejor que una de estas ‘Rosas del desierto’ o ‘Rosas de Bujaraloz’ que, como explica Enfedaque, “nunca marchitan”. La rosa se coloca sobre un soporte de madera de sabina, una elección que tampoco es casual: “La denominación de Monegros proviene etimológicamente de la expresión ‘Montes negros’ ya que antes aquí había un gran bosque de sabinas”.

Por eso, cada vez que hacen entrega de uno de estos galardones aseguran que regalan un auténtico tesoro además de “un trocito de esta tierra”. Actrices de la talla de Luisa Gavasa, Adriana Ozores, Itziar Miranda o Marta larralde, así como directores como Borja Cobeaga, Agustí Villaronga, Rodrigo Sorogoyen, Patricia Font, Ignacio Estaregui, Nata Moreno o Javier Macipe son algunas de las personas que han logrado hacerse con una de estas rosas. 

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